lunes, 3 de agosto de 2015

Decir la verdad sobre nuestra propia historia por Alice Miller y reflexiones de Yvonne Laborda

Decir la Verdad a sus Hijos
por Alice Miller
0085
Sábado, 22 de diciembre de 2007
NOTA: En negrita voy a añadir texto por Yvonne Laborda.
A veces intento imaginarme como reaccionaría una persona que hubiese crecido en otro planeta, en el cual a nadie se le hubiese ocurrido pegar a los niños. Quizás algún día gracias al progreso espacial, se podrá viajar de planeta a planeta y seres de costumbres completamente diferentes llegarán a nuestra tierra. ¿Qué sentirán entonces en su mente y en su corazón cuando vean a un adulto humano vigoroso precipitarse sobre niños pequeños indefensos y pegarles en un arrebato de furor?
Yvonne Laborda: Y no sólo el hecho de pegarles sino el gritarles, castigarles, amenazarles, obligarles, prohibirles...

Hoy en día es todavía práctica corriente creer que los niños no están dotados de sensibilidad y persuadirnos de que todos los sufrimientos que les infligimos no tienen consecuencias o en todo caso de menor importancia que en los adultos, precisamente porque son « todavía niños ». Por esta misma razón, hasta hace poco tiempo las operaciones sin anestesia estaban autorizadas en los niños. Peor aún, la circuncisión y la extirpación se consideran en numerosos países como costumbres tradicionales legítimas igual que los ritos de iniciación sádicos...

Pegar, golpear a un adulto se denomina tortura, pegar a los niños lo llamamos educación. ¿Por qué no es ésto suficiente para poner claramente y netamente en evidencia la existencia de una anomalía que perturba el cerebro de la mayoría de la gente, una « lesión », un enorme vacío justamente ahí donde deberíamos sentir la empatía en particular HACIA LOS NIÑOS ? En el fondo esta observación es más que suficiente para probar la exactitud de la tesis según la cual el cerebro de todos los niños, a quienes se les ha pegado, conservan secuelas porque, ¡prácticamente todos los adultos, son insensibles a la violencia que infligimos a los niños!

Dado que las torturas que sufren los niños son negadas y rechazadas por la mayor parte de la gente, se podría suponer que este mecanismo (de protección ) forma parte de la naturaleza humana, evita sufrimientos y desempeña incluso un papel positivo en el ser humano. No obstante existen al menos dos hechos que contradicen esta aserción. En primer lugar es justamente cuando negamos los malos tratos sufridos que los transmitimos a la siguiente generación, impidiendo así la interrupción de la cadena de la violencia y en segundo lugar, el recordar lo que hemos sufrido permite le desaparición de los síntomas de enfermedad.
Yvonne Laborda: De allí la importancia de nombrar los hechos. Aun sin recuerdos propios de nuestra propia infancia podemos llegar a recordar con la ayuda de un buen terapeuta que vaya poniendo nombre y ordenando nuestra BH. Aquí Laura Gutman se inspiró en Miller, no tengo la menor duda, aunque no la menciona. A modo de reflexión, Laura Gutman no tiene ni comparte biografía alguna al final de sus libros. Yo sostengo que es discípula de Alice Miller. Y yo discípula de ambas. En la Formación Profesional que estoy haciendo de la BH con Laura Gutman ni la menciona. No obstante, quien ha leído y estudiado la obra de Miller no puede dejar de ver similitudes...

Está demostrado hoy que el sacar a la luz los sufrimientos vividos en nuestra infancia en presencia de un testigo compasivo conduce a la anulación de los síntomas físicos y psíquicos (como la depresión); este hecho nos obliga a tener que buscar nuevas formas de terapia, ya que manteniéndonos en la negación de nuestra realidad no encontraremos la liberación, sino mas bien enfrentándonos a nuestra propia verdad con todo lo que conlleva de doloroso.
Yvonne Laborda: Personalmente, utilizo la BH con mis consultantes no sólo por lo aprendido con Laura Gutman sino también por mi trayectoria con la Psicoterapia Gestalt y por que me considero una terapeuta "sentiemolista", quien estudia la influencia de los sentimientos y emociones vividos y reprimidos en nuestra infancia y posterior consecuencias en la vida de adultos. Lo que yo hago lo llamo BEH (biografía EMOCIONAL humana).

A mi parecer, las mismas conclusiones se pueden aplicar en la terapia con los niños. Durante mucho tiempo pensé, como la mayoría de la gente, que los niños necesitaban de la ilusión y del engaño para poder sobrevivir puesto que enfrentarlos a la realidad sería demasiado doloroso para ellos. Sin embargo, hoy estoy convencida, de que lo que es válido para los adultos los es también para los niños: quien conoce la verdad sobre su historia está protegido de enfermedades o desórdenes de cualquier tipo. Pero para ello, la ayuda de sus padres les es indispensable.
Yvonne Laborda: Hacer la BEH no es más que mostrar la verdad de nuestro escenario de infancia. No hay juicios ni culpables, simplemente la verdad es y como tal debe ser nombrada para luego poder ser comprendida y validada. 

Numerosos son los niños que presentan problemas de comportamiento en la actualidad y numerosas son también las proposiciones terapéuticas. Desgraciadamente estas se apoyan en general en conceptos pedagógicos según los cuales es posible y necesario inculcar adaptación y sumisión con los niños « difíciles ». Se trata de la terapia conductista que consiste en una cierta « reparación » del niño.
Yvonne Laborda: Yo nunca he querido trabajar únicamente con un niño sino es conjuntamente con sus padres. No podemos querer cambiar el comportamiento de un niño sin primero ver las causas que hay detrás de dicho mal estar.

Todas ellas tienen en común el callar o ignorar el hecho de que cada niño problemático expresa con su comportamiento la historia del no respeto de su integridad, que empieza en su más tierna edad como lo muestran mis investigaciones (ver mi artículo del 2006 « La impotencia de las estadísticas », todavía no traducido al español) entre 0 y 4 años, momento en el que se está formando su cerebro. La mayoría de las veces este momento de su historia cae en el olvido.

No obstante, no se puede verdaderamente ayudar a un ser lastimado a curar sus heridas si nos negamos a verlas. Afortunadamente las perspectivas de curación son mejores en un organismo joven y ésto es igualmente válido con los problemas psíquicos. El primer paso a dar sería pues el de prepararse a mirar de frente sus propias heridas, tomarlas en serio y cesar de negarlas. Ésto no tiene nada que ver con una « reparación de trastornos » en el niño, se trata mas bien de curar sus heridas por medio de la empatía y de una información justa y verdadera.

