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martes, 24 de noviembre de 2015

Entrevista a Yvonne Laborda en una radio Colombiana RCPC

Aquí os dejo la entrevista que me hicieron el pasado sábado por la tarde. Fue un placer poder volver a hablar sobre aspectos tan importantes como: 
  • El dar voz a los niños
  • La importancia de respetar sus necesidades y ritmos 
  • La gran influencia de nuestra propia infancia
  • La necesidad de un Cambio de Paradigma



CLICK para escuchar la entrevista:    CELEBRA-CRIANZA CONSCIENTE

jueves, 19 de noviembre de 2015

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Entrevista a Yvonne Laborda en la prensa local de Lleida.

En septiembre estuve unos días en Catalunya, España, de vacaciones y estuve dando un par de charlas (en Lleida y Vilafranca del Penedés) sobre la influencia de nuestra infancia: "La hija que fuimos, la madre que somos...". El periódico local el Segre de Lleida tiene un especial los domingos y me entrevistaron aprovechando mi visita.










miércoles, 14 de octubre de 2015

Richard Gerve: Los deberes no benefician a los niños.

Richard Gerver (Londres, 1969) es de los pocos padres que no echan pestes de la PlayStation. Sus hijos utilizan los videojuegos y las redes sociales para estudiar y practicar idiomas y él les suele citar en sus conferencias para expresar cómo, en un mundo que cambia a gran velocidad, los jóvenes se están sirviendo de la tecnología para explorar nuevas formas de aprendizaje.
'Emprendedores de éxito han suspendido exámenes finales. Steve Jobs dejó la universidad'
Este profesor, uno de los más influyentes a nivel mundial, defiende que "los alumnos aprenden mejor si se sienten implicados", al tiempo que arremete contra los deberes y contra los exámenes. Cuando era director de colegio, convirtió la Grange Primary School, una de las peores de Reino Unido, en un ejemplo de innovación. Fue asesor de política educativa de Tony Blair y Premio Nacional de Enseñanza en su país. Estos días ha estado en Madrid, participando en el Congreso de Mentes Brillantes.



España tiene una tasa de abandono escolar temprano del 22%, la más alta de la UE. ¿Qué les pasa a nuestros estudiantes?
El sistema educativo español es uno de los más tradicionales del mundo y ocurre como con la educación durante la era industrial, en que se perseguía controlar la producción: se da a todos los alumnos el mismo mensaje y se les examina de la misma forma. Pero nuestros hijos son la generación más sofisticada de consumidores de la historia, sobre todo en tecnología. Conocen mucho más el mundo que nosotros a su edad. Ya no basta con atraparlos en clase, lo que necesitamos es un sistema que exprima lo mejor de cada uno. A pesar de que los niños tienen un instinto natural para aprender, el sistema actual hace aburrido el aprendizaje. Si creamos sistemas divertidos y estimulantes, los alumnos querrán seguir en las aulas.
El propio ministro de Educación, José Ignacio Wert, reconoce que nuestro modelo es excesivamente memorístico y rígido. ¿Puede estar aquí parte del problema?
Sí, por supuesto. El sistema aún cree en el mero proceso de memorizar y repetir información. Es un círculo vicioso porque los políticos les dicen a los profesores que evalúen así a los alumnos y a ellos les evalúan de la misma manera. Lo que necesitamos son políticos que digan: "Vamos a diseñar un nuevo sistema". Estamos constantemente parcheando modelos que no funcionan, en vez de crear uno nuevo.
Los partidos de la oposición han acordado derogar la séptima ley educativa en democracia, la Lomce, en cuanto el PP pierda su mayoría absoluta. ¿Hace falta un Pacto de Estado por la Educación?
Hay que huir de los sistemas que cambian cada cuatro años, cuando lo hace el Gobierno. En Finlandia han hecho un acuerdo entre los políticos y en 12 años no han modificado su sistema educativo.
¿Qué opina de las reválidas, pruebas externas, nacionales y estandarizadas al final de cada etapa educativa que ha recuperado Wert?
La mayoría de los países tiene estas pruebas, pero el problema es que miden sólo un tipo de inteligencia. La sociedad aún cree que la forma en que haces el examen define lo inteligente que eres, pero muchos emprendedores de éxito tienen en común que suspendieron estas pruebas finales.Steve Jobs, cofundador de Apple, abandonó la universidad, mientras que Richard Branson, de Virgin, dejó de estudiar a los 16 años. Necesitamos un sistema educativo que sea capaz de medir las inteligencias múltiples, no sólo las habilidades para superar un examen.
Si no hay exámenes, ¿cómo se evalúa lo que aprende el alumno?
Los exámenes son fáciles de gestionar, pero esto no significa que estén bien. Deberíamos ver el progreso del niño en un ámbito general, su desarrollo emocional, creativo y colaborativo, así como sus habilidades interpersonales.
¿No es un riesgo primar las habilidades frente a los conocimientos?El aprender a aprender ha provocado que los niños no tengan ni idea, por ejemplo, de los nombres de los presidentes del Gobierno o de quiénes eran los Reyes Católicos.
No hay que elegir entre una cosa u otra. Si se hace bien, habilidades y conocimientos van unidos. El conocimiento es importante, pero el sistema educativo se ha centrado sólo en él y se ha olvidado de las habilidades. Y el conocimiento por sí solo no significa nada. No es tan importante que los niños no recuerden los nombres de los presidentes del Gobierno porque pueden encontrarlos en Google, pero sí lo es más que sepan cómo funciona Google.
Dice que los niños de hoy están expuestos a más cosas y que eso ha cambiado su perspectiva del mundo. Los críos tienen más información que nunca, pero ¿saben clasificarla y darle la importancia debida?
Desde luego que no, porque no les estamos enseñando a clasificar esa información. Hay que enseñarles a hacerse preguntas, a ponerse retos, a investigar la información.
Los padres se quejan de que sus hijos tienen demasiados deberes. ¿Hasta qué punto son útiles?
Nunca he entendido el valor de los deberes. En mi opinión, se inventaron para que el niño tenga algo que hacer cuando llega a casa y para que los padres puedan ver qué es lo que hace en el colegio. Ninguna de estas razones beneficia a los niños. No he visto ningún informe serio que diga que son beneficiosos para el progreso de los niños. De hecho, en China están empezando a quitarlos en Primaria. No digo que los videojuegos sean buenos todo el rato, pero a mi hijo de 14 años le encanta jugar al FIFA en la consola, que tiene conectada a internet. Ha empezado a decir frases en ruso, español y alemán porque habla con los chicos con los que juega, que son de otros países. Es un buen ejemplo de cómo aprenden por sí mismos. Confiemos en ellos y dejemos que hagan lo que les interesa en su tiempo libre. Quiero que jueguen en la calle y que tengan tiempo para estar con sus padres, para hablar entre ellos, para leer libros... y no pueden hacerlo con dos o tres horas de deberes al día.
Como defensor de las nuevas tecnologías en la educación, ¿qué le parece la asignatura de Programación de Videojuegos que ha estrenado la Comunidad de Madrid?
[Sonríe] Alguien les debió de decir: "Ponles a aprender videojuegos, que ahí es donde está el dinero", pero lo que ocurrirá es que en unos años tendremos tantos programadores que ya no será una carrera rentable. Además, para cuando dejen la escuela, el lenguaje de programación será totalmente distinto. Mark Zuckerberg, el creador de Facebook, no sabía de programación, pero sí entendía la naturaleza humana. Para salir de la crisis, España necesita una generación de emprendedores que cree sus propios negocios.

