En septiembre estuve unos días en Catalunya, España, de vacaciones y estuve dando un par de charlas (en Lleida y Vilafranca del Penedés) sobre la influencia de nuestra infancia: "La hija que fuimos, la madre que somos...". El periódico local el Segre de Lleida tiene un especial los domingos y me entrevistaron aprovechando mi visita.
Voy a despedirme de APRENDIENDO TODOS DE TODO después de 8 años. Ha sido un verdadero placer compartir con todos/as vosotros. GRACIAS de todo corazón por estar aquí. De hoy en adelante sólo publicaré en mi WEB: www.yvonnelaborda.com
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miércoles, 11 de noviembre de 2015
domingo, 8 de noviembre de 2015
LA HIJA QUE FUI, LA MADRE QUE SOY. LA INFLUENCIA DE NUESTRA INFANCIA
Aquí os comparto la charla que dí el mes de septiembre en Vilafranca del Penedés en Cataluña, España. En ella hablo de la influencia de nuestra infancia. Todo aquello que nos imposibilita llegar a ser las madres o padres que nuestros hijos necesitan que seamos.
- ¿Por qué nos cuesta tanto estar presentes?
- ¿Por qué solemos mirar su comportamiento y no cómo se sienten?
- ¿ Qué hay detrás de nuestros enfados y reacciones emocionales?
- ¿Cómo poder conectar con la niña/hija que fuimos?
- ¿Cómo sanar viejas heridas?
- ¿Cómo reconectar con nuestros hijos?
Y mucho más... Aquí la tenéis:
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martes, 20 de octubre de 2015
¿Cuál es la base de toda felicidad y paz interior?
Hace unos días me han entrevistado para una revista y quiero compartir estas dos preguntas que me hicieron entre muchas otras (en cuanto salga la entrevista completa la comparto).
¿CUÁL ES LA BASE DE TODA FELICIDAD Y PAZ INTERIOR?
En mi opinión, la paz y la felicidad radican en poder ser quienes realmente somos y llegar a ser quienes hemos venido a ser. Parece muy simple decir esto sin embargo desde muy pequeños ya nos van diciendo lo que tenemos que hacer, cómo tenemos que hacerlo y a qué ritmo. Hoy en día todo va muy rápido y muchos adultos necesitamos que los niños crezcan también rápido y no se les da tiempo de ser niños el tiempo que realmente deben y necesitan serlo. Alejarnos desde bien pequeños de nuestros ritmos, deseos, intereses, pasiones, curiosidad, motivación… tiene consecuencias a largo plazo. Al no poder ser quienes realmente somos por tener que cumplir las expectativas de mamá, papá o el profesor nos volvemos personas inseguras y dudosas y el gran desastre ecológico es que seguiremos desconectados el resto de nuestra vida adulta sin muchas veces saber quién somos realmente, qué queremos realmente y viviendo la vida que otros han decidido por nosotros. Lo más lamentable de esta triste realidad es que la gran mayoría no somos conscientes de ello y no comprendemos porque nos pasamos gran parte de nuestra vida adulta buscando y necesitando la aprobación de los demás para sentirnos bien, fomentando la autoestima y la seguridad que no tenemos hoy pero que un día sí tuvimos pero nos fue arrebatada por tener que adaptarnos a los adultos y a su entorno.
Ser bebes es necesario para poder ser niños. Ser niños es necesario para poder llegar a ser adolescentes. Ser adolescentes es necesario para poder ser adultos. Cada etapa está diseñada para ser vivida no para que sea la preparación para la próxima. Nos pasamos la infancia preparándonos para ser adolescentes y nos pasamos la adolescencia preparándonos para ser adultos. Yo me pregunto: ¿cuando vamos a dejar a los niños simplemente ser niños el tiempo que dura la niñez? La infancia es la etapa más corta de un individuo. No obstante, es la que nos marcará para el resto de nuestra vida.
Si realmente queremos tener paz interna tenemos que poder reconectar con ese ser interno que todos tenemos pero que hemos perdido y olvidado.
No es casual que mi especialidad como terapeuta sea precisamente la influencia de nuestra infancia en el adulto que somos. Después de una gran indagación personal, trabajar con niños 15 años como profesora y de formarme como terapeuta pude recuperar a mi niña interior y conectar con la mujer que realmente soy y hoy en día mi voluntad y pasión son compartir todo lo aprendido y ayudar a otras personas, principalmente madres, a ser las mamas que sus hijos necesitan que sean. En la Tribu de Madres Conscientes, junto a Maria José y 95 madres más lo estamos consiguiendo.
¿RECOMENDARÍAS SOÑAR DESPIERTO?
Por supuesto que recomiendo soñar despierto y desear desde lo más profundo de nuestros corazones. Soñad todo aquello que realmente os mueve por dentro. Hablad de ello, escribir sobre ello, compartirlo y lo podréis crear.
Hace 20 años mi gran sueño fue poder estar haciendo lo que actualmente estoy haciendo. Quería cambiar mi vida radicalmente, ser de otra manera, entender mi pasado, formar mi propia familia, dedicarme a lo que realmente me apasiona que es hablar y escribir. Quería hablar y escribir sobre todo lo que yo he aprendido y de cómo ser madre me ha hecho ser mejor persona. Quería ayudar a otras madres y personas a cambiar aquello de sus vidas que les estaba haciendo sufrir.
Dar lo que no se tuvo duele. Poder llegar a dar a mis hijos y mi pareja lo que yo no tuve me ha sanado y prometí compartirlo. Por eso me dedico a dar voz a los niños y niñas que todos fuimos para luego poder dar voz a nuestros hijos y niños en general.
