viernes, 19 de diciembre de 2014

Emmi Pikler: Los niños necesitan moverse.

Quiero compartir ESTE ARTÍCULO sobre el desarrollo de los niños que ha compartido nuestro amigo Max de Familias en Ruta.

Niños libertad de movimiento

Empieza así:

“¿Ya tiene un año y medio y todavía no anda?. ¿Ya ha cumplido los dos y todavía no habla?. El mio con un año ya era tertuliano de radio”. Seguro que esto os suena, ¿verdad?. Vivimos en una sociedad donde no hay tiempo que perder y parece que la competición hacia el éxito empieza desde el mismo nacimiento. Tendemos a comparar el estado de desarrollo de nuestros bebés sin darnos cuenta de que corremos el riesgo de ir demasiado deprisa a riesgo de saltarnos las etapas necesarias de un proceso que es diferente en cada niño.


moverse en libertad Pikler





sábado, 13 de diciembre de 2014

Los niños deben empezar a aprender en la naturaleza no en el aula: Por Francisco Mora.

En el mismo momento de nacer ya estamos aprendiendo. Aprender es un proceso innato y consustancial para mantener la vida. Es imprescindible para que la especie sobreviva. Es la necesidad más vieja del mundo: como comer, beber o reproducirse. Cualquier individuo biológico que no pudiera aprender, o que aprendiera mal, perecería pronto, como perecería quien no comiera ni bebiera. La vida no sería viable sin el aprendizaje.

La maquinaria molecular del proceso de aprendizaje se pierde en los arcanos del tiempo: ya existía en los seres unicelulares, hace al menos 3.000 millones de años. Aprender conlleva un proceso molecular que se ha ido elaborando y haciéndose más complejo con la aparición del sistema nervioso, comenzando con los invertebrados. Un caracol, por ejemplo, posee una poderosa maquinaria neuronal con la que aprende a distinguir en su entorno lo que es bueno (un trozo de comida) de lo que es malo (cualquier sustancia tóxica). 
El cerebro de los mamíferos, y entre ellos el ser humano, posee un diseño orquestado por códigos heredados a lo largo del proceso evolutivo que empujan a todos los seres vivos a aprender de modo espontáneo. Códigos que vienen impresos en el programa genético de cada especie. Al nacer, el de aprendizaje es el primer mecanismo cerebral que se activa. Es el mecanismo responsable de la adaptación al medio ambiente y la supervivencia.
Todos hemos visto en televisión cómo la gacela recién nacida intenta ponerse de pie en solo unos minutos, y lo hace aprendiendo de la realidad del mundo que pisa.El contacto directo con el mundo físico es absolutamente imprescindible para que los códigos genéticos se enciendan y, con ello, la maquinaria del aprendizaje. Se aprende aprendiendo: una vez puesta de pie, la gacela aprende que no debe correr por la pradera, expuesta a depredadores, y lo hace muy pegada a su madre, porque ya ha aprendido, rapidísimamente, que esta la protegerá. Eso es aprendizaje, y los mecanismos que lo sostienen son los códigos sagrados de la existencia biológica, que digámoslo una vez más, son los que mantienen la supervivencia.
Niños en una colonia rural de Cazorla


El aprendizaje del ser humano no es, en su esencia, muy diferente del que acabo de describir. En sus primeros años, el ser humano también debiera aprender cómo es el mundo de modo directo en la naturaleza, y no en las aulas. Es cierto que, a diferencia de la gacela, el aprendizaje del ser humano requiere un proceso activo por parte de los demás.