FUENTE: http://www.elmundo.es/espana/2014/11/15/546662c8e2704e696f8b4571.html

domingo, 22 de febrero de 2015

La escuela ¿sirve? Por Laura Gutman.

La escuela ¿sirve?

Todos compartamos un altísimo respeto por la educación escolar y pretendemos enviar a nuestros hijos a la “mejor escuela”. Pero ¿Qué significa la “mejor escuela”? Aquella en la que “aprenda más”. ¿Qué debería aprender? Inglés, claro, sin inglés no irá a ninguna parte. Y computación, para conseguir  trabajo. Y matemáticas. También consideramos una “buena escuela” aquella donde “hay muchísimas actividades”  Aunque por debajo de los propósitos bienintencionados hay otra realidad: el niño debe estar en algún lugar todo el día porque la madre y el padre, -si es que hay uno- trabajamos. ¿Quién lo cuidaría? No hay otros adultos disponibles. Además todos los niños van a la escuela. Es decir, que una cuestión muy importante es la organización social: los niños van a la escuela mientras los padres trabajamos.
¿A nuestros hijos les gusta ir a la escuela todas las mañanas? ¿Van felices y piden por favor que los llevemos? ¿No? ¿Entonces por qué los llevamos? ¿Porque nosotros lo hemos pasado peor que ellos y ahora es nuestra revancha?
Justificaremos diciendo que si un niño no va a la escuela, no encontrará a otro niño en ninguna parte.  Esa necesidad de que los niños se relacionen con sus pares, es algo que hemos delegado en la escuela aunque no es su función.  Ahora bien, a mayor tiempo pasado en la escuela, menor tiempo pasado en casa. Esto significa que el niño tendrá menos tiempo de intimidad familiar, menos juego, menos contacto cariñoso con sus padres o hermanos. En este punto ya tenemos al niño en peores condiciones emocionales.
Y pensando en el maestro ¿a alguien le importa qué capacidades emocionales tiene para abordar a los niños en toda su dimensión? ¿La escuela se ocupa de formarlo dentro del abanico del conocimiento humano, de la psicología y la espiritualidad? ¿Un maestro puede estar a cargo de un grupo de niños sólo por saber matemáticas o inglés? ¿Por qué delegamos el acceso al saber, la educación y los valores morales en personas que apenas conocemos?
Qué lío. Sin embargo, ¿nos arriesgaríamos  a imaginar una  escuela creativa, adaptada a las necesidades reales de cada niño; alegre, divertida, donde cada uno sea invitado a  desarrollar sus mejores virtudes?  ¿Sería tan difícil enseñar aquello que nos apasiona en lugar de enseñar aquello que es obligatorio? ¿Somos capaces de aprender de los niños? ¿Nos atrevemos a respetar a los niños, incluso si no hemos sido respetados? ¿Podemos sanar esa rabia hoy, haciendo el bien a los demás? ¿Nos interesa construir un mundo donde ir a la escuela sea tan bonito, alegre y saludable como ir de paseo? Qué mundo…qué mundo sería ese, con escuelas repletas de niños felices. Qué inteligentes y sabios serían.
Laura Gutman