Cambiar es posible, y más de una vez en la vida, pero primero hay que creer en ese sueño y el siguiente paso nos lo dará la vida. Cuando realmente estemos preparados empezarán a aparecer las personas y las experiencias necesarias para cada uno de nosotros. No es casual que estés leyendo esto ni que yo lo haya escrito precisamente para ti. Gracias por darme la oportunidad de compartir quien soy.
TRIBU DE MADRES CONSCIENTES: CLICK
sábado, 10 de octubre de 2015
"EL ATARDECER DE LA VIDA" Te hará reflexionar...
El cambio SIEMPRE es posible... Aquí el testimonio de varias personas...
jueves, 20 de agosto de 2015
VÍDEO Del segundo aniversario trabajando con Maria José Cifuentes. Hay alguna sorpresa!
Llevo dos años trabajando junto a Maria José Cifuentes. Hemos hecho varios Masterminds, algunos talleres y desde mayo estamos facilitando Apoyo Emocional en La Tribu de Madres Conscientes, un lugar mágico, cálido e intimo donde cada madre puede ser ella misma y en donde nos ayudamos y apoyamos mutuamente. Os invito a ver el vídeo ya que hablamos de:
- De nuestras experiencia.
- Quien somos, qué hacemos, cómo lo hacemos y el por qué lo hacemos.
- Hay una sorpresa para el año próximo: queremos organizar un encuentro en España para poder conocernos en persona y compartir con nuestras familias. Ya lo iremos concretando...
miércoles, 12 de agosto de 2015
Cómo puede llegar a influenciar nuestra propia infancia en los padres y madres que somos: La Terap...
En esta entrevista Maria José Cifuentes me ha dado la oportunidad de hablar de mi propia experiencia personal como terapeuta y asesora en Crianza y Educación Consciente. Os invito a escucharla ya que puede inspiraros...
Un abrazo y gracias por seguir aquí.
lunes, 3 de agosto de 2015
Decir la verdad sobre nuestra propia historia por Alice Miller y reflexiones de Yvonne Laborda
Decir la Verdad a sus Hijos
por Alice Miller
Sábado, 22 de diciembre de 2007
NOTA: En negrita voy a añadir texto por Yvonne Laborda.
A veces intento imaginarme como reaccionaría una persona que hubiese crecido en otro planeta, en el cual a nadie se le hubiese ocurrido pegar a los niños. Quizás algún día gracias al progreso espacial, se podrá viajar de planeta a planeta y seres de costumbres completamente diferentes llegarán a nuestra tierra. ¿Qué sentirán entonces en su mente y en su corazón cuando vean a un adulto humano vigoroso precipitarse sobre niños pequeños indefensos y pegarles en un arrebato de furor?
Yvonne Laborda: Y no sólo el hecho de pegarles sino el gritarles, castigarles, amenazarles, obligarles, prohibirles...
Hoy en día es todavía práctica corriente creer que los niños no están dotados de sensibilidad y persuadirnos de que todos los sufrimientos que les infligimos no tienen consecuencias o en todo caso de menor importancia que en los adultos, precisamente porque son « todavía niños ». Por esta misma razón, hasta hace poco tiempo las operaciones sin anestesia estaban autorizadas en los niños. Peor aún, la circuncisión y la extirpación se consideran en numerosos países como costumbres tradicionales legítimas igual que los ritos de iniciación sádicos...
Pegar, golpear a un adulto se denomina tortura, pegar a los niños lo llamamos educación. ¿Por qué no es ésto suficiente para poner claramente y netamente en evidencia la existencia de una anomalía que perturba el cerebro de la mayoría de la gente, una « lesión », un enorme vacío justamente ahí donde deberíamos sentir la empatía en particular HACIA LOS NIÑOS ? En el fondo esta observación es más que suficiente para probar la exactitud de la tesis según la cual el cerebro de todos los niños, a quienes se les ha pegado, conservan secuelas porque, ¡prácticamente todos los adultos, son insensibles a la violencia que infligimos a los niños!
Dado que las torturas que sufren los niños son negadas y rechazadas por la mayor parte de la gente, se podría suponer que este mecanismo (de protección ) forma parte de la naturaleza humana, evita sufrimientos y desempeña incluso un papel positivo en el ser humano. No obstante existen al menos dos hechos que contradicen esta aserción. En primer lugar es justamente cuando negamos los malos tratos sufridos que los transmitimos a la siguiente generación, impidiendo así la interrupción de la cadena de la violencia y en segundo lugar, el recordar lo que hemos sufrido permite le desaparición de los síntomas de enfermedad.
Yvonne Laborda: De allí la importancia de nombrar los hechos. Aun sin recuerdos propios de nuestra propia infancia podemos llegar a recordar con la ayuda de un buen terapeuta que vaya poniendo nombre y ordenando nuestra BH. Aquí Laura Gutman se inspiró en Miller, no tengo la menor duda, aunque no la menciona. A modo de reflexión, Laura Gutman no tiene ni comparte biografía alguna al final de sus libros. Yo sostengo que es discípula de Alice Miller. Y yo discípula de ambas. En la Formación Profesional que estoy haciendo de la BH con Laura Gutman ni la menciona. No obstante, quien ha leído y estudiado la obra de Miller no puede dejar de ver similitudes...
Está demostrado hoy que el sacar a la luz los sufrimientos vividos en nuestra infancia en presencia de un testigo compasivo conduce a la anulación de los síntomas físicos y psíquicos (como la depresión); este hecho nos obliga a tener que buscar nuevas formas de terapia, ya que manteniéndonos en la negación de nuestra realidad no encontraremos la liberación, sino mas bien enfrentándonos a nuestra propia verdad con todo lo que conlleva de doloroso.