Para que el niño llegue a su pleno desarrollo emocional (sus verdadera madurez) necesita mucho más que el simple aprendizaje de adaptación a la norma. Para que no desarrolle mas tarde ni depresión ni desarreglos alimenticios, ni caiga en la droga, necesita acceder a su historia. Pienso que con los niños maltratados los esfuerzos educativos e incluso terapéuticos, aún realizados con las mejores intenciones, están condenados al fracaso si la humillación vivida no ha sido evocada nunca o dicho de otra forma si el niño está solo con su vivencia. Para poder quitar esta armadura que aísla (la soledad frente a su secreto) los padres deberían encontrar el valor necesario para reconocer su culpa para con el niño. Esto cambiaría completamente la situación. Podrían decirle por ejemplo en el transcurso de una tranquila charla:
“Te pegábamos cuando eras todavía pequeño porque a nosotros nos educaron así y pensamos que era de esta forma como había que hacerlo”. Pero ahora sabemos que nunca deberíamos habernos permitido pegarte y sentimos en el alma la humillación que te causamos y el dolor que te hemos infligido, no lo volveremos a hacer nunca más. Y si ves que lo olvidamos, te pedimos por favor que nos recuerdes la promesa que te acabamos de hacer".
Yvonne Laborda: Sinceramente, nombrar nuestros errores es vital para la reparación emocional de nuestros hijos. Pero, ¿qué pasa con los errores que nuestros padres y demás adultos cometieron con nosotros de niños? Pues, en la BEH nos responsabilizamos del niño/a que fuimos y le validamos y le nombramos para que también pueda liberarse de las secuelas y sobre todo de las reacciones emocionales automáticas que aun le salen contra sus propios hijos. Conocernos mejor y comprender de donde nos vienen determinados comportamientos es el primer paso para llegar a ser los padres que nuestros hijos necesitan que seamos.

Existen ya 17 países en los cuales se penaliza el pegar a los niños porque simplemente está prohibido hacerlo. Durante los últimos 10 años hay cada vez más gente que comprende que un niño al que se le pega, vive asustado y crece con el temor del siguiente golpe, alterándose así muchas de sus funciones normales. Entre otras, no será capaz más tarde de defenderse si le atacan o el miedo le producirá un choque desproporcionado. Un niño que vive bajo el temor puede difícilmente concentrarse con sus deberes tanto en casa como en la escuela. Su atención se centra más en el comportamiento de sus profesores o padres que en lo que debe aprender, ya que nunca sabe cuando « la mano se va a escapar ». El comportamiento de los adultos le es completamente imprevisible y por ello está constantemente en estado de vigilia. El niño pierde toda la confianza en sus padres que deberían, como todo mamífero, protegerlo de las agresiones exteriores y en ningún caso agredirlo. Desprovisto de esta confianza se siente inseguro y solo, porque además toda la sociedad está del lado de los padres (adultos) y no de los niños.
Yvonne Laborda: Actualmente recibimos más miradas de desaprobación por permitir a los niños ser niños en lugares públicos y corretear y jugar que si los reprimimos. Vivimos en una sociedad hecha por y para los adultos en donde los niños no tienen mucho lugar ni voz. 

Estas informaciones no son una revelación para él, puesto que su cuerpo lo sabe ya desde hace mucho tiempo. Pero la decisión de sus padres de no huir ya delante de estos hechos, y el valor de reconocerlos produce sin duda en él un efecto benéfico liberador y duradero. Nos presentaremos así como un modelo hecho no solamente de palabras, sino de la actitud, que se necesita para actuar tal como se piensa con el respeto de la verdad y de la dignidad del niño y no con violencia y falta de dominio de sí mismo. Como los niños aprenden de la actitud de sus padres y no de sus palabras esta confesión será más que positiva. El secreto con el que el niño vivía, ha sido por fin desvelado e integrado en la relación que puede establecerse a partir de ahora, sobre una base de respeto mutuo y no bajo el autoritarismo y el poder. Las heridas hasta ahora ignoradas pueden curarse puesto que ya no se quedarán almacenadas por más tiempo en el inconsciente. Cuando estos niños, informados, se vuelven padres ya no corren el riesgo de reproducir de forma compulsiva el comportamiento brutal o perverso de sus padres, ya no son sus heridas reprimidas quienes los dirigen. La confesión de los padres ha borrado la trágica historia quitándole su peligroso potencial.
Yvonne Laborda: El hecho de nombrar lo vivido organiza la psique infantil. Lo que nos desorganiza psiquicamente son los hechos traumáticos u hostiles no nombrados. Cuando a un niño le sucede algo hostil pero no es rescatado ni nadie lo nombra él no lo puede organizar en su psique por tanto esa vivencia y esas emociones y sentimientos los actualizará en su vida posterior de adulto en forma de rabia, enfado descontrolado, autoridad, perfeccionismo, bulimia, anorexia, adicciones... 

El niño maltratado por sus padres ha aprendido de ellos a reaccionar con violencia, esto es incontestable y cualquier enseñante puede confirmarlo si no se niega a ver lo que tiene delante de sus ojos: El niño que recibe golpes en casa pega a los más débiles tanto en la escuela como en su familia. Se le castiga cuando zumba a su hermano pequeño y le resulta incomprensible el funcionamiento del mundo. ¿No es de sus padres de quienes lo ha aprendido? Es así como aparece muy temprana la confusión que se manifiesta como una « perturbación » y llevamos al niño a hacer una terapia. Pero nadie o muy poca gente se atreve a atacar la raíz de la violencia, algo que debería ser tan evidente.
Yvonne Laborda: Y no sólo el hecho de pagarles. Hay muchos padres que ya no pegamos a nuestros hijos pero si seguimos gritándoles, castigándoles, amenazándoles... Cuando hay vivencias hostiles hay SIEMPRE consecuencias reflejadas en los niños.

La terapia a través del juego con terapeutas dotados de sensibilidad puede evidentemente ayudar al niño a expresarse y a tener confianza en él en ese entorno protegido. Pero como el terapeuta omite las heridas ocasionadas en el pasado, el niño en general está solo de nuevo, con su vivencia. Incluso los mejores terapeutas no pueden quitarle ese peso si la preocupación de proteger a los padres les impide tener en cuenta las heridas de los primeros años. Además no son ellos los que deberían hablar con el niño puesto que ésto suscitaría el temor de ser castigado por sus padres. El terapeuta debe trabajar con los padres por separado y explicarles como el hecho de hablar de ello con sus hijos puede ser liberador para ellos mismos y para sus niños.
Yvonne Laborda: Siempre he pensado que no son los niños quienes deben acudir a terapia o sesiones sino las mamas y los papas. Ni tan siquiera eso, si somos conscientes de nuestros errores y los corregimos o los nombramos mientras estamos en el camino podremos liberarnos también. Quizás sería interesante hacer un rápido recorrido por nuestra historia personal para poder liberarnos un poco más y llegar a hacer los cambios deseados. He tenido en sesiones a padres y madres que con poco tiempo han mejorado mucho sus relaciones de familia y pareja al haber tomado conciencia.