viernes, 20 de febrero de 2015

¿Qué quieren los bebés?

What do babies want?
They want to learn. They learn by touching and tasting and watching and listening. They learn to be gentle by people being gentle with them, and showing them how to touch hair nicely, and to touch cats and dogs gently. They want to learn which foods taste good. They want to learn how to walk, but you don't need to teach them. They'll want to know how to go up and down stairs at some point. They will eventually want to know how to get things off shelves and out of boxes. They will want to see what else is in the house, and in the yard, and you can help them do that safely.

A baby doesn't want to look at and touch the very same things day after day after day any more than you would want to watch the same movie every day for a year, or sit in the same place in your house all the time. Sing different songs with him. Play different finger games. Change what he can see in the bedroom sometimes.

A rich world for a baby is similar to a rich world for anyone else. A baby is a person. A lucky baby has an adult partner who understands that. (Sandra Dodd).


lunes, 2 de febrero de 2015

Feedback para Marvan. Unscholing vs Homeschooling. Vídeo 1

En este vídeo le doy mi feedback a Marvan. Llevamos unos días teniendo un lindo "debate" virtual muy interesante. Todo empezó a raíz de este post sobre la Curiosidad versus el Curriculum.  Marvan hizo un comentario al respecto que me motivo a escribir este otro post. Lo titulé: UNSCHOOLING: AYUDAR A APRENDER versus QUERER O NECESITAR ENSEÑAR.

Después de leer mi artículo Marvan necesitó responder y dar su interesante punto de vista en una serie de 4 posts. Es este vídeo le doy mi primer feedback. Ella lo tituló UNSCHOOLING VERSUS HOMESCHOOLING.

Aquí su artículo: CLICK


miércoles, 28 de enero de 2015

Respuestas a mamás del Mastermind: Sobre Crianza Consciente y Homeschooling.

Aquí os dejo este vídeo que grabamos al final de esta segunda ronda de Masterminds. En el hablamos de:

  • La importancia de la conexión emocional con los hijos
  • Desescolarizar y preparar los ambientes
  • Cómo acompañar a nuestros hijos en sus intereses
  • La importancia de nombrar y validar los sentimientos y emociones
  • Cómo gestionar conflictos
  • La necesidad motriz de los niños
  • Limitar versus informar de los limites  
  • Alternativas a los premios y castigos
EN FEBRERO MARÍA JOSÉ Y YO OS PRESENTAREMOS OTRO MASTERMIND QUE EMPEZARÁ LA SEMANA DEL 23-27 DE FEBRERO.



jueves, 22 de enero de 2015

UNSCHOOLING: AYUDAR A APRENDER versus QUERER O NECESITAR ENSEÑAR.

A raíz de esta entrada que hablaba sobre la curiosidad versus el currículum, Marvan me ha hecho unos comentarios dignos de reflexión. No obstante, me siento con la necesidad de comentarlos.

Hace mucho que no escribo sobre Unschooling (aprendizaje autónomo). Últimamente me siento mucho más inspirada y motivada para escribir sobre Crianza Consciente y Crecimiento Personal en general.

Hace más de 3 años, cuando empecé a escribir en este blog escribía mayoritariamente sobre Unschooling e incluso escribí este PDF ya que entonces no había casi nada escrito sobre este tema en castellano y me sentía con la necesidad de compartir lo que yo había aprendido de otras familias, autores anglosajones y de nuestra propia experiencia. En inglés hay muchísimo sobre este gran tema. No obstante, poco a poco he ido viendo que la Crianza Consciente tiene una gran influencia en cómo se desarrollan y crecen nuestros hijos y creo que no se pueden separar lo uno de lo otro. Para nosotros el Unschooling y la CrianzaConsciente van en el mismo pack. También he podido ver, comprobar y vivenciar en mi propia piel, y en la de otras familias, que lo que más nos impide y obstaculiza ser las madres que nuestros hijos necesitan y nosotras queremos ser, es nuestra propia historia personal. Todas esas creencias e introyectos (mandatos,ordenes, valores, miedos…) que arrastramos de nuestra infancia, nuestra mente escolarizada y la forma en que fuimos criados nos pueden facilitar el camino o dificultarlo.