Yvonne Laborda: Personalmente, utilizo la BH con mis consultantes no sólo por lo aprendido con Laura Gutman sino también por mi trayectoria con la Psicoterapia Gestalt y por que me considero una terapeuta "sentiemolista", quien estudia la influencia de los sentimientos y emociones vividos y reprimidos en nuestra infancia y posterior consecuencias en la vida de adultos. Lo que yo hago lo llamo BEH (biografía EMOCIONAL humana).
A mi parecer, las mismas conclusiones se pueden aplicar en la terapia con los niños. Durante mucho tiempo pensé, como la mayoría de la gente, que los niños necesitaban de la ilusión y del engaño para poder sobrevivir puesto que enfrentarlos a la realidad sería demasiado doloroso para ellos. Sin embargo, hoy estoy convencida, de que lo que es válido para los adultos los es también para los niños: quien conoce la verdad sobre su historia está protegido de enfermedades o desórdenes de cualquier tipo. Pero para ello, la ayuda de sus padres les es indispensable.
Yvonne Laborda: Hacer la BEH no es más que mostrar la verdad de nuestro escenario de infancia. No hay juicios ni culpables, simplemente la verdad es y como tal debe ser nombrada para luego poder ser comprendida y validada.
Numerosos son los niños que presentan problemas de comportamiento en la actualidad y numerosas son también las proposiciones terapéuticas. Desgraciadamente estas se apoyan en general en conceptos pedagógicos según los cuales es posible y necesario inculcar adaptación y sumisión con los niños « difíciles ». Se trata de la terapia conductista que consiste en una cierta « reparación » del niño.
Yvonne Laborda: Yo nunca he querido trabajar únicamente con un niño sino es conjuntamente con sus padres. No podemos querer cambiar el comportamiento de un niño sin primero ver las causas que hay detrás de dicho mal estar.
Todas ellas tienen en común el callar o ignorar el hecho de que cada niño problemático expresa con su comportamiento la historia del no respeto de su integridad, que empieza en su más tierna edad como lo muestran mis investigaciones (ver mi artículo del 2006 « La impotencia de las estadísticas », todavía no traducido al español) entre 0 y 4 años, momento en el que se está formando su cerebro. La mayoría de las veces este momento de su historia cae en el olvido.
No obstante, no se puede verdaderamente ayudar a un ser lastimado a curar sus heridas si nos negamos a verlas. Afortunadamente las perspectivas de curación son mejores en un organismo joven y ésto es igualmente válido con los problemas psíquicos. El primer paso a dar sería pues el de prepararse a mirar de frente sus propias heridas, tomarlas en serio y cesar de negarlas. Ésto no tiene nada que ver con una « reparación de trastornos » en el niño, se trata mas bien de curar sus heridas por medio de la empatía y de una información justa y verdadera.
Para que el niño llegue a su pleno desarrollo emocional (sus verdadera madurez) necesita mucho más que el simple aprendizaje de adaptación a la norma. Para que no desarrolle mas tarde ni depresión ni desarreglos alimenticios, ni caiga en la droga, necesita acceder a su historia. Pienso que con los niños maltratados los esfuerzos educativos e incluso terapéuticos, aún realizados con las mejores intenciones, están condenados al fracaso si la humillación vivida no ha sido evocada nunca o dicho de otra forma si el niño está solo con su vivencia. Para poder quitar esta armadura que aísla (la soledad frente a su secreto) los padres deberían encontrar el valor necesario para reconocer su culpa para con el niño. Esto cambiaría completamente la situación. Podrían decirle por ejemplo en el transcurso de una tranquila charla:
“Te pegábamos cuando eras todavía pequeño porque a nosotros nos educaron así y pensamos que era de esta forma como había que hacerlo”. Pero ahora sabemos que nunca deberíamos habernos permitido pegarte y sentimos en el alma la humillación que te causamos y el dolor que te hemos infligido, no lo volveremos a hacer nunca más. Y si ves que lo olvidamos, te pedimos por favor que nos recuerdes la promesa que te acabamos de hacer".
Yvonne Laborda: Sinceramente, nombrar nuestros errores es vital para la reparación emocional de nuestros hijos. Pero, ¿qué pasa con los errores que nuestros padres y demás adultos cometieron con nosotros de niños? Pues, en la BEH nos responsabilizamos del niño/a que fuimos y le validamos y le nombramos para que también pueda liberarse de las secuelas y sobre todo de las reacciones emocionales automáticas que aun le salen contra sus propios hijos. Conocernos mejor y comprender de donde nos vienen determinados comportamientos es el primer paso para llegar a ser los padres que nuestros hijos necesitan que seamos.
Existen ya 17 países en los cuales se penaliza el pegar a los niños porque simplemente está prohibido hacerlo. Durante los últimos 10 años hay cada vez más gente que comprende que un niño al que se le pega, vive asustado y crece con el temor del siguiente golpe, alterándose así muchas de sus funciones normales. Entre otras, no será capaz más tarde de defenderse si le atacan o el miedo le producirá un choque desproporcionado. Un niño que vive bajo el temor puede difícilmente concentrarse con sus deberes tanto en casa como en la escuela. Su atención se centra más en el comportamiento de sus profesores o padres que en lo que debe aprender, ya que nunca sabe cuando « la mano se va a escapar ». El comportamiento de los adultos le es completamente imprevisible y por ello está constantemente en estado de vigilia. El niño pierde toda la confianza en sus padres que deberían, como todo mamífero, protegerlo de las agresiones exteriores y en ningún caso agredirlo. Desprovisto de esta confianza se siente inseguro y solo, porque además toda la sociedad está del lado de los padres (adultos) y no de los niños.
Yvonne Laborda: Actualmente recibimos más miradas de desaprobación por permitir a los niños ser niños en lugares públicos y corretear y jugar que si los reprimimos. Vivimos en una sociedad hecha por y para los adultos en donde los niños no tienen mucho lugar ni voz.