Está claro que todos los padres no van a estar de acuerdo con esta proposición aún cuando el consejo proviene del propio terapeuta, cosa que sería deseable. Algunos se burlarán incluso de esta idea y dirán que el terapeuta es muy ingenuo, que no tiene ni la menor idea de como los niños son manipuladores y seguramente abusarán de la gentileza de sus padres. Estas reacciones no tienen nada de extraño puesto que la mayoría de los padres ven en sus hijos a sus propios padres y temen confesar sus faltas ya que antaño les castigaron severamente por ellas. Se aferran a su idea de perfección y es muy probable que sean incapaces de corregirse.
Yvonne Laborda: Cuesta mucho mostrar nuestra humildad y vulnerabilidad y pedir perdón. No obstante, es lo único que nos puede liberar de verdad. O vivimos en el miedo o en el amor. Pensemos en qué tipo de padres nos gustaría que tuviesen nuestros nietos... En nuestras manos esta el romper las cadenas. 

Quiero sin embargo creer que todos los padres no son incorregibles. Pienso que a pesar del pánico hay muchos que desean renunciar a una relación de poder, que quieren desde hace mucho tiempo ayudar a sus hijos pero que hasta ahora no sabían como hacerlo ya que temían abrirse sinceramente a ellos. Es cierto que esos padres podrán con más facilidad imponerse una franca conversación sobre el « secreto » y que con la reacción de sus hijos podrán ver los efectos positivos de la revelación de la verdad. Constatarán entonces por ellos mismos que los valores que intentamos transmitir por medio del autoritarismo son inútiles comparados con la confesión sincera de sus errores, condición indispensable para que al adulto se le pueda otorgar la verdadera autoridad, porque es creíble. Se cae de su peso que cada niño necesita de esa autoridad para encontrar su camino en el mundo. Un niño a quien se le ha dicho la verdad, a quien no se ha educado para que se acomode con mentiras y atrocidades puede desarrollar todas sus potencialidades como una planta que en buena tierra hace crecer sus raíces sin riesgo de ser atacada por bichos perjudiciales (mentiras).
Yvonne Laborda: No sólo nombrar nuestros errores sino todo en general. Hablarles de sus partos difíciles, de la lactancia, de nuestra inexperiencia, de la muerte... No negarles la verdad de su historia.

Intenté comprobar esta idea con amigos y pedí a los padres y también a los niños su parecer. A menudo constaté que se me comprendía mal, mis interlocutores interpretaban mis propósitos como si se tratara de pedir excusas de parte de los padres. Los niños respondían que había que ser capaz de perdonarlos, etc. Pero mi idea no corresponde en absoluto con éso. Si los padres se disculpan los hijos pueden tener la impresión que se espera de ellos el perdón para descargar a sus padres y liberarlos de sus sentimientos de culpabilidad. Esto sería pedir demasiado a nuestros hijos.
Yvonne Laborda: Cuando nos disculpamos nos liberamos seamos o no perdonados. No es el perdón lo que deberíamos buscar sino la PAZ interna.

Lo que pienso realmente es en dar una información que confirme lo que el niño siente ya en su cuerpo y en acordar un lugar central a su vivencia. Es el niño quien ocupa el primer plano con sus sentimientos y necesidades. Cuando nuestro hijo ve que nos interesamos por lo que él siente cuando nos excedemos con él vive un momento de gran alivio mezclado con una confusa sensación de justicia... No se trata de perdonar sino de evacuar los secretos que se paran. Se trata de construir una nueva relación fundada en la confianza mutua, de suprimir la armadura que aislaba hasta ahora al niño maltratado.
Yvonne Laborda: Yo a eso le llamo INTIMIDAD EMOCIONAL. Si nos sinceramos y hablamos de nosotros y de nuestros sentimientos y emociones ellos nos hablaran y serán sinceros. somos los adultos quienes tenemos que crear ese ambiente relajado, seguro e íntimo...

En cuanto los padres pueden reconocer el dolor que han causado a sus hijos, muchos caminos hasta ahora cerrados, se abren en un proceso de espontánea curación. Este es el resultado que esperamos de un terapeuta pero sin la cooperación de los padres resulta imposible.
Yvonne Laborda: Yo NUNCA me he podido poner de lado de los padres, lo siento. Siempre daré voz a los niños que tenemos y a los niños que fuimos...

Si los padres nos dirigimos a nuestros hijos con respeto, atención y benevolencia reconociendo sinceramente nuestras faltas sin decir: « es tu comportamiento el que nos ha obligado a tratarte así », muchas cosas cambian. El niño tiene así ante él un modelo que le permite encontrar su camino, ya no intentamos evitar la realidad, ya no tratamos de « cambiar » a nuestro hijo para que nos resulte más agradable, no, lo que hacemos es mostrarle que decir la verdad tiene un gran poder curativo. Y sobre todo: ya no necesita sentirse culpable de las faltas de sus padres una vez que estos han podido reconocer su culpabilidad. En los adultos, tales sentimientos de culpabilidad son el origen de innumerables depresiones.
Yvonne Laborda: Muchos adultos aun pensamos que fuimos "malos" hijos por que nuestros padres nos pegaban, gritaban, insultaban... NINGÚN niño es culpable de la falta de respeto o violencia que recibe de sus padres o demás adultos. Los adultos somos los únicos responsables de nuestras emociones y de nuestros actos. Comprendiendo de donde venimos y qué nos pasó podremos cambiarlo y aceptarlo.

Los niños que han podido sentir a través de esas conversaciones que sus padres han tomado en serio sus heridas y sentimientos y han sido respetados en su dignidad, estarán igualmente mejor protegidos de los efectos nocivos de la televisión que aquellos que siguen dominados por el deseo de venganza reprimido contra sus padres y por esta razón se identificarán con las escenas violentas que verán en la pequeña pantalla. Y no es la prohibición, como preconizan los hombres políticos, la que les impedirá « deleitarse » con lo que propone la televisión.

Por el contrario, los niños informados de las heridas sufridas en su más tierna edad tendrán sin duda un espíritu crítico más desarrollado con relación a este tipo de películas o se desinteresarán rápidamente por ellas. Quizás incluso discernirán el sadismo subyacente de sus autores con más facilidad que la mayoría de los adultos decididos a ignorar el dolor del niño maltratado que fueron. Estos mismos adultos se dejan fascinar por las escenas violentas sin darse cuenta de que son abusivamente conducidos a consumir la basura emocional de una vida que el cineasta presenta con el nombre de « arte » y que venderá a un buen precio, ignorando que se trata de su propia historia.
Yvonne Laborda: A los niños que se les habla la verdad pueden empatizar y comprender mejor el por qué de muchas cosas que pasan en el mundo. Los niños simplemente necesitan padres conscientes, humildes, responsables y sinceros.

Esto lo vi claramente al escuchar una entrevista a un famoso director de cine americano que mostraba sin reparo en sus películas monstruos horribles y prácticas sexuales brutales con flagelaciones. Añadió que gracias a la técnica moderna, podía hacer comprender que el amor tiene diversas facetas y que el azotarse era una forma de amor. ¿Dónde, cuándo y quién le ha inculcado esta espantosa filosofía en su primera infancia? Por lo visto no tiene ni la menor idea y probablemente permanecerá en la ignorancia hasta el final de su vida. No obstante lo que concibe como su arte le permite contar su historia trivializándola totalmente en su memoria. Esta ceguera tiene evidentemente graves consecuencias sociales.