Gracias a Marvan que con sus comentarios me ha inspirado y despertado de nuevo la necesidad de compartir mi punto de vista personal, hoy quiero y necesito hablar sobre el por qué nos puede llegar a costar tanto confiar en que nuestros hijos SÍ pueden llegar a aprender todo aquello que necesiten para su futuro… sin la necesidad de estar enseñándoles (decidiendo por ellos, hacerles aprender, memorizar o retener…) información que supuestamente “necesitarán” saber en un futuro pero que aún no necesitan ni les interesa.

Esto fue lo primero que Marvan comentó:
Marvan:El problema viene creo también cuando el niño no presenta curiosidad por lo que socialmente se considera "necesario" como matemáticas y lectura. Mientras que el niño presenta curiosidad para estas dos cosas, todo lo demás viene como solo y una puede estar tranquila. Nadie se preocupa por un niño que no le interesa la música, o el dibujo, o el deporte o quizás incluso la historia o ciencias. Pero cuando no hay curiosidad por matemáticas ni lectura (uf, la combinación de las dos es heavy) entonces al menos para mí, vienen las preocupaciones…

A lo que yo contesté:
Yvonne: Comparto lo que comentas sobre la lectura, escritura y las mates... Con mi hija me pasó cuando cumplió los 8 y la gente decía: "¿aún no lee ni escribe?". Tendrías que verla ahora en el teclado (con casi 10 años), con un solo dedo… hay días que se pasa casi una hora escribiendo sus "cuentos". También está leyendo en inglés... Lo que no hace tanto es escribir a mano. Dice que le cuesta más y tarda más... 

Ahora tenemos a Urtzi, precisamente, en esa situación que tú comentas. No muestra interés por leer ni escribir. Pero escribir y leer sólo son la herramienta para conseguir la información que necesita o le gusta. Como sabe hablar nos lo cuenta en vez de escribirlo. Como le leemos le damos la información que pide y necesita.

Cuando necesite hablar sobre papel con alguien seguro querrá escribir. De hecho estas Navidades ha escrito alguna que otra postal. Lo de leer no le interesa demasiado... Pero sé que vendrá el día en que sí querrá ponerse solito a leer como hace su hermana.
Sorprendentemente, para mí, Naikari, nuestra hija más pequeña que aún no ha cumplido los 6 (en febrero) sí muestra MUCHO interés por leer. El otro día estábamos delante de la puerta de una tienda y me hizo parar. En la puerta había una señal grande que ponía "push" y ella dijo: "aquí pone "pu" mamá y la "sh", ¿cómo se dice? Yo le hice el sonido "sh" y ella dijo: Mamá pone "push", hay que empujar... je je je. Se quedó tan contenta…
La lectro-escritura y las mates, en mi opinión, no son intereses en sí sino más bien las herramientas con las que podemos saber y averiguar cosas sobre lo que nos interesa.

Marvan: Es muy interesante este planteamiento que haces: La lecto-escritura y las mates son herramientas para averiguar cosas sobre lo que nos interesa.
Estoy completamente de acuerdo.

Pero esto a mí me trae "un miedo". ¿Qué puede pasar con unos intereses cuando el niño no domine suficientemente estas herramientas para llegar él solo al conocimiento que le interesa?

Yvonne: No se trata de que llegue él solo al conocimiento. Un padre o madre Unschooler no deja al niño “solo” para que aprenda. Esa imagen es errónea. Si yo sé que a alguno de mis hijos le interesa algún tema en concreto yo soy quien les facilita dicha información. Ya sea en forma de documental, lectura, conversación… Si lo que necesita es escribir es porque quiere que alguien lea lo que ha escrito, quiere comunicar algo, necesita tener, primero, algo que decir y a alguien a quien querer decírselo. Si no lo tiene que leer nadie, ¿para qué tener que escribirlo ahora y perder el interés por el tema en concreto teniendo que escribir algo que aún no puede o no es su momento? Si tuviera que recordarlo, por algún motivo, una buena forma sería grabándose la voz. ¿Por qué es más importante saber escribir sobre un tema y no hablar de ello? Si lo que el niño sabe ahora y está ansioso por hacer es hablar y hablar sobre lo que le gusta e interesa?  Pues, que hable y escuchémosle con presencia y atención. Nuestra hija Ainara tuvo una temporada que se grababa la voz con una grabadora (yo la utilizaba en charlas y conferencias) cuando se inventaba los cuentos. Tenía tantas ganas, ilusión e imaginación… Por escrito hubiese sido imposible poner esa pasión. ¿Qué hubiese sucedido con esa pasión si le hubiésemos dicho que tenía que aprender a escribir “bien” antes de poder contar cuentos? Yo estoy convencida de que no estaría escribiendo como hace ahora, dos años después. He visto a muchos adultos que son casi incapaces de hablar en público o delante de personas aunque sea sobre su tema favorito. Ahora que son niños o adolescentes lo que más les gusta es jugar y hablar y precisamente son las dos actividades que los adultos más imposibilitamos, a veces, a los niños. Si la naturaleza programó que su actividad principal fuera juagar, moverse y hablar será por algo… Tenemos que fomentar eso que ya saben, quieren y necesitan hacer y no acallarlo intentando que sepan aquello que aún no saben, no les interesa o no necesitan.