Estas informaciones no son una revelación para él, puesto que su cuerpo lo sabe ya desde hace mucho tiempo. Pero la decisión de sus padres de no huir ya delante de estos hechos, y el valor de reconocerlos produce sin duda en él un efecto benéfico liberador y duradero. Nos presentaremos así como un modelo hecho no solamente de palabras, sino de la actitud, que se necesita para actuar tal como se piensa con el respeto de la verdad y de la dignidad del niño y no con violencia y falta de dominio de sí mismo. Como los niños aprenden de la actitud de sus padres y no de sus palabras esta confesión será más que positiva. El secreto con el que el niño vivía, ha sido por fin desvelado e integrado en la relación que puede establecerse a partir de ahora, sobre una base de respeto mutuo y no bajo el autoritarismo y el poder. Las heridas hasta ahora ignoradas pueden curarse puesto que ya no se quedarán almacenadas por más tiempo en el inconsciente. Cuando estos niños, informados, se vuelven padres ya no corren el riesgo de reproducir de forma compulsiva el comportamiento brutal o perverso de sus padres, ya no son sus heridas reprimidas quienes los dirigen. La confesión de los padres ha borrado la trágica historia quitándole su peligroso potencial.
Yvonne Laborda: El hecho de nombrar lo vivido organiza la psique infantil. Lo que nos desorganiza psiquicamente son los hechos traumáticos u hostiles no nombrados. Cuando a un niño le sucede algo hostil pero no es rescatado ni nadie lo nombra él no lo puede organizar en su psique por tanto esa vivencia y esas emociones y sentimientos los actualizará en su vida posterior de adulto en forma de rabia, enfado descontrolado, autoridad, perfeccionismo, bulimia, anorexia, adicciones...
El niño maltratado por sus padres ha aprendido de ellos a reaccionar con violencia, esto es incontestable y cualquier enseñante puede confirmarlo si no se niega a ver lo que tiene delante de sus ojos: El niño que recibe golpes en casa pega a los más débiles tanto en la escuela como en su familia. Se le castiga cuando zumba a su hermano pequeño y le resulta incomprensible el funcionamiento del mundo. ¿No es de sus padres de quienes lo ha aprendido? Es así como aparece muy temprana la confusión que se manifiesta como una « perturbación » y llevamos al niño a hacer una terapia. Pero nadie o muy poca gente se atreve a atacar la raíz de la violencia, algo que debería ser tan evidente.
Yvonne Laborda: Y no sólo el hecho de pagarles. Hay muchos padres que ya no pegamos a nuestros hijos pero si seguimos gritándoles, castigándoles, amenazándoles... Cuando hay vivencias hostiles hay SIEMPRE consecuencias reflejadas en los niños.
La terapia a través del juego con terapeutas dotados de sensibilidad puede evidentemente ayudar al niño a expresarse y a tener confianza en él en ese entorno protegido. Pero como el terapeuta omite las heridas ocasionadas en el pasado, el niño en general está solo de nuevo, con su vivencia. Incluso los mejores terapeutas no pueden quitarle ese peso si la preocupación de proteger a los padres les impide tener en cuenta las heridas de los primeros años. Además no son ellos los que deberían hablar con el niño puesto que ésto suscitaría el temor de ser castigado por sus padres. El terapeuta debe trabajar con los padres por separado y explicarles como el hecho de hablar de ello con sus hijos puede ser liberador para ellos mismos y para sus niños.
Yvonne Laborda: Siempre he pensado que no son los niños quienes deben acudir a terapia o sesiones sino las mamas y los papas. Ni tan siquiera eso, si somos conscientes de nuestros errores y los corregimos o los nombramos mientras estamos en el camino podremos liberarnos también. Quizás sería interesante hacer un rápido recorrido por nuestra historia personal para poder liberarnos un poco más y llegar a hacer los cambios deseados. He tenido en sesiones a padres y madres que con poco tiempo han mejorado mucho sus relaciones de familia y pareja al haber tomado conciencia.
Está claro que todos los padres no van a estar de acuerdo con esta proposición aún cuando el consejo proviene del propio terapeuta, cosa que sería deseable. Algunos se burlarán incluso de esta idea y dirán que el terapeuta es muy ingenuo, que no tiene ni la menor idea de como los niños son manipuladores y seguramente abusarán de la gentileza de sus padres. Estas reacciones no tienen nada de extraño puesto que la mayoría de los padres ven en sus hijos a sus propios padres y temen confesar sus faltas ya que antaño les castigaron severamente por ellas. Se aferran a su idea de perfección y es muy probable que sean incapaces de corregirse.
Yvonne Laborda: Cuesta mucho mostrar nuestra humildad y vulnerabilidad y pedir perdón. No obstante, es lo único que nos puede liberar de verdad. O vivimos en el miedo o en el amor. Pensemos en qué tipo de padres nos gustaría que tuviesen nuestros nietos... En nuestras manos esta el romper las cadenas.
Quiero sin embargo creer que todos los padres no son incorregibles. Pienso que a pesar del pánico hay muchos que desean renunciar a una relación de poder, que quieren desde hace mucho tiempo ayudar a sus hijos pero que hasta ahora no sabían como hacerlo ya que temían abrirse sinceramente a ellos. Es cierto que esos padres podrán con más facilidad imponerse una franca conversación sobre el « secreto » y que con la reacción de sus hijos podrán ver los efectos positivos de la revelación de la verdad. Constatarán entonces por ellos mismos que los valores que intentamos transmitir por medio del autoritarismo son inútiles comparados con la confesión sincera de sus errores, condición indispensable para que al adulto se le pueda otorgar la verdadera autoridad, porque es creíble. Se cae de su peso que cada niño necesita de esa autoridad para encontrar su camino en el mundo. Un niño a quien se le ha dicho la verdad, a quien no se ha educado para que se acomode con mentiras y atrocidades puede desarrollar todas sus potencialidades como una planta que en buena tierra hace crecer sus raíces sin riesgo de ser atacada por bichos perjudiciales (mentiras).