La mejor edad para hablar con sus hijos de las heridas que se le ha infligido, es sin duda entre cuatro y doce años o sea antes de la pubertad. Pasada la adolescencia el interés por estos hechos probablemente va a disminuir. Las defensas contra el recuerdo de sus precoces sufrimientos corren el riesgo de estar ya sólidamente edificadas, puesto que estos jóvenes casi adultos se convertirán en padres y una vez en el lugar del más fuerte olvidarán definitivamente su impotencia de antaño. Pero aquí también hay excepciones y además ser adulto tiene consigo momentos en los que a pesar de todos los logros obtenidos, contraer una enfermedad puede obligarle a cuestionarse sobre su infancia.
Yvonne Laborda: La enfermedad nos hace sinceros y cada síntoma en el cuerpo es la voz interior hablándonos. Primero el cuerpo nos habla a través de la emociones y sentimientos para que hagamos algo para recuperar la paz interna. Si seguimos sin escucharle nos hablará más fuerte utilizando el cuerpo para manifestar algo de nuestra sombra. 

No es raro que las personas que buscan respuesta a sus interrogantes descubran su verdadero Ser, la historia del niño maltratado que fueron y sus sufrimientos hasta ahora negados. Empiecen a vivir sus auténticos sentimientos en lugar de rehuirlos y sorprenderse de encontrar por ese camino la verdadera liberación. Dando así al niño que fueron lo que sus padres no pudieron nunca darle: el permiso de conocer la verdad, de vivir con ella, admitirla y cesar de huir. Como ahora conocen la verdad sobre su historia ya no necesitan engañarse o anestesiarse por medio de drogas, medicamentos, alcohol o teorías que suenan bien. Recuperan así la energía que antes debieron utilizar para huir de ellos mismos.
Yvonne Laborda: Yo os invito a hacer vuestra BEH (Biografía Emocional Humana). 
Como ya sabéis, además de usar la BH en mi trabajo de indagación personal con mis consultantes también soy Terapeuta Humanista Holística Gestáltica.
No es casualidad que mi especialidad sea precisamente la influencia de nuestra infancia en las madres y padres que devenimos. Yo vengo de una infancia de abandono, maltrato, abuso, desamparo… No obstante, estoy en paz con todo lo vivido y comprendo, acepto y valido mi verdad. A día de hoy estoy muy orgullosa y agradecido de ser quien soy. Y sé que es debido a todo mi pasado y mi gran lucha por poder llegar a dar a mis hijos y mi compañero de vida todo aquello que yo nunca tuve. Lo que más me ha sanado ha sido tratar a mis hijos y demás niños y adultos de la forma en que yo nunca fui tratada. El amor siempre fue mi mejor aliado. De hecho no hay nada que nos pueda liberar más que amar la niña/o que fuimos. Sin esas vivencias hoy no estaría aquí escribiendo esto ni tendría la oportunidad de estar acompañando, ayudando e inspirando a tantas otras personas.  Empecé escribiendo sobre Aprendizaje Autónomo y el respeto a los procesos naturales, luego sobre Crianza Consciente y finalmente sobre que nos imposibilita ser cómo deseamos ser y ayudo a madres y padres a liberarse de las cadenas de su pasado para que puedan llegar a ser los padres y madres que sus hijos necesitan que sean. Me siento muy feliz y afortunada de poder estar haciendo lo que hago.
Quien mejor te puede ayudar y acompañar que alguien que ya ha pasado por lo mismo y lo ha podido comprender, ver, aceptar y superar. Cuando nos sanamos es cuando podemos ayudar a los demás a sanarse. No podemos ayudar a aprender nada que no hayas aprendido primero nosotros. No podemos dar lo que no somos ni podemos ayudar sin haber recorrido primero nosotras el camino. Hay que hablar la misma lengua sino no nos podemos comprender.
GRACIAS!

Traducido del francés por Rosa Barrio

The Truth About Common Education System (Just Like A Robot) [From The Bo...

viernes, 31 de julio de 2015

Juegos de Lecto-escritura.

Resultado de imagen de letras




Esta página tiene un juego de copiar palabras.

Aquí hay muchos juegos todos relacionados con las letras y con formar palabras.


miércoles, 22 de julio de 2015

SOPLOS DE AIRE FRESCO PARA EDUCAR Y CRIAR A NUESTROS HIJOS

Necesito compartir esto que le contesté a una de las mamas integrantes de la TRIBU DE MADRES CONSCIENTES de la cual soy facilitadora junto a Maria José Cifuentes.
No menciono la pregunta ni la madre para guardar su privacidad.
"Gracias por tu sinceridad. Me alegra que este espacio sea tan intimo y personal como para que puedan salir nuestras sombras también. Es un regalo! Nuestra intención y voluntad (mía y de Maria José) es poder ayudar y dar apoyo emocional, precisamente en estas situaciones...
Primero que todo deciros que lo más importante es que somos conscientes de "eso" que hacemos y que la forma en que lo hacemos no nos gusta y queremos mejorarla o incluso cambiarla... El verlo, sentirlo, reconocerlo es el primer y más importante paso... Yo hace más de 20 años, un día me levanté y tome la decisión más importante de mi vida: QUIERO SER MEJOR PERSONA! Por mi infancia y lo vivido tenía muchos automáticos y mucha necesidad de control... No soy terapeuta y asesora por casualidad... je je je. Empece mi GRAN indagación por mi y luego tuve la necesidad de compartir, dar y ayudar a los demás... No me lo podía quedar sólo para mí...
Primero que todo es esencial saber que "eso" que estamos sintiendo de no es sólo de ahora sino que viene de atrás (hay emociones reprimidas que se actualizan en el presente cuando conectamos con vivencias emocionales internas parecidas). No es la situación en sí... sino lo que la situación nos hace sentir... No son los hechos exactamente, son las emociones que emergen de eso que está pasando... Siempre es CÓMO lo gestionamos y no lo QUÉ realmente está pasando... 
Hay que comprender que no somos lo que hacemos y decimos. Nuestras reacciones automáticas son el reflejo de vivencias pasadas. Ya sé que insisto mucho en lo reprimido y no expresado pero es que hay que tenerlo muy presente. Si solo miramos lo que pasa ahora no podremos entender el por qué nos pasa y sino entendemos el por qué nos pasa no podremos cambiarlo...
Cuando tenemos la necesidad de control es por la seguridad que nos da. Cuando no tenemos el control de algo nos sentimos perdidas, solas, desamparadas y tenemos miedo... Controlar es nuestro mecanismo de defensa para sentir seguridad...
Ok, vemos a lo practico! En el caso del coche que comenta (dicha madre)... Hay que tener siempre en mente eso de: Primero anteponer la relación y luego todo lo demás y también eso de: Esto que voy a decir y hacer nos conectará o distanciará...
La energía con que nos comunicamos, el tono de voz, los gestos... hace que nuestros hijos se sientan de un modo u otro y ese modo de sentirse es lo que va a determinar su colaboración ... Si paramos el coche cuando ya estamos a punto de explotar no va a ser de mucha ayuda... Es importante parar el coche para poder hablar y explicarles que cuando estén preparados te avisen y que mientras tanto tu les esperas... Que la actitud sea pacifica no de estrés y prisas... Los niños son SUPER susceptibles a cómo les tratamos...  
Cada vez que uno de mis 3 hijos tiene algún comportamiento no armonioso (molesta, grita, se enfada, no colabora...). Me paro y miro como estoy yo. Cómo me siento? Qué estoy pensando? (nuestra mente emite juicios continuamente y piensa cosas que nos alejan...). Me pregunto cómo me sentiría sin ese pensamiento?... Solo podemos experimentar paz si sentimos paz y para ello debemos tener pensamientos pacíficos... 
Chicas! No son ellos, somos nosotras... Cuando cambiamos nuestra forma de mirar a las personas, las personas cambian. No es que cambien de actitud sino que lo que cambia es nuestra forma de verlo y sentirlo..."

