jueves, 28 de agosto de 2014

OS QUIERO PRESENTAR MI NUEVA WEB: WWW.YVONNELABORDA.COM

Esta NUEVA web lleva gestándose desde hace algún tiempo y hoy estoy MUY FELIZ de poder presentarla.


En ella continuare escribiendo y compartiendo información sobre Unschooling y Crianza con Conciencia pero además también sobre Crecimiento Personal, Comunicación no Violenta, Gestalt...

Es mi web profesional en donde ofrezco mis servicios: terapias on-line, asesoramiento, talleres, cursos, charlas...

Aquí os dejo estos dos vídeos. 

Este es de presentación:



Y en este hablo sobre mis servicios:






martes, 26 de agosto de 2014

No hay nada más reparador que la verdad. Por Laura Gutman.


El nieto de Estela de Carlotto decidió tomar en cuenta el llamado de su propia alma infantil que sabía desde tiempos remotos que era hijo de una madre y un padre desaparecidos. Al menos sabía que sus padres de crianza le habían ocultado algo esencial de su sí mismo.
Si todos nosotros con nuestros sufrimientos a cuestas pudiéramos seguir el llamado de nuestro niño interno que nos envía señales claras, y si nos otorgáramos la posibilidad de constatar que el acceso a la verdad no puede lastimar a nadie, por más que el “yo engañado” de nuestros padres o de nuestros seres queridos supongan que hay algo que no debe decirse; entonces sabríamos que la verdad siempre cura, siempre sana, siempre genera amor y compasión por el prójimo.
No hay nada más reparador que la verdad. Y nada más depredador que la mentira, el ocultamiento o la tergiversación de la realidad.
En la medida en que seamos más los individuos que buscamos nuestra verdad y que miramos con ojos abiertos las realidades de las que provenimos –por fuera de las interpretaciones, las convenciones o lo correcto- se hará presente una fuerza verdadera que contagiará a los demás. Así serán tocados por una varita mágica los más de cuatrocientos nietos argentinos que saben que son hijos de desaparecidos -porque todo su ser lo grita y el alma del niño que han sido se los recuerda-. Sin embargo ellos necesitan la habilitación de todos nosotros, hombres y mujeres viviendo en el seno de nuestra verdad, para saber que nada peor les puede pasar. La verdad nos cuida a unos y a otros. Nos organiza. Nos alivia. Y nos abre las puertas de nuestro propio paraíso terrenal.
Laura Gutman

martes, 12 de agosto de 2014

VIVA EL COLECHO.

Este post se lo dedico a mi buena amiga Clara que ha sido mamá por segunda vez hace 3 meses. Un beso para ti, Clara y otro para tu maravillosa Noara.





COLECHO

Cuando decimos a amig@s y familiares que compartimos la cama con nuestr@s hijos se genera una nube de pronósticos negativos. Desde brutales daños psico...
lógicos, dependencia para toda la vida, fin de la intimidad de la pareja, etc, etc.

Afortunadamente nada de eso es cierto y los resultados del colecho son positivos para toda la familia.


Para saber un poquito más...

El hecho de que los bebes prefieran dormir junto a su madre es algo totalmente natural. Teniendo en cuenta que los corderitos buscan el calor de su madre para descansar o que los gatitos vuelven al regazo de su madre después de sus juegos, no es de extrañar que los bebes humanos también necesiten dormir como los demás mamíferos. Hasta hace pocos años, desde el inicio de la humanidad hace 10 millones de años, las familias compartían una misma cama.

El instinto de protección por parte de la madre, y el instinto de superviviencia desarrollado en los bebes, hace que ambos tengan el impulso de dormir en la misma cama.

Los bebes no tienen aun desarrollado el concepto de espacio-tiempo, por lo que la separación de una pared puede significar para ellos lo que para nosotros un océano de distancia. Lo mismo ocurre con la percepción temporal, únicamente saben lo que ocurre aquí y ahora, y un solo minuto puede parecerles una eternidad. Cuando los padres no están presentes en la habitación, para el bebe supone una tremenda sensación de total soledad y causa en ellos un originario y profundo terror.

A nadie le gusta dormir solo ni estar a oscuras a solas. Incluso siendo adultos preferimos estar acompañados o mantener alguna luz encendida. El conjunto soledad-oscuridad nos devuelve a nuestros miedos más ocultos y primigenios.