Yo me pregunto: ¿Qué necesita saber un niño AHORA MISMO que no sepa ya? No lo que un adulto piense que deba saber o que va a necesitar luego. Me refiero a AHORA MISMO. Todo lo que un niño necesita ahora ya lo sabe. Somos los adultos que pensamos y creemos, con nuestra mente escolarizada, que deberían saber más de lo que ya saben. Lo que cada niño necesita AHORA MISMO ya lo sabe. Parece mentira, pero si lo pensamos detenidamente es exactamente así. Repito, lo que NECESITA ahora ya lo sabe. A mi juicio, yo podría pensar que nuestro hijo Urtzi, de 8 años, necesitaría saber leer por qué sino no podrá hacer no sé qué… Pero eso es mi juicio y no su realidad. El aún no necesita leer sino ya estaría leyendo. Le interesan, le preocupan y le motivan otras cosas. Y si eso es importante para él, también debería serlo para nosotros. Lo que Urtzi necesita es que nosotros confiemos en él y se lo hagamos saber cada vez que alguien le diga por ejemplo: ¿aún no sabes leer? Yo suelo responder, a veces, por él diciendo: “aún no pero cuando esté preparado y lo necesite ya leerá”. Él muchas veces lo dice el mismo tal y como lo decía su hermana. Él ha visto todo el proceso en su hermana y tiene la absoluta seguridad y convicción de que aprenderá a leer en cuanto se ponga (de hecho ya sabe descodificar y sé que si “le forzara un poquito” podría leer fluidamente en menos de un mes). Ya empezó a interesarse hace un año cuando vio que su hermana mayor ya sabía pero lo dejó y de vez en cuando lee algo por la calle pero no es su momento aún. Es un niño muy físico, muy activo, muy movido, muy hablador y su cuerpo aún necesita moverse de tal forma que su cabeza no está preparada para las conexiones neuronales que tiene que hacer para llegar a leer fluidamente. Y forzar esas conexiones ahora pueden tener consecuencias a largo plazo y además no tiene ningún sentido para nosotros sabiendo que más adelante lo aprenderá de igual modo… ¿Por qué tenemos tanta prisa? Él está muy seguro de sí mismo, no se avergüenza cuando alguien le pide que escriba algo o lea algo. Simplemente me pide que se lo escriba yo o le dice a la persona que lo haga por él. Nosotros no le comparamos con otros niños ni tan siquiera con su hermana. Él sabe que hay niños que aprenden a ir en bici a los 3 y otros a los 9. Él es de los que aprendió a los 3. ¿Qué problema hay? También sabe que hay niños que aprenden a leer a los 4 y otros a los 12. Quizás él sea uno de los que aprende a los 11. Y, ¿qué problema hay? Para nosotros ninguno. Cuando pensamos en el futuro de nuestros hijos nos olvidamos de que en el futuro serán adultos y no niños ni adolescentes. Un niño necesita que sus padres estén presentes, que se preocupen por él, que le ayuden a aprender en vez de querer enseñarle aquello que ellos creen que debe saber, que no le comparen ni critiquen por no saber hacer algo “aún”, que respeten sus intereses y necesidades, que confíen en él, que se despojen de sus propios miedos… Si aun así un niño no aprende a leer o escribir o a hacer no sé qué operaciones aritméticas es por qué en el fondo aún no lo necesita ni le interesa lo suficiente. Una necesidad futura impuesta por un padre o una madre no es una necesidad real del niño del aquí y el ahora. Y querer motivar externamenteprecisamente puede apagar la motivación intrínseca. No hay ningún interés que no se pueda llevar hasta la máxima expresión si tenemos unos padres presentes y dispuestos a ayudar en lo que aún no saben sus hijos. Ayudarles sería primero hacerlo por ellos hasta que estén preparados para hacerlo por ellos mismos que no es lo mismo que tener que hacerlo ellos “solos”. Pondría el ejemplo de cocinar. A muy pocos padres o madres se les ocurriría que hay que enseñar a sus hijos, de 8, 9 o 10 años, sobre alimentación sana y luego a saber cocinar dichos alimentos. Yo me pregunto: ¿Y por qué no, si comer sano y cocinar es algo que SEGURO van a necesitar saber en un futuro? ¿Qué hacen los padres que no “enseñan” a sus hijos a cocinar o sobre alimentación? Simplemente, compran por ellos los alimentos sanos y se los cocinan, ¿verdad? Pues, yo os diré que a Urtzi, nuestro hijo mediano de 8 años y a Naikari, nuestra hija de casi 6, les encanta cocinar e ir a comprar fruta y verdura y escogerla. Saben hacerse creps, tortillas, bocadillos, huevos duros, hervir pasta o arroz, saltear verduras y tofu… Aún no saben leer y escribir fluidamente pero tienen mucho interés por la cocina. La mayoría de padres ni se preocupa por este tema y piensan sin cuestionárselo ni un momento: “Ya aprenderán cuando les haga falta o les interese”.