A veces dar el pecho no es la mejor opción...

Este libro y artículo de Ibone Olza me ha hecho reflexionar mucho.


lactivista


Hay madres que han intentado amamantar y lo han dejado a la semana del parto, con grietas en los pezones y dolor en el alma. Madres seropositivas que han optado por la lactancia artificial para excluir por completo la posibilidad de transmitir el VIH a sus bebés por la leche. Madres que sufrieron abusos sexuales en a las que la sola idea de que el bebé succione su pecho les produce un profundo malestar. Madres anoréxicas o bulímicas a las que alimentar a sus bebés les supondrá un esfuerzo gigantesco y tal vez una recaída. Madres que son maltratadas en sus partos y que salen del paritorio anuladas y sin ninguna energía para poder sostener a sus bebés. Madres que adoptan y madres consiguen serlo tras haber superado un cáncer.
Son infinitas las razones por las que una madre puede decidir no amamantar, y cada una de ellas merece el máximo respeto. Lo que verdaderamente necesitan todos los recién nacidos sin excepción es sentirse queridos, no solo por sus madres sino por toda una familia o comunidad. Las madres siempre necesitan respeto, apoyo y reconocimiento.
Si amamantar se convierte en una obligación o en un mandato, apaga y vámonos. Si hay madres que se sienten criticadas, juzgadas o rechazadas por decidir no amamantar, lo estamos haciendo mal las y los que defendemos las bondades de la lactancia materna. Cada madre sabe qué es lo mejor para ella y para su bebé. Las circunstancias pueden ser tremendamente complejas. Ha llegado el momento de que hagamos una reflexión profunda. El mensaje que estamos dando los que promovemos la lactancia debe ser cambiado, o al menos matizado.
Como lactivista me preocupa mucho que la defensa de la lactancia materna pueda hacer que las madres que no han dado el pecho se sientan mal, culpabilizadas o angustiadas por la salud de sus hijos e hijas. Decir que el pecho es lo mejor es señalar o culpabilizar de alguna forma a las madres que no optan por el amamantamiento. Cuando ponemos el superlativo «lo mejor», damos en cierto modo a entender por la disyuntiva que no darlo es lo peor. ¿Qué madre no quiere lo mejor para su bebé? En ocasiones, lo mejor es enemigo de lo bueno.
Entre los años 2004 y 2006, la Agencia Pública de Salud de la Mujer del Departamento de Salud estadounidense lanzó una agresiva campaña para promover la lactancia materna. Se centraba en alertar de los riesgos de la lactancia artificial. La campaña se difundió en todos los medios y llegó a incluir imágenes de mujeres embarazadas subidas a un toro mecánico con el titular «Nunca correrías esos riesgos embarazada, ¿por qué hacerlo una vez que el bebé ha nacido?». Joan B. Wolf, profesora de estudios de género en la Universidad de Texas, realizó un análisis muy crítico de la campaña. Para ella, esta se incluía en algo más amplio: la presión para la «maternidad total». Una especie de código moral que presiona a las madres para que sean expertas en todo, en cada una de las dimensiones de la vida de sus bebés, comenzando desde el útero, renunciando a su individualidad o quedando reducidas a meras sirvientas cuya tarea principal consiste en proteger a sus criaturas de todos los riesgos. Wolf se preguntaba, además, si era ético provocar miedo y ansiedad a las madres para intentar que amamanten y cuestionaba las, según ella, presuntas ventajas de la lactancia materna, criticando la metodología de los estudios que le parecían poco rigurosos (Wolf, 2007).
Desde luego que angustiar o amenazar a las madres que optan por no dar el pecho no es la manera de promover la lactancia materna, sino más bien de enfrentar y dividir una vez más al colectivo de mujeres madres y probablemente a la sociedad. Dar el pecho no es lo mejor, pero sí lo normal (como bien dice en su blog la lactivista Patricia López Izquierdo). La leche materna es el mejor alimento para los más pequeños, pero dar el pecho no es siempre lo mejor: a veces, por desgracia, es lo más difícil.
Hay un grupo de apoyo en internet para las madres que optan por la lactancia artificial: Fearless Formula Feeder es un grupo de apoyo en la alimentación del lactante fundado por Suzanne Barston. Merece la pena escuchar a las madres que dan el biberón contar cómo se han sentido juzgadas por algunos profesionales sanitarios o avergonzadas al dar el biberón en según qué lugares.
El problema es que hay muchos intereses ocultos que pueden condicionar la libre elección de las madres. El negocio que supone para la industria farmacéutica y alimentaria el mercado de la lactancia artificial es incalculable. Y esa industria tiene unos tentáculos alargados que llegan mucho más lejos de lo que se podría imaginar, de maneras invisibles o sutiles.
Para empezar, el negocio de la leche de fórmula campó a sus anchas durante la segunda mitad del siglo pasado erradicando casi por completó la cultura tradicional del amamantamiento.
«Formula feeding is the longest lasting uncontrolled experiment lacking informed consent in the history of medicine» [«La lactancia artificial es el experimento más duradero sin grupo control ni consentimiento informado en la historia de la medicina»]. La frase es de Frank Oski (1932-1996), que fue catedrático de pediatría de la John Hospkins y editor de la prestigiosa revista Pediatrics. Todavía a día de hoy es difícil conocer las consecuencias a largo plazo de la introducción masiva de la lactancia artificial como manera de alimentar a los bebés a partir de los años cincuenta y sesenta en el mundo occidental.


Fuente: CLICK

viernes, 17 de julio de 2015

El cerebro del bebé por sue Gerhardt.

Los últimos estudios científicos demuestran que la mejor manera de luchar contra las enfermedades mentales, incluso contra la delincuencia y la violencia en nuestra sociedad, es ocuparnos de los bebés. En este capítulo de la serie Redes, dirigida por Eduard Punset, se analizan los factores que influyen en el desarrollo del cerebro del bebé.

Incluye una entrevista a Sue Gerhardt, quien ha dedicado toda su vida al estudio de los bebés y la influencia del afecto emocional del bebé en su vida adulta.


jueves, 16 de julio de 2015

Aprender a leer y escribir de forma autónoma.