Yvonne Laborda: No sólo nombrar nuestros errores sino todo en general. Hablarles de sus partos difíciles, de la lactancia, de nuestra inexperiencia, de la muerte... No negarles la verdad de su historia.
Intenté comprobar esta idea con amigos y pedí a los padres y también a los niños su parecer. A menudo constaté que se me comprendía mal, mis interlocutores interpretaban mis propósitos como si se tratara de pedir excusas de parte de los padres. Los niños respondían que había que ser capaz de perdonarlos, etc. Pero mi idea no corresponde en absoluto con éso. Si los padres se disculpan los hijos pueden tener la impresión que se espera de ellos el perdón para descargar a sus padres y liberarlos de sus sentimientos de culpabilidad. Esto sería pedir demasiado a nuestros hijos.
Yvonne Laborda: Cuando nos disculpamos nos liberamos seamos o no perdonados. No es el perdón lo que deberíamos buscar sino la PAZ interna.
Lo que pienso realmente es en dar una información que confirme lo que el niño siente ya en su cuerpo y en acordar un lugar central a su vivencia. Es el niño quien ocupa el primer plano con sus sentimientos y necesidades. Cuando nuestro hijo ve que nos interesamos por lo que él siente cuando nos excedemos con él vive un momento de gran alivio mezclado con una confusa sensación de justicia... No se trata de perdonar sino de evacuar los secretos que se paran. Se trata de construir una nueva relación fundada en la confianza mutua, de suprimir la armadura que aislaba hasta ahora al niño maltratado.
Yvonne Laborda: Yo a eso le llamo INTIMIDAD EMOCIONAL. Si nos sinceramos y hablamos de nosotros y de nuestros sentimientos y emociones ellos nos hablaran y serán sinceros. somos los adultos quienes tenemos que crear ese ambiente relajado, seguro e íntimo...
En cuanto los padres pueden reconocer el dolor que han causado a sus hijos, muchos caminos hasta ahora cerrados, se abren en un proceso de espontánea curación. Este es el resultado que esperamos de un terapeuta pero sin la cooperación de los padres resulta imposible.
Yvonne Laborda: Yo NUNCA me he podido poner de lado de los padres, lo siento. Siempre daré voz a los niños que tenemos y a los niños que fuimos...
Si los padres nos dirigimos a nuestros hijos con respeto, atención y benevolencia reconociendo sinceramente nuestras faltas sin decir: « es tu comportamiento el que nos ha obligado a tratarte así », muchas cosas cambian. El niño tiene así ante él un modelo que le permite encontrar su camino, ya no intentamos evitar la realidad, ya no tratamos de « cambiar » a nuestro hijo para que nos resulte más agradable, no, lo que hacemos es mostrarle que decir la verdad tiene un gran poder curativo. Y sobre todo: ya no necesita sentirse culpable de las faltas de sus padres una vez que estos han podido reconocer su culpabilidad. En los adultos, tales sentimientos de culpabilidad son el origen de innumerables depresiones.
Yvonne Laborda: Muchos adultos aun pensamos que fuimos "malos" hijos por que nuestros padres nos pegaban, gritaban, insultaban... NINGÚN niño es culpable de la falta de respeto o violencia que recibe de sus padres o demás adultos. Los adultos somos los únicos responsables de nuestras emociones y de nuestros actos. Comprendiendo de donde venimos y qué nos pasó podremos cambiarlo y aceptarlo.
Los niños que han podido sentir a través de esas conversaciones que sus padres han tomado en serio sus heridas y sentimientos y han sido respetados en su dignidad, estarán igualmente mejor protegidos de los efectos nocivos de la televisión que aquellos que siguen dominados por el deseo de venganza reprimido contra sus padres y por esta razón se identificarán con las escenas violentas que verán en la pequeña pantalla. Y no es la prohibición, como preconizan los hombres políticos, la que les impedirá « deleitarse » con lo que propone la televisión.
Por el contrario, los niños informados de las heridas sufridas en su más tierna edad tendrán sin duda un espíritu crítico más desarrollado con relación a este tipo de películas o se desinteresarán rápidamente por ellas. Quizás incluso discernirán el sadismo subyacente de sus autores con más facilidad que la mayoría de los adultos decididos a ignorar el dolor del niño maltratado que fueron. Estos mismos adultos se dejan fascinar por las escenas violentas sin darse cuenta de que son abusivamente conducidos a consumir la basura emocional de una vida que el cineasta presenta con el nombre de « arte » y que venderá a un buen precio, ignorando que se trata de su propia historia.
Yvonne Laborda: A los niños que se les habla la verdad pueden empatizar y comprender mejor el por qué de muchas cosas que pasan en el mundo. Los niños simplemente necesitan padres conscientes, humildes, responsables y sinceros.
Esto lo vi claramente al escuchar una entrevista a un famoso director de cine americano que mostraba sin reparo en sus películas monstruos horribles y prácticas sexuales brutales con flagelaciones. Añadió que gracias a la técnica moderna, podía hacer comprender que el amor tiene diversas facetas y que el azotarse era una forma de amor. ¿Dónde, cuándo y quién le ha inculcado esta espantosa filosofía en su primera infancia? Por lo visto no tiene ni la menor idea y probablemente permanecerá en la ignorancia hasta el final de su vida. No obstante lo que concibe como su arte le permite contar su historia trivializándola totalmente en su memoria. Esta ceguera tiene evidentemente graves consecuencias sociales.