La idea de que los niños están más seguros en su propia cama no tiene ningún fundamento.
No hay pruebas sobre las ventajas de la separación física, pero si existen estudios que avalan los beneficios del colecho.

Entre ellos se destacan: despertares sincronizados entre el bebé y la madre, una mayor estabilidad cardiorrespiratoria y mayor oxigenación de los niños, disminución de los episodios de llanto, mejor termorregulación y mayor prevalencia de la lactancia materna. Los bebés que duermen con su madre son amamantados hasta 3 veces más tiempo que aquellos que duermen solos en su habitación.

También cabe mencionar los beneficios emocionales para toda la familia y la incidencia positiva sobre el desarrollo afectivo. Un bebe que duerme junto a sus padres no solo comparte la cama, sino que recibe mas atención y mayor contacto físico. El vinculo que se crea entre padres e hijos mediante el colecho es muy intenso y duradero, lo que contribuye a un mayor entendimiento y un fuerte sentimiento de seguridad en los hijos. No se puede comparar con nada la sensación de despertar juntos y compartir esos primeros minutos del día, la primera sonrisa de la mañana, las cosquillas en la cama...

Creencias populares dicen que para que un bebe deje de quejarse por la noche y los padres puedan dormir sin interrupción hay que dejarle llorar.

 Efectivamente, en general dejan de quejarse después de un tiempo, pero además ocurre algo terrible: pierden la esperanza y la confianza de que sus padres están pendientes de ellos cuando lo necesitan. Se resignan. Y creemos que la resignación no forma parte precisamente de un crecimento feliz ni de un desarrollo afectivo sano. Tampoco facilita una relación paterno-filial basada en la confianza mutua y la empatía. Pensamos que entregarles nuestro cariño en vez de indeferencia, o nuestro afecto en lugar de distanciamiento, hace felices a nuestros bebés, y por tanto a todos nosotros.
NOTA: El texto no es mio. Lo ví por la red.

lunes, 4 de agosto de 2014

En octubre estaré en Almeria en el I Encuentro viaje Interior de Familias en Ruta.

Aquí os dejo el programa entero. Será del 17 al 19 de Octubre 2014.

Yo voy a hacer un taller vivencial para conectar con nuestro niño interior:

Esto del blog de Max y Susagna de Familias en Ruta:

GESTALT. VIAJE A NUESTRO NIÑO INTERIOR
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Taller vivencial de gestalt para conectar con nuestro niño interior

La Terapia Gestalt pertenece a la psicología humanista. Se basa en darse cuenta en el aquí y ahora de las cosas que me suceden. El cambio en uno empieza con la aceptación de quien soy yo hoy. Nada existe excepto el aquí y el ahora. El pasado ya no es y el futuro aún no es. Lo importante no es saber qué me sucedió en el pasado o  lo que me hicieron en el pasado. Lo importante es qué hago yo en el aquí y ahora, qué puedo hacer, con todo eso que me sucedió. En Gestlat se trabaja tanto nuestra parte mental, emocional como nuestro cuerpo. La Terapia grupal vivencial tiene mucha fuerza y nos sirve en resonancia con el otro y yo mismo. Hay cosas que solo puedo ver y sentir cuando las veo en el otro. La Terapia Gestalt es uno de los caminos hacia la coherencia, para vivir en armonía entre el sentir, el pensar y el hacer.
El taller es un viaje para conocer la influenica de nuestra infancia a la hora de relacionarnos con nuestros hijos y demás personas.
La educación y el trato que hemos recibido de niños nos va a acompañar el resto de nuestras vidas. Lo importante no es que me ocurrió o qué me hicieron sino más bien que hago yo HOY, aquí y ahora, con todo lo que me ocurrió y vivenvié. El cambio siempre es posible pero primero tenemos que conectar con y sanar al niño que fuimos. Es un camino para abrazar la vida, todo lo que fué y mirar adelante .
Imparte:  Yvonne Laborda, madre de tres niños de 5, 7 y 9 años poco a poco fue entrando en contacto con la educación sin escuela que hoy en día ha implementado en su familia. Dedicada conferencista dispuesta a divulgar los beneficios que está disfrutando con la opción de educar sin cole e intentar hacerlo con conciencia, mantiene un blog (Aprendiendo todos de todo) que sirve de referente a las familias interesadas en este tema. Ejerció de profesora durante 15. Imparte talleres y charlas, además de ser una apasionada estudiante de Psicoterapia Gestalt. Actualmente lleva más de 15 años estudiando sobre el comportamiento humano: La influencia de nuestra infancia y el porqué somos como somos y actuamos como actuamos…
+ info


cartel viaje interior 2014

lunes, 21 de julio de 2014

EL MAYOR PELIGRO DEL UNSCHOOLING.