Quiero compartir esto del blog: PERMONDO


¿Cómo aprenden a leer los niños en un sistema de educación libre y autodirigida?
Hace ya unos cuantos meses, propuse en este blog crear un estudio sobre el aprendizaje de la lectura y escritura en niños no escolarizados dentro de un ámbito hispanohablante. Y así es como llegamos a la entrada de hoy. En ella vamos a hablar de la educación y ya más concretamente del aprendizaje de la lectura y escritura (aquí podéis saltar directamente a la parte sobre el aprendizaje).
Le seguirá, la semana que viene, un artículo con todas las experiencias que me habéis enviado hasta el momento y, para finales de agosto, una entrada a partir de una entrevista con Javier Herrero, de Ojo de Agua, que nos contará de su experiencia con el aprendizaje de la lectura y escritura en un entorno de educación libre o autodirigida.
[Una aclaración: Cuando hablo de niños que aprenden solos a leer y escribir, no me refiero a que aprenden sin ningún tipo de ayuda, me refiero a que aprenden sin necesidad de un método ni de un adulto que se sienta con ellos y dirige su aprendizaje. Me refiero a que aprenden valiéndose de las herramientas que tienen a su alrededor, una de ellas son los adultos que ya saben leer y escribir, adultos a los que suelen pedir que les digan cómo se lee o escribe tal o cual cosa.]
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Parece ser que la educación comenzó ya en la prehistoria, con adultos enseñando a niños habilidades necesarias en el día a día (cazar, cocinar, etc.) o contándoles historias (digo parece ser, porque es lo que cuenta la Wikipedia y, para mí, tiene sentido, pero claro, yo no estaba por ahí).
Escena de caza mamuts
Los objetivos de la educación varían de país a país y de persona a persona, en el caso de España hay quien los define así:
  • Incentivar el proceso de estructuración del pensamiento, de la imaginación creadora, las formas de expresión personal y de comunicación verbal y gráfica.
  • Favorecer el proceso de maduración de los niños, la manifestación lúdica y estética, la iniciación deportiva y artística, el crecimiento socio afectivo, y los valores éticos.
  • Estimular hábitos de integración social, de convivencia grupal, de solidaridad y cooperación y de conservación del medio ambiente.
  • Desarrollar la creatividad del individuo.
  • Fortalecer el vínculo entre la institución educativa y la familia.
  • Prevenir y atender las desigualdades físicas, psíquicas y sociales originadas en diferencias de orden biológico, nutricional, familiar y ambiental mediante programas especiales y acciones articuladas con otras instituciones comunitarias.
(No voy a comentar esos puntos partiendo de las soluciones que da la educación oficial, porque nos desviaría mucho del tema, pero con ganas me quedo, especialmente en aquello de la creatividad, comunicación, solidaridad, cooperación…)
En la actualidad existen dos formas radicalmente distintas de ver la educación.
Una fundamentada en la idea de que necesitamos que alguien llene nuestro cerebro de conocimientos y nos guíe (algunos le añaden que somos vagos y no queremos aprender), lo que sería el sistema clásico de enseñanza. Con un plan de estudios basado en las edades de cada niño y en los conocimientos que un grupo de expertos (o, en el peor de los casos, de gente que no tiene ni idea de educación, pero gobierna) han decidido que todos nosotros necesitamos tener.
Esta es la forma de educación más generalizada y oficial en prácticamente todo el mundo.
Además, hay otra forma de educación opuesta, fundamentada en la idea de que gracias a nuestro instinto y la curiosidad podemos adquirir los conocimientos que necesitamos para vivir, lo que sería un sistema de enseñanza basado en la educación no directiva. Una forma moderna (pero en realidad más antigua que la educación dirigida) y, para algunos, más cercana a lo que se ve en la naturaleza. No sigue un plan de estudios ni una metodología concreta en el aprendizaje, se basa completamente en la curiosidad, iniciativa, instinto de supervivencia e interés propio.
Esta segunda forma de educación es la que, en su vertiente más radical, suele llamarse “unschooling” o educación autodirigida. Eso sí, si después de leer hasta aquí piensas que lo tienes claro, déjame que te explique primero que tiene algunas desventajas
  • En España, no es una opción legal.
  • No todo el mundo tiene las herramientas necesarias para juzgar si la información que está obteniendo es fiable, o si es objetiva o pertinente. Así, si un joven intenta investigar sobre los dinosaurios, puede acabar en una página creacionista y creer que dinosaurios y humanos coexistieron. Por otro lado, en las escuelas tampoco se enseña a diferenciar entre las diferentes fuentes de conocimiento…
  • Cuando no existe una evaluación de los conocimientos adquiridos, el riesgo de que algo se haya aprendido incorrectamente es mayor (por otro lado, la evaluación de conocimientos en la escuela suele ser problemática).
  • No se recibe un título o certificado oficial que permita demostrar que se ha aprendido algo. Esto suele ser un problema para tener acceso a según qué empleos o estudios superiores.
  • Hay quien opina que socializar es más complicado para unschoolers que para jóvenes y niños que van a la escuela. He de añadir que según mi experiencia, fuera de los cortos espacios de “recreo” la escuela no suele ser el mejor lugar para socializar, en cuanto intentas comunicarte con alguien te mandan callar…
  • Para aprender es necesario tener iniciativa propia. Los niños con problemas psicológicos o de desarrollo no suelen tener mucha iniciativa ni capacidad de aprender por ellos solos. Aunque la cuestión aquí podría ser si realmente tiene sentido obligarles a adquirir ciertas habilidades como la lectura o aritmética, en lugar de centrarse en solucionar sus problemas de desarrollo.
  • Los padres tienen que estar dispuestos a apoyar a sus hijos según los deseos y necesidades de aprendizaje de estos últimos. Es decir, a corto plazo, tendrían menos trabajo enviando a sus hijos a una escuela (y mucho menos todavía si se deciden por un internado).
  • Existen muchas dudas en la sociedad en cuanto a esta forma de aprender, de modo que en muchos casos puede suponer un problema en la relación con familiares y amigos.
  • Según el caso, puede ser preferible que los niños no pasen demasiado tiempo con sus padres o que haya un control externo para asegurarse de que los niños están bien.
creatividad
Pero también tiene algunas ventajas:
  • Fomenta la curiosidad, la investigación y la autodisciplina.
  • Se aprende a resolver los problemas por uno mismo.
  • Para la mayoría, el aprendizaje libre es mucho más divertido que en la escuela. A diferencia de la educación dirigida, no diferencia entre vivir, experimentar y aprender.
  • Es una educación que permite aprender de forma rápida y flexible. Gracias a que no es necesario seguir el ritmo de un grupo, es posible dedicar el tiempo necesario a lo que no se ha entendido y nadie se aburre repitiendo lo que ya sabe. Ventajas que en una escuela oficial solo tienes cuando se trabaja en grupos muy, muy pequeños.
  • Cuando se aprende algo, se hace con una meta y por interés propio, de forma que el interesado está más dispuesto a esforzarse en el aprendizaje y no necesita que un maestro le motive.
  • Se sufre menos bajo etiquetas impuestas por otros (mal estudiante, lento, vago, etc.).
  • No hay acoso escolar, nadie está obligado a estar con personas con las que no quiere estar.
  • No establece jerarquías entre aprendiz y maestro, ni da la falsa sensación de que siempre hay alguien que conoce la respuesta correcta (o de que solo hay una respuesta posible a cada pregunta). Esto para mí es una ventaja, aunque entiendo que otros lo pueden ver de otra manera…
  • Mucha gente que ha vivido un aprendizaje autodirigido (tanto de niño como de adulto) dice que este tipo de aprendizaje no solo le ha permitido adquirir habilidades, sino que también le ha ayudado a formar su personalidad de forma positiva (mejora de autoestima, mayor seguridad).
  • A diferencia de lo que ocurre en el colegio, se pierde el miedo a arriesgarse, a probar y a errar.
A pesar de que no existe ningún estudio que indique que la educación autodirigida haya tenido efectos negativos sobre la vida posterior de los interesados [1] y de que sí existen estudios que demuestran que el nivel de aprobados en los exámenes de acceso a la universidad de EE.UU. es superior [2], como ya apuntaba más arriba, en España, este tipo de aprendizaje no está oficialmente permitido.
Prohibido paso niños
Ahora bien, hay quien se pregunta: Si ya hace mucho se demostró que la teoría de la tabula rasa no es válida, con todos los problemas que encuentran los maestros para motivar a sus alumnos, con lo poco efectivo (también en términos de cantidad de conocimiento) que está siendo el aprendizaje de los contenidos obligatorios, con la pérdida de valor de los títulos académicos y con lo difícil que se está haciendo pasar de la vida académica a la “vida real” del trabajador (¿existe algo en la escuela oficial que nos prepare realmente para la vida que nos espera después?), en este caso, ¿no sería este un buen momento para cambiar de método educativo?
Muchas familias nos enfrentamos al miedo de hacer algo que muy poca gente hace, algunos incluso creen estar arriesgándose a tener hijos analfabetos que nunca podrán sobrevivir en nuestra sociedad.
Aquí es donde espero que este artículo (y los dos siguientes) puedan aportar algo.