La mejor edad para hablar con sus hijos de las heridas que se le ha infligido, es sin duda entre cuatro y doce años o sea antes de la pubertad. Pasada la adolescencia el interés por estos hechos probablemente va a disminuir. Las defensas contra el recuerdo de sus precoces sufrimientos corren el riesgo de estar ya sólidamente edificadas, puesto que estos jóvenes casi adultos se convertirán en padres y una vez en el lugar del más fuerte olvidarán definitivamente su impotencia de antaño. Pero aquí también hay excepciones y además ser adulto tiene consigo momentos en los que a pesar de todos los logros obtenidos, contraer una enfermedad puede obligarle a cuestionarse sobre su infancia.
Yvonne Laborda: La enfermedad nos hace sinceros y cada síntoma en el cuerpo es la voz interior hablándonos. Primero el cuerpo nos habla a través de la emociones y sentimientos para que hagamos algo para recuperar la paz interna. Si seguimos sin escucharle nos hablará más fuerte utilizando el cuerpo para manifestar algo de nuestra sombra.
No es raro que las personas que buscan respuesta a sus interrogantes descubran su verdadero Ser, la historia del niño maltratado que fueron y sus sufrimientos hasta ahora negados. Empiecen a vivir sus auténticos sentimientos en lugar de rehuirlos y sorprenderse de encontrar por ese camino la verdadera liberación. Dando así al niño que fueron lo que sus padres no pudieron nunca darle: el permiso de conocer la verdad, de vivir con ella, admitirla y cesar de huir. Como ahora conocen la verdad sobre su historia ya no necesitan engañarse o anestesiarse por medio de drogas, medicamentos, alcohol o teorías que suenan bien. Recuperan así la energía que antes debieron utilizar para huir de ellos mismos.
Yvonne Laborda: Yo os invito a hacer vuestra BEH (Biografía Emocional Humana).
Como ya sabéis, además de usar la BH en mi trabajo de indagación personal con mis consultantes también soy Terapeuta Humanista Holística Gestáltica.
No es casualidad que mi especialidad sea precisamente la influencia de nuestra infancia en las madres y padres que devenimos. Yo vengo de una infancia de abandono, maltrato, abuso, desamparo… No obstante, estoy en paz con todo lo vivido y comprendo, acepto y valido mi verdad. A día de hoy estoy muy orgullosa y agradecido de ser quien soy. Y sé que es debido a todo mi pasado y mi gran lucha por poder llegar a dar a mis hijos y mi compañero de vida todo aquello que yo nunca tuve. Lo que más me ha sanado ha sido tratar a mis hijos y demás niños y adultos de la forma en que yo nunca fui tratada. El amor siempre fue mi mejor aliado. De hecho no hay nada que nos pueda liberar más que amar la niña/o que fuimos. Sin esas vivencias hoy no estaría aquí escribiendo esto ni tendría la oportunidad de estar acompañando, ayudando e inspirando a tantas otras personas. Empecé escribiendo sobre Aprendizaje Autónomo y el respeto a los procesos naturales, luego sobre Crianza Consciente y finalmente sobre que nos imposibilita ser cómo deseamos ser y ayudo a madres y padres a liberarse de las cadenas de su pasado para que puedan llegar a ser los padres y madres que sus hijos necesitan que sean. Me siento muy feliz y afortunada de poder estar haciendo lo que hago.
Quien mejor te puede ayudar y acompañar que alguien que ya ha pasado por lo mismo y lo ha podido comprender, ver, aceptar y superar. Cuando nos sanamos es cuando podemos ayudar a los demás a sanarse. No podemos ayudar a aprender nada que no hayas aprendido primero nosotros. No podemos dar lo que no somos ni podemos ayudar sin haber recorrido primero nosotras el camino. Hay que hablar la misma lengua sino no nos podemos comprender.
GRACIAS!
Traducido del francés por Rosa Barrio
martes, 14 de julio de 2015
Película: Una mente Maravillosa.
Aquí os dejo los primeros 10 minutos. En youtube está entera y dura 2 horas.
Esta película está basada en la historia real del matemático estadounidense John Forbes Nash.
Al año de su matrimonio le fue diagnosticada la esquizofrenia. Sus períodos de internamiento hospitalarios eran continuos, hasta que se dio cuenta que las alucinaciones no eran reales por lo que usando la teoría de que todo problema tiene una solución, decidió resolver por su cuenta su problema psicológico y así con el paso del tiempo tuvo que aprender a vivir junto con sus alucinaciones, ignorándolas por completo. Una película muy emotiva y de una gran fuerza interior tanto de él como de su esposa. Una bella historia de amor.
Solo añadir que la esquizofrenia viene dada por una gran desorganización psíquica y dicha falta de organización emocional, verbal y mental viene de las experiencias traumáticas vividas en nuestra infancia... Es un tema muy complejo...
Solo añadir que la esquizofrenia viene dada por una gran desorganización psíquica y dicha falta de organización emocional, verbal y mental viene de las experiencias traumáticas vividas en nuestra infancia... Es un tema muy complejo...
jueves, 11 de junio de 2015
Artículo de Laura Gutman.
Desde que empecé la formación con Laura Gutman y hago supervisón de casos mensuales me he dado cuenta que los acompañantes y terapeutas si somos un poco como los detectives... Hay que ver el escenario completo para poder llegar a comprendernos mejor hoy, aquí y ahora y poder llegar a hacer esos cambios tan deseados. Y ese proceso es difícil, en ocasiones, hacerlo solo. Me apasiona acompañar a mis consultantes utilizando la Biografia Humana a demás de la Gestalt.
Un abrazo mamas conscientes.