Por ejemplo, al niño de 2 o 3 años, ahora que nos estamos dando cuenta de la envergadura y trascendencia que tiene la educación en esas edades, no se le debería enseñar qué es una flor más que en el campo, haciendo que el niño observe la flor en el contexto de las demás flores y hojas y ramas, y mirándola de forma aislada o en el conjunto de otras flores. Y que pueda coger la flor, tocarla y olerla, y arrancar los pétalos y hacerlo tanto con una flor tersa, acharolada y reluciente, como con aquella que pierde su brillo y fulgor, y aun lo que queda, ya seco, de aquella misma flor. Y así, con las hojas y las ramas de los árboles. Y como en este ejemplo, todo el aprendizaje del mundo sensorio-motor del niño de esta edad debería ser extraído más de la realidad, en directo, y menos de las fotografías, los vídeos o los libros, encerrado entre las cuatro paredes de una guardería.
Solo así, de manera natural, no lo olvidará nunca y, además, con ello construirá los elementos sensoriales sólidos con los que luego creará los abstractos y las ideas, que son los átomos del pensamiento. Solo aprendiendo bien losconcretos perceptivos se pueden aprender bien después esos abstractosque, engarzados en hilos de tiempo, constituyen el razonamiento humano.
Pues bien, todo esto viene orquestado por la emoción, por el cerebro emocional. Todo cuanto hay en el mundo, si resulta nuevo, diferente y sobresale de la monotonía, despierta la curiosidad, uno de los ingredientes básicos de la emoción. La curiosidad es la llave que abre la ventana de la atención y con ella se ponen en marcha los mecanismos neuronales con los que se aprende y se memoriza.
Flores 1-2


Es decir, el encendido de la emoción por lo que se ve, se oye o se toca es el núcleo central de todo aprendizaje, sea a edades muy tempranas, como las que acabo de mencionar, sea a cualquiera de las edades por las que transcurre el arco vital del ser humano, incluido el propio proceso de envejecimiento. Nadie puede aprender nada a menos que aquello que vaya a aprender le motive, le diga algo, posea algún significado que le encienda emocionalmente.

La curiosidad precede a la atención. La atención nace de algo que puede significar recompensa (placer) o castigo (peligro) y que por tanto tiene que ver, lo digo una vez más, con la supervivencia del individuo. La atención es como un foco de luz que ilumina lo que hay delante de nosotros y lo distingue, lo diseca de todo lo demás. Fuera de ese foco queda la penumbra, y en ella apenas si se puede discriminar algo. Es con esa luz como se ponen en marcha los mecanismos neuronales del aprendizaje y la memoria. Y es con ello como se crea el conocimiento.
Hoy la neurociencia comienza a conocer los ingredientes de esos procesos que son la emoción, curiosidad, atención, percepción y conciencia, aprendizaje y memoria, y toda otra serie de añadidos fisiológicos importantes para ese aprendizaje, como son el sueño, los ritmos circadianos y tantos otros. Y a partir de la neurociencia, empieza a tomar cuerpo la neuroeducación, que analizaremos en la continuación de este artículo, la próxima semana.
 FUENTE: CLICK AQUÍ
Gracias Xime Starf por compartir este artículo.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Autoestima y seguridad psicológica: La importancia de validar las emociones y sentimientos.

Necesito compartir mi último artículo de mi web:

¿Qué entendemos por validar a alguien o sus sentimientos? Validar es aceptar y dar por valido aquello que otra persona (adulto o niño) está sintiendo tanto si estamos de acuerdo o no con su punto de vista o sus sentimientos.Validar es el arte de poder empatizar y comprender lo que otra persona siente.
Solemos juzgar, criticar e incluso no dar importancia a lo que otras personas piensan o sienten si estamos en desacuerdo con lo que hacen, expresan o sienten. Algunas personas podemos incluso no expresar nuestro desacuerdo ni dar nuestro punto de vista por miedo a no ser aceptados.
Cuando un niño llora, siempre, es por un motivo valido desde su punto de vista, desde su vivencia interior. Sepamos o no dicho motivo, lo comprendamos o no, lo aceptemos o no… Desde la mirada adulta podemos pensar que “eso” no es importante o que quizás el niño reacciona desproporcionadamente. Ese es nuestro juicio. Pero lo que yo quiero hacer aquí es precisamente darle voz al niño y no al adulto que mira al niño.
SIGUE LEYENDO: HAZ CLICK

miércoles, 10 de diciembre de 2014

UTILIZANDO LAS EDUCAJAS...



Nuestra amiga Marvan ha compartido su experiencia con sus dos hijos utilizando las EDUCAJAS, nombre que le dio ella, en castellano,  a las work-boxes, en este PDF.


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martes, 9 de diciembre de 2014

No sólo la escuela destruye la creatividad de las personas...

Os quiero compartir este mail que he recibido de una alumna de medicina. Sus palabras me llegaron muy adentro ya que como mamá unschooler que soy me apena saber que si algún día nuestros hijos quieren ir a la universidad... Sería una pena que se encontraran  en una situación similar a la de esta estudiante y sus compañeros.