Sobre el aprendizaje de la lectura y la escritura en un ambiente no directivo

Niña leyendo
Gracias a vuestra colaboración, contamos ahora con un montón de casos de niños que están en proceso y otros que ya han aprendido a leer y escribir siguiendo un aprendizaje autodirigido, y puedo exponer en este artículo lo que me habéis contado.
Espero que los que todavía no lo habéis hecho, os animéis y me enviéis vuestras experiencias, para así poder tener cada vez más casos con los que poder elaborar un estudio científico extenso y fiable (aquí tenéis el cuestionario).
Este artículo y los siguientes están dedicados a todo el mundo, pero especialmente a los que tienen sus dudas o no creen que los seres humanos podamos aprender sin que nos obliguen. Me gustaría que si elegís una u otra opción, no sea por simple miedo o desconocimiento.
Me gustaría dejar claro que esto no es (no puede ser) un estudio, es más bien un resumen de experiencias. Para que fuera un estudio, la cantidad de muestras debería ser mayor y tendrían que haberse tomado de una forma más objetiva.
Mi objetivo es convertirlo a largo plazo en un estudio objetivo, pero esto es algo para lo que voy a contar con un profesional y que llevará mucho más tiempo, ya os iré informando.

Ahí va pues mi resumen de vuestras experiencias.
¿A qué edad aprendió tu hijo o hija a leer?, ¿y a escribir? O, si está en proceso de aprendizaje, ¿a qué edad empezó a interesarse por la escritura y lectura?
En los ejemplos que habéis enviado tenemos todo tipo de casos: casos de niños que a los cuatro años empezaban a interesarse y en menos de un año ya habían aprendido, casos de niños que empiezan con cuatro y no aprenden hasta los siete o más, casos de niños que a los nueve a penas se interesan…
Generalmente parece que los niños y niñas con hermanos mayores se interesan antes (supongo que porque tienen ejemplos más cercanos y ven los beneficios de la lectura y escritura más claramente). Sin embargo, sobre todo depende de cada niño.
¿Qué relación tenéis/teníais los adultos en casa con la lectura (¿hay libros, hábito de lectura?)?
En prácticamente todos los casos que me habéis enviado comentabais que la relación de los padres con la lectura era buena, que hay muchos libros en casa y que leéis a los niños.
Mi interpretación es que esta es una de las razones por las que el aprendizaje fuera de la escuela funciona, porque el conocimiento ya no está solo en unos puntos clave, porque hoy en día, desde casa o cualquier otro punto, podemos acceder al saber que necesitamos sin ningún problema.
La estima (o falta de ella) que se tiene en casa, entre iguales (el grupo de niños o jóvenes) y en la sociedad hacia algo parece ser fundamental para que los más jóvenes se interesen por ello.
Así, siempre será más difícil en familias en las que no se aprecia la cultura que los hijos sí lo hagan y se interesen en aprender sobre este tema. Esto sucedería tanto en el caso de que los hijos estuvieran en un entorno de aprendizaje libre como si no (de hecho es algo que podemos observar si nos fijamos en los resultados académicos de niños en familias de capas sociales más desfavorecidas).
¿Había/hay herramientas en casa para facilitar el aprendizaje?, ¿cuáles? Que tú sepas, ¿han usado o están usando alguna de las herramientas citadas arriba? ¿Cuáles?
Mi sensación después de leer todas vuestras experiencias es que las “herramientas adicionales” (como pizarras, puzles, abecedarios, cartas, cuadernos de escritura, ordenadores…) son en general mucho menos importantes de lo que en un principio se podría pensar.
Los niños y niñas parecen necesitar más que nada algo con lo que puedan escribir (lápices, bolis, rotuladores…), algo sobre lo que escribir (hojas y cuadernos en blanco) y algo de lo que leer (especialmente con imágenes, nombráis a menudo cómics y tebeos).
Los juegos didácticos “para aprender a leer” jamás han sido bienvenidos por mis hijos y los pocos que he intentado ofrecer han sido rotundamente rechazados (me olían muy rápido la intención “educativa”, ja, ja, ja).
También me sorprendió el poco interés que tenía en los materiales manipulativos que según los expertos dan tan buenos resultados.
Más allá de las herramientas usadas o no, ¿pidió/pide ayuda? ¿Pidió aprender directamente?
Parece ser más bien raro que los niños pidan ayuda para aprender a leer y escribir como habilidad en sí, cuando lo hacen y se dan cuenta de lo que supone (o de lo que el adulto interpreta), suelen salir corriendo.
Pidió aprender directamente, pero cuando lo hizo quería aprender rápidamente y eso le creó frustración, así que simplemente estamos dejando que todo fluya y en el día a día va aprendiendo a reconocer palabras.
Cuando lo ve necesario pide ayuda, pero nunca se deja enseñar. Si nota que estas intentando hacerlo se cierra en banda y deja de mostrarte sus progresos.
Sí es muy habitual que pregunten por letras o palabras sueltas. En muchos quieren saber cómo escribir su nombre o el de algún amigo o amiga.
Niños escribiendo
¿Cómo fue o está siendo el proceso de aprendizaje?
Los ejemplos que me habéis enviado son de lo más variopinto, los hay largos, cortos, duros (sobre todo cuando existen expectativas por parte de los adultos), de una sencillez aplastante…
El proceso se suele activar cuando los niños y niñas encuentran una razón por la que necesitan leer o escribir.
Cualquier intento de forzar-estimular… era automáticamente rechazado y se cerraba en banda. Sin embargo, el interés por las letras se disparó al encontrar un buen motivo para escribir: quería escribir una carta a papá Noel (y que yo no supiese qué ponía).
¿Hay algo que piensas que le ayudó o está ayudando especialmente?
En general, para que se dé un aprendizaje autodirigido, lo que más ayuda parece ser que realmente se respete el aprendizaje autodirigido, es decir, que no existan expectativas por parte de los adultos de lo que deben aprender, ni de la forma en la que deben aprender.
Creo que lo más importante en el proceso ha sido respetar su ritmo, interés y momento.
Responder ante sus peticiones de información y ayuda también es fundamental.
Su curiosidad ha sido el motor, y nosotros a demanda respondíamos a lo que ella nos pedía con toda dedicación y amor.
¿Hubo o hay algo que te llamara la atención en su aprendizaje?
Me encanta esta frase que me habéis escrito: “me ha llamado la atención que no les hemos enseñado a leer, y saben hacerlo”.
No es cuestión de que los niños aprendan a leer por arte de magia (que hay algún caso), si no que, a partir de preguntas que van haciendo (unas veces durante más tiempo y otras durante periodos más cortos), la mayoría aprende a leer.