El oficio de detectives
Estoy evaluando cambiar el nombre de mi escuela: creo que en poco tiempo se llamará “Escuela de Detectives”. Porque pretendo enseñar cómo encontrar huellas fehacientes que den cuenta de la realidad del territorio emocional de los individuos. Estamos tan acostumbrados a tener interpretaciones para cada cosa, que esta propuesta es sumamente compleja. Sobre todo porque cada uno de nosotros carga con una mochila de discursos engañados y una lente empañada por el guión de nuestro propio personaje. Pero si no aprendemos a mirar lo que hay sin agregar nuestros juicios…nunca arribaremos a la verdad.
La realidad es la realidad. Cada escenario propone ciertas escenas que pueden jugarse y desecha otras que sería imposible que se plasmen. Para ello, tenemos que escuchar poco. Entiendo que este oficio de investigar en las vidas emocionales de las personas preguntando poco y ordenando mucho, requiere entrenamiento y una alta cuota de intuición. También es necesario acceder al conocimiento de muchas, muchísimas instancias de la vida humana. Sería óptimo que los profesionales hayamos atravesado por diversas experiencias personales en el amor y el desamor, que hayamos traspasado fronteras culturales, ideológicas y morales, que hayamos interactuado en diferentes ámbitos y que seamos abiertos y permeables. Porque los individuos que consultan pueden ser muy diferentes a nosotros y tenemos que ser capaces de comprender las lógicas de esos escenarios completos aunque no tengan nada que ver con nuestra idiosincrasia o nuestra manera de vivir. Nuestra tarea se basa en encontrar el hilo dentro de una probada cronología con un sentido lógico, percibiendo la totalidad de un individuo incluyendo su pasado, su presente y su probable futuro, en un permanente movimiento de “zoom”. Observemos que si escucháramos todo aquello que el consultante dice, no podríamos acceder al panorama real. La realidad debe gobernar.
¿Las personas cambian después de atravesar un proceso de construcción de su biografía humana? No siempre. Tampoco nos compete. ¿Qué pasa si el consultante se encuentra con algo que no le gusta de sí mismo? No pasa nada. Es adulto. Puede interesarse en esta nueva mirada sobre sí mismo que le acerca parte de su verdad interior, o puede no querer tocar estos aspectos. ¿Qué más tenemos que hacer los detectives? Terminar nuestra tarea sin pretender que nadie haga lo que nosotros consideramos positivo, saludable o beneficioso.
La realidad es la realidad. Cada escenario propone ciertas escenas que pueden jugarse y desecha otras que sería imposible que se plasmen. Para ello, tenemos que escuchar poco. Entiendo que este oficio de investigar en las vidas emocionales de las personas preguntando poco y ordenando mucho, requiere entrenamiento y una alta cuota de intuición. También es necesario acceder al conocimiento de muchas, muchísimas instancias de la vida humana. Sería óptimo que los profesionales hayamos atravesado por diversas experiencias personales en el amor y el desamor, que hayamos traspasado fronteras culturales, ideológicas y morales, que hayamos interactuado en diferentes ámbitos y que seamos abiertos y permeables. Porque los individuos que consultan pueden ser muy diferentes a nosotros y tenemos que ser capaces de comprender las lógicas de esos escenarios completos aunque no tengan nada que ver con nuestra idiosincrasia o nuestra manera de vivir. Nuestra tarea se basa en encontrar el hilo dentro de una probada cronología con un sentido lógico, percibiendo la totalidad de un individuo incluyendo su pasado, su presente y su probable futuro, en un permanente movimiento de “zoom”. Observemos que si escucháramos todo aquello que el consultante dice, no podríamos acceder al panorama real. La realidad debe gobernar.
¿Las personas cambian después de atravesar un proceso de construcción de su biografía humana? No siempre. Tampoco nos compete. ¿Qué pasa si el consultante se encuentra con algo que no le gusta de sí mismo? No pasa nada. Es adulto. Puede interesarse en esta nueva mirada sobre sí mismo que le acerca parte de su verdad interior, o puede no querer tocar estos aspectos. ¿Qué más tenemos que hacer los detectives? Terminar nuestra tarea sin pretender que nadie haga lo que nosotros consideramos positivo, saludable o beneficioso.
Laura Gutman.
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martes, 19 de mayo de 2015
¿Qué pasó con nuestra autoestima, motivación, curiosidad y creatividad?
Tanto la autoestima como la motivación, la curiosidad y la creatividad son cualidades innatas de todo ser humano. Nacemos con ellas pero las vamos perdiendo poco a poco debido al entorno al que estamos expuestos y al trato que vamos recibiendo de los adultos cuando somos niños. Luego nos pasamos el resto de nuestra vida intentando fomentar y recuperar dichas cualidades como si nunca las hubiésemos tenido. Analicemos y miremos este hecho más detenidamente.
¿Dónde fue nuestra autoestima?
La autoestima, como su nombre ya nos indica, es el hecho de tener estima hacia uno mismo, valorarnos y aceptarnos tal y como somos. Todo niño nace sabiendo y confiando que sus necesidades más primarias y básicas serán tenidas en cuenta y satisfechas. Nos sentimos merecedores, seguros, aceptados, importantes por el mero hecho de existir. Luego, poco a poco y con el tiempo, vamos viendo que no se nos tienen tan en cuenta en muchas ocasiones y vamos perdiendo esa seguridad que un buen día tuvimos.
Nuestras necesidades son interpretadas y juzgadas en vez de satisfechas. Nos llaman caprichosos o demandantes cuando nuestras madres no pueden satisfacer nuestras necesidades por falta de fusión o recursos emocionales. Nuestra realidad empieza a ser hostil y empezamos a pensar que ya no somos esos seres maravillosos merecedores de todo el amor del mundo.
Nos empiezan a querer condicionalmente. Dependiendo de cómo nos comportamos obtenemos mirada y atención de los adultos o rechazo. Empezamos a reprimir emociones para seguir siendo mirados y queridos y se nos va parte la alegría que un buen día teníamos.