Me gustaría comentar algo que creo tiene mucho que ver con las ganas de aprender a leer y escribir o hacer cálculos aritméticos. He comprobado en mi hija mayor, y en varias niñas y niños que conocemos, que cuando empezaron a mostrar interés por aprender esas herramientas más académicas coincidía en cuando, también, empezaron a necesitar tener sus momentos de quietud, soledad, e intimidad… Al entrar en la etapa pre-operativa que diría Piaget. Urtzi, aunque ya tenga 8 cumplidos aún está en plena etapa sensorio-motriz y su mente y su cabeza no están por la labor… Conozco a muchos chicos, varones, que alargan esa etapa hasta casi la pubertad.

¿Qué opinaríais de un niño que con 11 años aún no lee ni escribe fluidamente? ¿Qué opinaríais de otro niño que con 12 escribe cuentos, lee libros de 200 páginas y tiene un blog? Pues, ¿sabéis qué? Es el mismo niño con un año de diferencia.

Marvan: ¿Crees que sería posible que apagara el interés?

Yvonne: Lo que, en mi opinión, apaga el interés no es el hecho de que no sepan leer o escribir sobre los temas que les apasionen ya que pueden hablar de ellos, les podemos leer, pueden ver documentales, hablar con expertos, visitar lugares… Si necesitan calcular algo hay calculadoras que operan por nosotros. Ya nadie opera a mano. Lo que sí apaga el interés es que les hagamos aprender a leer, escribir y calcular para saber más sobre los temas que les gustan. Si les gusta algo de verdad, si es su pasión todo lo demás viene como consecuencia. Querer aprender o saber más de algo es el efecto secundario de estar interesado y apasionado. Lo difícil de verdad es conseguir que nuestros hijos se apasionen por algo de verdad. Que tengan pasión por las cosas, o por una sola en concreto,  es lo que debería preocuparnos. Hay muchos niños que saben leer y escribir a la perfección y operar manualmente y no les apasiona ni les motiva casi nada. Mantener la motivación, interés y pasión por algo es el verdadero reto. Que aprendan a leer y escribir y mates es lo fácil. TODOS lo aprenden más tarde o más temprano. Que muestren verdadero interés por algo no es algo que podamos enseñar pero si es algo que podemos impedir.

Marvan: ¿Sería posible que un niño, y de paso llegando a adulto piense: me interesa esto, pero el esfuerzo para calcular o leer para saberlo es tan grande, que da igual.... mejor dejarlo?

Yvonne: No conozco a ningún adulto, personalmente hablando, que no sepa leer, escribir y hacer cálculos básicos. No es posible en esta sociedad llena de libros, tecnología, ordenadores, padres y madres que leen a sus hijos, que escriben… en donde un niño no aprendiera a leer y escribir cuando esté preparado, motivado e interesado para ello, solo o con la ayuda de sus padres, hermanos, amigos…. Quizás no sea cuando su madre o padre lo quieran pero seguro aprende. Y cuanto más mayores son, por norma general, más rápido es el proceso que requiere de dichas conexiones neuronales. Y menos esfuerzo requiere por su parte. De hecho, cuando a un niño le cuesta mucho aprender o tiene dificultad es porque aún no está preparado neurológicamente. No conozco a ninguna familia Unschooler con niños adolescentes que no tengan esas habilidades. Todos aprenden a leer y a escribir y a calcular, todos. ¿Conoces a alguno que no? Quizás no sea a la edad que tu creas necesaria, pero todos aprenden. En cambio sí conozco a muchos niños que han perdido el interés por aprender y no saben que les gusta realmente. En España aún estamos en la primera generación de niños educados sin cole. En los países anglosajones ya hay 2 y casi 3  generaciones.

Marvan: Es el miedo que yo tengo lo que me retiene de "confiar del todo". Es un poco lo que explicaba en este post. ¿Sería posible perder oportunidades si no se entrenan en según qué niños estas herramientas?

Yvonne: Tener miedo es legítimo y hasta me atrevería a decir normal por nuestra trayectoria personal. Estamos, casi todos, escolarizados hasta en el ADN y más aún personas como tú y como yo que hemos sido profesoras además de alumnas y en tu caso, sino me equivoco, sigues ejerciendo. Lo honesto y sincero, en mi opinión, sería explicarles a nuestros hijos dichos miedos y no proyectar algo nuestro en ellos diciendo, pensando y creyendo que si no les “enseño” tal o cual ahora no lo va a saber luego. Eso les demuestra una gran falta de confianza por nuestra parte en su potencial, capacidad y poder de decisión. John Holt decía algo así: “¿Qué sentido tiene forzar a un niño a aprender aquello que tarde o temprano va a aprender por si solo con ganas e interés?” Y yo añadiría: “si dicho aprendizaje “forzado” quizás, y en mi opinión muy probablemente, le apague la motivación intrínseca, curiosidad e interés real del momento”. Cuando algo nos apasiona de verdad vamos entrando poco a poco en dicho mundo y poco a poco vamos aprendiendo más y más, como efecto secundario, todo aquello que va asociado a dicho interés. Si un niño tiene que dejar de lado un interés porque primero, según su madre, tienen que aprender unas herramientas, es probable que cuando tenga las herramientas haya perdido el interés original y esté desmotivado. Es miedo, Marvan, simplemente miedo. Quien ha hecho la prueba de soltar y confiar ya no vuelve atrás sino que necesita compartir eso mágico que sucede. Soltar y confiar no es dejar al niño solo. Es estar presente e ir satisfaciendo las necesidades a medida que vaya surgiendo ni más ni menos. Sin pensar en el futuro. Hay que estar presente sino se nos puede pasar por alto lo verdaderamente importante.  Y lo importante no es lo que nosotras pensamos que necesita saber sino lo que ya sabe o lo que realmente le importa, gusta o interesa…  