Una de las cosas que yo no podía entender es que lo niños, de por sí, fueran a aprender a escribir correctamente. De nuevo, esto es un problema de confusión entre el objetivo y la herramienta para lograr el objetivo. La corrección ortográfica no es un fin en sí, es una herramienta, es la herramienta que necesitamos para que nos tengan en cuenta, nos acepten como uno más entre los adultos. Los niños se dan cuenta, igual que se dan cuenta de que tienen que dar las gracias cuando reciben algo, o mirar a la cara cuando saludan, o hablar correctamente para que les escuchen. Se dan cuenta, y deciden aprender a escribir sin errores.
Me llamó especialmente la atención ver cómo la necesidad de comunicarnos hace que aprendamos a leer y escribir. También lo fácil que ha sido.
¿Habéis tenido o estáis teniendo problemas o dudas respecto a su capacidad de aprender a leer y escribir? ¿Cómo se han solucionado?
Siempre tengo dudas sobre este aprendizaje, y entendí que era sano… :) Creo que es nuestra manera de pensar, porque creemos siempre que sin la escuela/o algún método estricto, están perdidos y no aprenderán nada… esto es un problema nuestro, y no de nuestros hijos, nos tenemos que desescolarizar.
Las dudas y temores son más bien provocadas por el entorno. Si vas por ahí diciendo que tu hija con 8 años aún no sabe leer es casi seguro que te tachen como mínimo de negligente.
Tanto como dudas de si llegaría a leer y escribir no he tenido, pero sí es cierto que el ritmo tan lento de adquisición de estas herramientas me ha sorprendido y me ha obligado a adaptarme a un proceso diferente al que yo esperaba.
——-

Entonces, después de todo esto, ¿qué podemos añadir a lo que decía el artículo de Peter Gray?

Peter Gray sacaba siete conclusiones de su estudio de las experiencias de aprendizaje de lectura, conclusiones que comento a continuación.
  1. En los niños no escolarizados, no existe un periodo crítico ni una edad concreta para aprender a leer.
Mi comentario: Esto es algo que aparece claramente retratado en las experiencias que me habéis enviado. Unos aprendían a las 4 otros a los 9 o 10. También hay grandes diferencias entre miembros de una misma familia, aunque generalmente los segundos hermanos aprenden antes que los primeros.
  1. Un niño motivado puede pasar de no leer (al menos aparentemente) a leer de forma rápida y fluida.
Mi comentario: El proceso puede ser muy rápido, especialmente cuando hay interés. Con especial énfasis en “puede”. También puede ser largo.
  1. Los intentos de imponer la lectura pueden ser contraproducentes.
Mi comentario: Tenemos varios casos que soportan esta hipótesis. Los problemas suelen llegar cuando nos ponemos nerviosos y queremos imponer un calendario de aprendizaje a los niños.
  1. Los niños aprenden a leer cuando la lectura se convierte, para ellos, en un medio para alcanzar un fin o fines que valoran.
Mi comentario: Nadie aprende porque sí, en todos los casos había alguna razón, algún objetivo (poder leer una historia, jugar al ahorcado, etc.). Cuando la razón es externa (padres o familiares) es cuando empiezan los problemas.
  1. A leer, como a otras muchas cosas, se aprende en grupo, estando con otros.
Mi comentario: En vuestros ejemplos hay casos en los que el aprendizaje ha sido en grupo, pero también muchos otros en los que ha sido individual.
  1. Algunos niños empiezan a interesarse por la escritura antes que por la lectura, pero luego aprenden a leer más o menos al mismo tiempo que aprenden a escribir.
Mi comentario: El aprendizaje de lectura y escritura claramente va de la mano en los ejemplos que habéis enviado, sí que puede haber diferencias en el nivel de interés de los niños por una u otra habilidad.
  1. No existe un método o forma clara para aprender a leer.
Mi comentario: Las herramientas para aprender a leer no son importantes, solo parecen ayudar a aprender si se convierten en juegos con interés en ellos mismos. Sin duda, no parece existir un método universal.
Por último, añadiría un punto a los de Peter Gray:
A los niños no les gusta que se metan en su aprendizaje y tan pronto como notan que alguien está intentando influir sobre ellos con motivos “oscuros”, se enfadan o pierden el interés. Dar más información de la solicitada también suele desembocar en pérdida de interés o enfado.

Bueno, familias y amigos, este ha sido el artículo que resume cómo aprenden los que oficialmente no aprenden, espero que os haya gustado.
Muchas gracias Adrian por este artículo.

martes, 14 de julio de 2015

Película: Una mente Maravillosa.

Aquí os dejo los primeros 10 minutos. En youtube está entera y dura 2 horas.

Esta película está basada en la historia real del matemático estadounidense John Forbes Nash.
Al año de su matrimonio le fue diagnosticada la esquizofrenia. Sus períodos de internamiento hospitalarios eran continuos, hasta que se dio cuenta que las alucinaciones no eran reales por lo que usando la teoría de que todo problema tiene una solución, decidió resolver por su cuenta su problema psicológico y así con el paso del tiempo tuvo que aprender a vivir junto con sus alucinaciones, ignorándolas por completo. Una película muy emotiva y de una gran fuerza interior tanto de él como de su esposa. Una bella historia de amor.

Solo añadir que la esquizofrenia viene dada por una gran desorganización psíquica y dicha falta de organización emocional, verbal y mental viene de las experiencias traumáticas vividas en nuestra infancia... Es un tema muy complejo...