Tengo permiso para compartirlo pero ella prefiere que su nombre sea anónimo.

Buenas noches Yvonne,
no se muy bien como he acabado en tu blog y me ha parecido muy interesante.
Me pareces una mujer muy valiente al hacer lo que era mejor para tu familia. Para mi la escuela fue una época muy bonita y hasta el instituto fui una alumna con  muy buenas notas. Pero desde que entre en medicina, todo ha sido un desastre para mi. Me siento muy decepcionada con la universidad, siento que he tirado muchos años de mi vida y no he aprendido nada. Solo somos loros de repetición y nos niegan sistemáticamente las prácticas que tanto anhelamos. Y cuando las tenemos suelen limitarse a mirar y no estorbar al médico. En algunas ocasiones he topado con un médico enamorado de su profesión y he disfrutado de horas que parecían minutos. Esas horas con buenos maestros son la poca  base que tengo, lo memorizado se borró tan pronto hice el examen pertinente.
Me apena mucho  porque me siento atrapada en una universidad que odio (no mi carrera, adoro la medicina) y sinceramente no se que hacer. Desgraciadamente no solo la escuela destruye la creatividad de las personas.
Muchas felicidades por tu familia y tu blog.

Este es un ejemplo muy claro de como se sienten los estudiantes de medicina en España:

Aquí otro testimonio: FUENTE: About me in neverland.

Odio la medicina. Lleva por lo menos un año y medio decepcionándome.
Odio esta carrera que lo reduce todo a datos, nombres, descripciones, más datos y más descripciones. Y más nombres. Odio reducir a los enfermos a sus enfermedades.
Odio el poquísimo caso que se nos hace a los estudiantes. Porque no somos residentes. Y ya tendremos tiempo de aprender. Odio mirar y no tocar. Odio centrarme en no molestar demasiado.
Odio tener que estudiar una carrera de seis años, en la que la mitad de las competencias adquiridas se fugan por los huecos de un cerebro cansado de almacenar conocimientos abstractos. Pero sobre todo, lo que sin duda más odio, es no poder sentirme útil en absoluto. Odio tener que esperar siete años para empezar a aprender de verdad.
La carrera de medicina es un poquito fraude. Un trámite. La base para llegar a la punta del iceberg, que es lo que de verdad importa y lo que de verdad enseña. Y las prácticas de los primeros años, digan lo que digan, son un placebo, un caramelito para dejarnos observar por la ventana, sólo una insignificante pequeñez de todo lo que puede hacer la medicina. Matizo la palabra observar, porque rara es la ocasión en la que se nos permite hacer algo que no sea eso.
Y cuanto más pienso en lo poco que me gusta y lo desmotivada que estoy, cuanto más me doy cuenta de mi desencanto, cuanto más me aburre y menos ganas tengo de estudiar, cuanto más pienso en si de verdad esto era mi vocación o me habré equivocado, cuanto más me pregunto por qué narices se me ocurriría… Entonces algo -o más bien alguien- me hace recordar por qué me metí en este embrollo. Por qué me encantaba cuando empecé. Por qué aún y a pesar de todo, no he tirado la toalla.
No es por el sueldo, de verdad que no. Es por la gente. Por la gente agradecida. Es porque la medicina se puede usar para ayudar a las personas (sí, se puede, pero no siempre se hace, creedme). De hecho, imaginad lo nefasta que es la carrera que con tanto trajín ha hecho que se nos olvide que este es su objetivo principal.
Me metí en medicina porque quería ser útil. Aquí, o dondequiera que la vida quisiera llevarme. Y hoy por fin he visto gente que es servicial de verdad. Hoy por fin he visto que la medicina es darse a la gente, desinteresadamente. Hoy por primera vez desde ni sé cuándo, he deseado terminarla y hacer algo por alguien que no sea mi propio ombligo. Hoy, fíjate qué cosas, me han entrado hasta ganas de estudiar.
Me encanta lo que la medicina puede hacer por las personas. Me encanta que consiga que una niña sorda pueda oír otra vez. Me encanta que luche para que alguien pueda ver. Me hincha por dentro pensar que puede hacer que alguien ande de nuevo. Y sonría. Y te abrace.
Y yo quiero formar parte de ello. Y ahora recuerdo que es por eso por lo que estoy aquí. Por ninguna otra cosa. Porque si al final del proceso, algún día de mi vida puedo ayudar a alguien a vivir más dignamente, sin duda, habrá merecido la pena. Porque si es por eso, aunque sólo sea por una persona del mundo, entonces estudiaré los años -y los tochos- que haga falta.
Escrito en homenaje -y enorme gratitud- a la ONG emsimision (www.emsimision.org). A sus fundadores y colaboradores, por contagiarme la ilusión.