Esto es de su blog:

Marvan: Hay teorías que dicen que "ya llegará", "ya lo aprenderá cuando lo necesite". Pero yo no me quedo del todo tranquila con esta teoría. Yo voy viendo que pasa el tiempo y "no llega".

Yvonne: Marvan, querida, ¿qué es lo que “no llega”? Según tú, ¿a qué edad tienen que venir? ¿En qué orden tiene que pasar? Quizás no has esperado o confiado lo suficiente. Esperar y confiar no es estar pensando o diciendo: “Ves, si ya lo digo yo, otro mes u otro año y aún no ha hecho esto o lo otro ni sabe esto o lo otro.” No se trata de teorías ni métodos sino de tiempo, confianza y verdadero interés. Es el interés, la pasión y las ganas de saber más lo que debería preocuparnos. Eso, repito, no se puede enseñar. Pero si se puede lastimar.

Tenemos que dejar de querer ver lo que aún no saben y fijarnos en lo que SÍ saben, en lo que SÍ les gusta, les interesa, les apasiona… El problema igual no está en leer y escribir o en las mates sino en el verdadero interés, en la verdadera motivación o la verdadera curiosidad. Quizás se quedó en el camino mientras estaba aprendiendo no sé qué debía de saber para no perder el interés en no sé qué otro. Y aprendiendo las herramientas necesarias para eso se perdió lo mejor e importante: AQUELLO EN LO QUE REALMENTE ESTABA INTERESADO. Eso dejó de ser interesante e importante al tener que aprender tantas herramientas que aún no necesitada. Hoy tiene las herramientas pero ya no tiene en que desea usarlas.

En mi opinión, lo hacemos al revés, primero les damos las herramientas y luego les decimos para qué sirven. Así no es cómo aprendemos de verdad.

Aprender, ir a buscar, pedir las herramientas necesarias es el efecto secundario de llevar a cabo mi pasión o de indagar en aquello que me gusta o interesa.

Marvan: ¿No debería de darle las herramientas para poder llegar adónde él quiere? ¿No debería de insistir en mejorar su lectura para que no se asuste al ver dos páginas de instrucciones?

Yvonne: ¿Por qué se iba a asustar al ver dos páginas? Si lo que hay en ellas es de su interés por que iba a asustarse. En mi opinión, un niño se “asusta” al ver dos páginas para leer cuando se le ha hecho leer sin ganas y sin interés. Y al ver esas dos páginas, piensa: “Qué rollo, qué largo…” Pero si es sobre algo que le gusta y quiere saber cómo funciona es imposible que se asuste. Asustarse por ver dos hojas de palabras para leer es un síntoma de que la lectura ha sido algo aburrido, pesado u obligado anteriormente. Y si tiene un manual de instrucciones delante es porque tiene la maquina u objeto que le gusta o interesa. Nadie dejaría de leer dos páginas sobre algo que le gusta o interesa. Al contrario, yo, hay veces, que cuando acabo un libro me sabe mal porque quería más… me gustaba, me interesaba… Y, ¿sabes qué hago? Pues, leer otro libro del mismo autor para seguir aprendiendo y poder saber más sobre lo que me apasiona. Y sabes, ¿por qué ese autor sigue escribiendo? Porque aún tiene mucho por decir y compartir y sabe que hay gente interesada en eso que a él, también, le apasiona. Y si se asustará porque anteriormente aprendió que leer es aburrido y pesado aún estás tú para poder leérselas y de este modo puede seguir su interés hasta que se recupere del “susto” y quizás poco a poco dejan de asustarle las hojas con letras si ve que ya no “tiene que” leerlas sino quiere. Leyéndole tú (aunque él sepa y sea mayor) fomentas su interés sin tener que desviarlo en la lectura a la vez que mejoras la conexión emocional con tu hijo al ver que te importa lo que le interesa y le importa a él.

Marvan: ¿No debería de insistir en agilidad de cálculo para que no se atasque con sumas y restas fáciles y que le salga mal el cálculo y lo deja porque se equivocó y se frustra? ¿No debería de insistir en que tome notas y escriba para que después pueda volver a leer lo que escribió o apuntó para poder seguir con su proyecto el día siguiente?