Nadie decide, por voluntad propia, dejar de sentirse merecedor de amor ni sentirse inferior a los demás o inseguro. Empezamos a perder nuestra autoestima cuando alguien importante en nuestra vida, nuestros padres, demás familiares, profesores…, nos empieza a tratar como si no fuésemos merecedores de ese amor incondicional que todos anhelamos y cuando nuestras necesidades no son importantes para ellos. Nos empiezan a criticar y a juzgar y poco a poco nos van robando una de las más preciadas cualidades que todo ser humano tiene al nacer y que muy pocos conservamos. Conservamos.
¿Qué le ocurrió a nuestra motivación y curiosidad?
Lo más importante no es cómo de motivado esta alguien si no cómo ese alguien se motiva. Hay la motivación intrínseca (que viene de dentro de uno mismo) o la motivación extrínseca (la que alguien provoca desde fuera con algún tipo de recompensa, premio, alabanza, nota…)
Una vez vemos la importancia de distinguir estos dos tipos de motivación, nos daremos cuenta que la motivación extrínseca (la que alguien desde fuera provoca) anula o disminuye nuestra motivación intrínseca ya que toda nuestra atención recae en la recompensa recibida y no en la acción misma y dicha atención nos desconecta de quien somos y de aquello que realmente nos motiva e interesa. Cuanto más se quiere motivar (forzar, obligar…) a alguien para que haga algo, menos motivación intrínseca (interés autentico) se consigue. Cuando se le ofrece un incentivo o una recompensa a alguien para que haga algo que nosotros queremos lo que se suele conseguir no es precisamente lo deseado (que muestre interés) si no que pierda interés por esa actividad al ser impuesta.
Los niños no necesitan ser recompensados para aprender. El deseo de aprender y saber es algo innato y natural. Lo menos que podemos hacer es no ahogarles ese deseo intentando motivarles con técnicas manipulativas. Los niños aprenden más y mejor cuando están interesados en aquello que quieren aprender. Ellos tienen una predisposición natural para sacar el mayor sentido (comprender, entender…) de todo lo que les rodea. Nacen con curiosidad por saber. El control y la autoridad matan la motivación, la curiosidad y el interés.
¿Qué entendemos por ser creativo?
Ser creativo no es solamente el hecho de ser capaz de poder pintar un cuadro o hacer alguna actividad artística. La creatividad es la cualidad necesaria, por ejemplo, para resolver problemas cotidianos y para poder llegar a acuerdos con los demás… Sin creatividad nos es más difícil tomar la mejor decisión en un momento determinado. Sin creatividad nos atascamos en un problema sin ser capaces de darle otra mirada. Sin creatividad nos sentimos incapaces de conectar con nuestros hijos cuando quieren hacer actividades artísticas o juegos simbólicos.
La creatividad también nos fue arrebatada siendo niños cuando se nos dijo que los elefantes no vuelan o que los delfines no son de color verde. También se nos hace imposible desarrollar la creatividad si siendo niños los adultos nos están diciendo en cada momento lo que tenemos que hacer, cuándo y cómo… Es vital el tiempo libre para poder jugar y jugar hasta que el cuerpo nos pide otra actividad. El juego libre y espontaneo es la actividad que la naturaleza diseñó para los niños en su primera infancia. ¿Por qué nos cuesta tanto permitir que los niños jueguen largas horas? A caso se nos olvidó que eso era precisamente lo que nosotros, siendo niños, también deseábamos.
Todo ser humano nace teniendo todas estas cualidades y con la seguridad absoluta de que va a ser querido y esperando que sus necesidades primarias, básicas, emocionales, motrices e intelectuales van a ser satisfechas y tenidas en cuenta. No obstante, luego aprende que no siempre es así.
Esas cualidades son arrebatadas a los niños a consecuencia de cómo les tratamos y nosotros les seguimos tratando así por cómo fuimos nosotros tratados… Una vez son adultos se pasan la vida intentando recuperarlas tal y como estamos haciendo aún nosotros, sus padres, familiares y profesores. Ahora es el momento de romper con esta cadena y esa decisión está en nuestras manos aquí y ahora.
Gracias por leerme y no olvidemos que nosotros también fuimos uno de esos niños que un día le fue arrebatada alguna de estas cualidades sino todas.
Seamos el cambio que nuestros hijos merecen que hagamos.
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viernes, 8 de mayo de 2015
MEMORIA EMOCIONAL: El poder del pensamiento y la palabra.
Fuente: click
Quiero compartir esta información la cual me parece muy importante e interesante.

Quiero compartir esta información la cual me parece muy importante e interesante.

Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo.
“Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional.
Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando”. Hay que entrenar esa mente.
“Tengo 48 años. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general y del aparato digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas. Soy católico. Acabo de publicar Madera líder (Empresa Activa) IMA SANCHÍS – 18/10/ 2004 “
– Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?
-Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.
– ¿Psiconeuroinmunobiología?
-Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.
– ¿De qué se trata?
-Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.
– ¿Qué tipo de cambios?
-Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.
– ¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?
-Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.
– ¿Cambiar la mente a través del cuerpo?
-Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.
– ¿Dice que no hay que ser razonable?
-Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.
– Exagera.
-Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretacion de la realidad.
– Más recursos….
-La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con transtornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.
– ¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?
-Santiago Ramon y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metáforica. Ahora sabemos que es literal: “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.
– ¿Seguro que no exagera?
-No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.
– ¿Hablamos de filosofía o de ciencia?
-Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harward han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.
– ¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?
-Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.
– ¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?
-El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.
– La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.
-Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, sino sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.
– Deme alguna pista.
– Deme alguna pista.
-Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.
– Ver lo que hay y aceptarlo.
-Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar.
Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.
Texto de Edgar Mendizabal.
Texto de Edgar Mendizabal.
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