sábado, 6 de diciembre de 2014

Entrevistando a Yvonne Laborda

Tuve el placer de ser entrevistada por Laura Castellaro. Es una entrevista muy personal. Cuento cosas que nunca he explicado en público. Hablo de mi infancia, de nuestros "malos momentos" y como no, del origen de mi web profesional y mucho más...





Si queremos cambiar la forma en que nos relacionamos los unos con los otros y mejorar el mundo, primero tenemos que cambiar la forma en que tratamos y vemos a los niños y la relación y la conexión que tenemos con ellos.
Han salido también temas relacionados con la libertad y el respeto hacia los niños. En este articulo hablo de ello en detalle: CLICK
También me gustaría recomendar la lectura de este otro artículo en donde hablé en profundidad sobre las alternativas a los castigos, premios y amenazas: CLICK
Y por último la gran influencia de nuestra propia infancia en la toma de decisiones en nuestra vida de adultos: CLICK
Todos estos y más temas salen en el vídeo. Con los artículos quiero reforzar lo dicho y explicarlo con más detalle.
Gracias por estar aquí. Un saludo.

jueves, 4 de diciembre de 2014

EL BLOG DE MI HIJA.

Comparto la última entrada del blog de nuestra hija, Ainara. Hace meses que no publicaba nada. Ha estado escribiendo sus libritos pero no sé por qué razón no los quiere publicar en el blog. Dice que los quiere tener en la estantería de una biblioteca... je je je. Los escribe en el word y allí se quedan. Quien sabe en un futuro...

CLICK AQUÍ.


martes, 2 de diciembre de 2014

La educación que tenemos roba a los jóvenes la conciencia, el tiempo y la vida. Por Claudio Naranjo.

Claudio Naranjo ha dedicado su vida a la investigación y a la docencia en Universidades como Hardvard y Berkeley. Ha fundado el programa SAT, una integración de la terapia Gestalt, el Eneagrama y la Meditación para enriquecer la formación de profesores. En este momento está lanzando un aviso muy contundente: o cambiamos la educación o este mundo se va a pique.
-Dices que para cambiar el mundo hay que cambiar la educación ¿cuál es la problemática de la educación y cuál es tu propuesta?
-La problemática en la educación no es de ninguna manera la que a los educadores les parece que es. Creen que los estudiantes ya no quieren lo que se les ofrece. A la gente se le quiere forzar a una educación irrelevante y se defiende con trastornos de la atención, con desmotivación. Yo pienso que la educación no está al servicio de la evolución humana sino de la producción o más bien de la socialización. Esta educación sirve para domesticar a la gente de generación en generación para que sigan siendo unos corderitos manipulables por los medios de comunicación. Esto es socialmente un gran daño. Se quiere usar la educación como una manera de meter en la cabeza de la gente una manera de ver las cosas que le conviene al sistema, a la burocracia. Nuestra mayor necesidad es la de una educación para evolucionar, para que la gente sea lo que podría ser.

La crisis de la educación no es una crisis más entre las muchas crisis que tenemos, sino que la educación está en el centro del problema. El mundo está en una crisis profunda porque no tenemos una educación para la conciencia. Tenemos una educación que en cierto modo le está robando a la gente su conciencia, su tiempo y su vida.