Seguro que muchos de vosotros pensaréis que no puede haber ningún “peligro” a la hora de ser respetuoso y flexible con los ritmos, intereses, pasiones y motivaciones de los niños, ¿verdad?

Personalmente, yo sí veo que pueda haber algunos peligros al relajarnos con exceso con el pretexto de ser respetuosos. Me explico, puede haber algún padre o madre que piense que lo mejor será no intervenir en el aprendizaje de los niños. Que ellos van aprendiendo lo que necesitan y quieren en cada momento. Eso sí es así pero en mi opinión, SÍ hay que estar PRESENTE a diario y mucho. Cuando un niño muestra interés por algo y no se le acompaña en ese preciso instante, el interés puede quedar perdido hasta la próxima vez que se ilumine o que le venga en mente algo sobre aquello. Hay quienes dicen que si realmente le interesa eso ya volverá a preguntar o a mostrar señales. No obstante, ¿por qué perder esa maravillosa oportunidad ahora para poder compartir con él y tener que esperar a la próxima vez?.

Con el pretexto de ser unschoolers he visto algunas familias muy relajadas con niños que no saben muy bien qué hacer, aburridos muchas horas al día y mamas que van haciendo sus cosas por la casa sin realmente estar allí presentes con los niños ya que ellos “solos” van aprendiendo y haciendo lo que quieren, desean y necesitan. A veces podemos confundir libertad y respeto por los procesos naturales de vida y aprendizaje con libertinaje o falta de atención por parte de los padres. Si pasamos muchas horas con nuestros hijos durante el día es lógico que nos cansemos de sus juegos o de que necesitemos estar con otros adultos, con nuestra pareja o hacer lo que nos guste… pero es muy importante que las horas que sí estamos con ellos estemos con presencia en el aquí y el ahora. Interesándonos por sus cosas, hablando, compartiendo sus juegos, viendo las señales de alerta cuando sus necesidades no están siendo satisfechas. Como ya he dicho en varias ocasiones para que un niño pueda  y quiera aprender necesita tener sus necesidades más básicas de afecto, atención, emocionales, motrices… satisfechas. En mi opinión, la clave está en dar antes de que necesiten pedir. Una vez han pedido, ya hay carencia. Si damos demasiado ellos ya nos lo harán saber.

Os voy a confesar algo. En alguna que otra ocasión me he visto a mí misma inmersa en mis cosas (cocinando, pensando, hablando por teléfono, hablando con mi pareja, leyendo, contestando mails, escribiendo, preparando talleres, tendiendo la ropa, barriendo…) y olvidándome de que tengo a 3 tesoros por la casa. Al verlos entretenidos con sus cositas he ido de una tarea a otra. Al ver que están en el patio, me pongo a barrer, como aún siguen allí empiezo a cocinar, luego suben y se ponen a hacer no sé qué en el comedor… Allí ya empieza algún que otro conflicto… no intervengo ya que parece que lo solucionan ellos mismos. Pero, no… al cabo de otro ratito se vuelven a disgustar por algo… Uno grita, otro se enfada y el tercero viene llorando a la cocina y “click”. En ese preciso instante me doy cuenta de que llevan un par de horas o más “solos” sin que yo ni su padre estemos con ninguno de ellos. No he estado presente durante esas dos horas en ningún momento todo y que no he dejado de estar allí, en la casa, con ellos. Eso no es presencia, eso no es acompañar, eso no es respetar, eso no es dar libertad… Eso es simplemente no estar presente. Cuando me doy cuenta de que no he estado presente paro y empiezo de nuevo o rebobino.