La crisis de la educación no es una crisis más entre las muchas crisis que tenemos, sino que la educación está en el centro del problema. El mundo está en una crisis profunda porque no tenemos una educación para la conciencia. Tenemos una educación que en cierto modo le está robando a la gente su conciencia, su tiempo y su vida.
El modelo de desarrollo económico de hoy ha eclipsado el desarrollo de la persona.
-¿Cómo sería una educación para que seamos seres completos?
-La educación enseña a la gente a pasar exámenes, no a pensar por si misma. En un examen no se mide la comprensión, se mide la capacidad de repetir. ¡Es ridículo, se pierde una cantidad tan grande de energía! En lugar de una educación para la información, se necesitaría una educación que se ocupe del aspecto emocional y una educación de la mente profunda. A mi me parece que estamos presos entre una alternativa idiota, que es la educación laica y una educación autoritaria que es la educación religiosa tradicional. Está bien separar Estado e Iglesia pero, por ejemplo en España, han echado por la borda el espíritu como si religión y espíritu fueran la misma cosa. Necesitamos que la educación atienda también a la mente profunda.
-¿Cuándo hablas de espiritualidad y de mente profunda a qué te refieres exactamente?
-Tiene que ver con la conciencia misma. Tiene que ver con aquella parte de la mente de la que depende el sentido de la vida. Se está educando a la gente sin ese sentido. Tampoco es la educación de valores porque la educación de valores es demasiado retórica e intelectual. Los valores deberían ser cultivados a través de un proceso de transformación de la persona y esta transformación está muy lejos de la educación actual.
La educación también tiene que incluir un aspecto terapéutico. Desarrollarse como persona no se puede separar del crecimiento emocional. Los jóvenes están muy dañados afectiva y emocionalmente por el hecho de que el mercado laboral se traga a los padres y ya no tienen disponibilidad para los hijos. Hay mucha carencia amorosa y muchos desequilibrios en los niños. No puede aprender intelectualmente una persona que está dañada emocionalmente.
Lo terapéutico tiene mucho que ver con devolverle a la persona la libertad, la espontaneidad y la capacidad de conocer sus propios deseos. El mundo civilizado es un mundo domesticado y la enseñanza y la crianza son instrumentos de esa domesticación. Tenemos una civilización enferma, los artistas se dieron cuenta hace mucho tiempo y ahora cada vez más los pensadores.
-A la educación parece solo interesarle desarrollar la parte racional de la gente ¿Qué otras cosas podrían desarrollarse?
-Yo pongo énfasis en que somos seres con tres cerebros: tenemos cabeza (cerebro intelectual), corazón (cerebro emocional) y tripas (cerebro visceral o instintivo). La civilización está íntimamente ligada por la toma de poder por el cerebro racional. Con el momento en que los hombres predominaron en el dominio político, unos 6000 años atrás, se instaura esto que llamamos civilización. Y no es solamente el dominio masculino ni el dominio de la razón sino también de la razón instrumental y práctica, que se asocia con la tecnología; es este predominio de la razón instrumental sobre el afecto y sobre la sabiduría instintiva lo que nos tiene tan empobrecidos. La plenitud la puede vivir sólo una persona que tiene sus tres cerebros en orden y coordinados. Desde mi punto de vista necesitamos una educación para seres tri-cerebrados. Una educación que se podría llamar holística o integral. Si vamos a educar a toda la persona, hemos de tener en cuenta que la persona no es solo razón.
Al sistema le conviene que uno no esté tanto en contacto consigo mismo ni que piense por sí mismo. Por mucho que se levante la bandera de la democracia, se le tiene mucho miedo a que la gente tenga voz y tenga conciencia.
La clase política no está dispuesta a apostar por la educación.
-La educación nos sumerge en un mar de conceptos que nos separan de la realidad y nos aprisiona en nuestra propia mente ¿Cómo se puede salir de esa prisión?
-Es una gran pregunta y es una pregunta necesaria en el mundo educacional. La idea de que lo conceptual sea una prisión requiere una cierta experiencia de que la vida es más que eso. Para uno que ya tiene el interés en salir de la prisión de lo intelectual, es muy importante la disciplina de detener la mente, la disciplina del silencio, como se practica en todas las tradiciones espirituales: cristianismo, budismo, yoga, chamanismo… Parar los diálogos internos en todas las tradiciones de desarrollo humano ha sido visto como algo muy importante. La persona necesita alimentarse de otra cosa que conceptos. La educación quiere encerrar a la persona en un lugar donde se la somete a una educación conceptual forzada, como si no hubiera otra cosa en la vida. Es muy importante, por ejemplo, la belleza. La capacidad de reverencia, de asombro, de veneración, de devoción. No tiene que ver necesariamente con una religión o con un sistema de creencias. Es una parte importante de la vida interior que se está perdiendo de la misma manera en que se están perdiendo los espacios bellos de la superficie de la Tierra, a medida que se construye y se urbaniza.
-Precisamente quería preguntarte tu opinión sobre la crisis ecológica que vivimos.
-Es una crisis muy evidente, es la amenaza más tangible de todas. Se puede prever fácilmente que con el calentamiento de la Tierra, con el envenenamiento de los océanos y otros desastres que están pasando, no vamos a poder sobrevivir tantas personas como las que somos ahora.
Estamos viviendo gracias al petróleo y consumimos más recursos de los que la tierra produce. Es una cuenta atrás. Cuando se nos acabe el combustible será un desastre para el mundo tecnológico que tenemos.
La gente a la que llamamos más primitiva como los indígenas tienen una forma de tratar a la naturaleza que no viene del sentido utilitario. En la ecología como en la economía y otras cosas, hemos querido prescindir de la conciencia y funcionar sólo con argumentos racionales y eso nos está llevando al desastre. La crisis ecológica sólo puede pararse con un cambio de corazón, verdadera transformación, que sólo la puede dar un proceso educativo. Por eso no tengo mucha fe ni en las terapias ni en las religiones. Solo una educación holística podría prevenir el deterioro de la mente y del planeta.
-¿Podríamos decir que has encontrado un equilibrio en tu vida a esas alturas?
-Yo diría que cada vez más, aunque no he terminado el viaje. Soy una persona que tiene mucha satisfacción, la satisfacción de estar ayudando al mundo en el que estoy. Vivo feliz, si se puede ser feliz en esa situación trágica en la que estamos todos.
-Desde tu experiencia, tu trayectoria y tu madurez, ¿cómo procesas el hecho de la muerte?
-En todas las tradiciones espirituales se aconseja vivir con la muerte al lado. Hay que hacerse a esa evidencia de que somos mortales y creo que el que toma la muerte en serio no será tan vano. No tienes tanto miedo a cosas pequeñas cuando hay una cosa grande de la cual preocuparte más. Yo creo que la muerte sólo puede superarla uno que en cierto modo muere antes de morir. Uno tiene que morir a la parte mortal, a la parte intrascendente. Los que tienen suficiente tiempo y vocación y que llegan suficientemente lejos en este viaje interior se encuentran tarde o temprano con su verdadero ser. Y ese ser interior o ese ser lo que uno es, es algo que no tiene tiempo y que le da a una persona una cierta paz o un sentido de invulnerabilidad. Estamos muy absortos en nuestra vida cotidiana, en nuestros pensamientos de alegría, tristeza, etc… No estamos en nosotros, no estamos atentos a quien somos. Para eso necesitamos estar muy en sintonía a nuestra experiencia del momento. Esta es la condición humana, estamos viviendo hacia el pasado y el futuro, el aspecto horizontal de nuestra vida. Pero poco atentos a la dimensión vertical de nuestra vida, el aspecto más alto y más profundo, eso es el espíritu y es nuestro ser y la llave para acceder es el aquí y ahora.
A veces vamos en busca del ser y a veces nos confundimos en la búsqueda de otras cosas menos importantes como la gloria.

viernes, 28 de noviembre de 2014

¿Cómo podemos utilizar las relaciones como oportunidades para aprender, mejorar y sanar?

Quiero compartir este artículo que escribí en mi web sobre lo que proyectamos en los demás...

Empieza así:

Nuestras relaciones, tanto familiares, de trabajo, amistades como de pareja, son nuestros más poderosos espejos. Nos dan la oportunidad de ver nuestras propias oscuridades, nuestra parte negra, como diría Laura Gutman: Nuestra Sombra. Esa es la parte que inconscientemente no reconocemos ni aceptamos de nosotros mismos ni queremos o podemos ver. En vez de ver algo en nosotros mismos, lo vemos en los demás. Es más fácil ver hacía fuera que hacia adentro. 

Para leerlo PINCHA AQUÍ. 


jueves, 27 de noviembre de 2014

Testimonio de Marcela Angarita sobre el Mastermind.

Aquí Marcela, una mamá comprometida, nos habla de su experiencia en el anterior MasterMind. Comentamos: ¿Qué hacer con todo lo que ya sabemos, los libros leídos...? Son 5 minutos muy bonitos y llenos de reflexión.

Nos vemos chicas.