Cuando los niños no nos ven presentes o no estamos dispuestos a satisfacer sus necesidades en el aquí y el hora y les decimos: “ahora no puedo, espera, luego, hazlo tu…”  es cuando empiezan a estar inquietos, aburridos, se enfadan, piden comida… Si no nos tienen cuando nos necesitan tienden a hacer cosas para que nos demos cuenta de que están allí. Si no nos acercamos nosotros por puro placer de estar con ellos, si no somos nosotros quienes nos interesamos por sus cosas, si no somos nosotros quienes nos acercamos y les damos un beso sin más y luego seguimos con lo nuestro, si no somos nosotros quienes les llevamos un zumo de limón mientras juegan en el patio, si no somos nosotros quienes les llevamos algo para picar cuando están en el ordenador, si no somos nosotros quienes estamos presentes para ellos… bien seguro que ellos sabrán como tenernos a su lado aunque sea teniendo que discutir con sus hermanos.

Ellos saben lo que legítimamente les corresponde y si no lo pueden tener de un modo sano lo buscaran de otro. No sería más sano que nos tengan simplemente porque nosotros queremos estar con ellos en vez de que nos tengan que "suplicar". No olvidemos que nadie pide lo que no necesita.

Aunque yo piense que mis hijos tienen todas sus necesidades satisfechas y que tanto yo como su padre les queremos incondicionalmente me doy cuenta de que no siempre es así. Una cosa es que yo piense que están satisfechos y otra muy distinta es que ellos se sientan así. Yo puedo decir que les quiero mucho pero eso no vale para nada si ellos no se sienten queridos por mí. El amor que yo siento por ellos debe llegarles, tienen que sentirlo así, de lo contrario no les nutre. ¿Cómo me doy cuenta? Su comportamiento me dice cuando no he estado suficientemente presente. Sus emociones, por consiguiente su comportamiento, son como los indicadores del coche que nos dicen que falta aceite o gasolina. Su comportamiento y sus emociones nos pueden estar diciendo “necesito más mamá o más atención”. Un niño feliz, respetado, tenido en cuenta… se siente bien por tanto su comportamiento es armonioso. Cuando alguna necesidad no está siendo satisfecha y no estamos presentes los niños ya no se sienten tan bien por lo tanto su comportamiento deja de ser armonioso.

Su comportamiento nos indica que algo no marcha bien. Y casi nunca el problema es de ellos sino más bien nuestro. Somos nosotros los adultos los que tenemos que satisfacer las necesidades de los niños y no los niños las nuestras.

Tenemos que buscar momentos en donde poder satisfacer nuestras necesidades para empoderarnos y seguir siendo las madres y padres que nuestros hijos necesitan que seamos.

En mi opinión, la falta de PRESENCIA es el mayor peligro a la hora de criar a nuestros hijos. Tanto si somos homeschoolers como unschoolers o los tenemos escolarizados nuestra presencia diaria debería ser de calidad. Estar presente no es hacernos simplemente compañía, es mucho más que eso.

Estar presente es tener el culo en el suelo y jugar con ellos, es escuchar la misma canción una y otra vez por qué a nuestro hijo le encanta, es ver esa peli con ellos aunque ya la hayamos visto 3 veces esta semana, es escucharle y mirarle atentamente cuando nos habla, es leerle ese libro otra vez, es mirarlos mientras juegan solos, es cocinar con amor sus platos preferidos, es llevarlos a los sitios que más les gustan, es interesarnos por las cosas que a él o a ella le interesan, es darle más de aquello que le gusta, interesa o apasiona, es preguntarle cómo se siente, es ofrecernos para lo que necesiten, es mostrarles el mundo a través de nuestros ojos…

Estar presente no es olvidarme de ellos mientras yo hago lo mío, no es  pensar que ellos se las arreglan solos, no es esperar a que me llamen 3 veces antes de atenderles, no es posponer lo suyo siempre ante lo mío, no es aburrirme cuando estoy con ellos, no es pensar en mis cosas mientras hago ver que estoy allí, no es hacer 4 cosas a la vez, no es ir con prisas…

En mi opinión, el mayor peligro de una mamá unschooler (y os lo digo por experiencia) puede ser precisamente la falta de presencia con el pretexto de que yo respeto a mis hijos y les dejo hacer lo que quieren en cada momento.