Yvonne: Hoy en día hay calculadoras y grabadoras. No hace falta frustrarse con cálculos. En mi opinión, insistir provoca el efecto contrario al deseado. Ni motiva ni ayuda. Más bien crea desconexión entre madre e hijo y hace que el niño o adolescente sienta que hay algo en él que no debería ser así o que no se le acepta tal y como ya es… Puede pensar que si su madre insiste en que aprenda esto o aquello es que eso es lo importante y lo que se espera de él y al no cumplir la expectativa no es digno de su aprobación o aceptación… Ya sé que esa no es nuestra intención, sino todo lo contrario, pero el niño sí puede llegar a “traducir” eso y puede llegar a lastimar su auto-estima a largo plazo. Y puede, incluso, más adelante convertirse en un adolescente o adulto que aún no sabe qué quiere en realidad y que necesite que los demás le vayan diciendo qué es lo mejor para él y lo que debería estar haciendo…  Queremos que aprenda algo hoy porque pensamos que lo va a necesitar en un futuro y no nos damos cuenta que queriendo que aprenda lo que aún no puede, no le interesa ni necesita le estamos quitando algo muy necesario en un futuro: la confianza en sí mismo, el poder de decisión, la seguridad… Precisamente lo que quiero evitar. Y como su interés disminuye pienso que es porque necesita que se le motive más externamente y cuanto más le intento motivar y más le exijo menos ganas tiene de todo… Y cuantas menos ganas tiene más pienso que tengo que hacer algo yo… Y se trata precisamente de todo lo contrario. Salirnos un poco, no del todo, de su camino. Se crea un círculo vicioso. A más presión menos interés, a menos interés más motivación externa se necesita, a más motivación externa menos motivación intrínseca, a menos motivación intrínseca menos conexión con mi ser real, a menos conexión más difícil saber qué quiero, qué me gusta, qué necesito… En definitiva: ¿Quién soy? No lo sé. Lo único que podemos hacer es ayudarles a llegar a ser quienes han venido a ser y eso SÓLO lo saben ellos. ¿A caso si nuestros hijos nos preguntarán un día: “Quién soy” les podríamos contestar? Por supuesto que no! Son ellos quienes tienen que llegar allí…

Marvan: Para mí es como tener un niño muy ágil, capaz de subir hasta lo más alto del árbol, pero no encuentra la cuerda, ni sabe hacer un nudo para colgar la cuerda en la primera rama y poder subirse a esta primera rama del árbol. Me podría esperar hasta que él mismo encuentre la cuerda y aprenda a hacer los nudos, pero probablemente cuando la encuentre y sepa hacer los nudos ya no es tan ágil y ya no puede subirse hasta la punta.

Yvonne: No se trata de no darle la cuerda ni de no decirle que nosotros sí sabemos hacer los nudos. Precisamente de lo que se trata es de mostrarle la cuerda y de ofrecernos para enseñarle a hacer los nudos si ya está preparado para subir hasta la cima. Siempre le podemos decir donde está la cuerda para cuando esté preparado y la necesite. Y que puede contar con nuestra ayuda para que le enseñemos a hacer los nudos cuando realmente lo quiera o necesite. No se trata de que nosotros sepamos donde está la cuerda y no se lo digamos ni de que no le ofrezcamos nuestra ayuda con los nudos. Se trata de que tenga la seguridad y confianza suficientes de que cuando la necesite y esté preparado la podrá utilizar y nosotros estaremos allí para ayudarle y apoyarle sea hoy, mañana, el mes que viene o, incluso, el año que viene. Lo importante es que siga queriendo subir a la cima, hoy, mañana, el mes que viene y el año que viene y el otro y el otro… y que no se asuste con la altura antes de que esté preparado.

Marvan: Así que yo he decidido darle la cuerda y enseñarle a hacer nudos, por mucho que le duele a veces en los dedos.

Yvonne: ¿Y si se asusta con tanta altura al estar atado de una simple cuerda? Y si ya no quiere volver a probarlo por haberlo hecho antes de estar preparado. Y si pierde TODO el interés por algo que realmente le gusta y podía llegar a apasionarle?

Marvan: De momento necesito que se motive para conseguir hacer aquel nudo que le lleve a la primera rama, las habilidades básicas de lectura, escritura, ciencias básicas, matemáticas, lengua extranjera....

Yvonne: Si le tienes que motivar para que simplemente empiece a escalar es que la escalada no es para él. ¿Por qué tendrías que forzarle a escalar tú, si es lo que él quiere, le gusta y le interesa? Si su ilusión es llegar a la cima, debería alegrarse por ver la cuerda y tendría ganas de saber cómo se hacen los nudos, ¿no crees? Si no le interesa la cuerda ni como se hacen los nudos quizás la escalada no es lo suyo o quizás necesite más tiempo…

Marvan: Yo he visto niños literalmente aprender a leer solos, o aprender tal o tal cosa solo. Lo he visto en mis propios hijos también que han aprendido muchas cosas solos sin que nadie les enseñe.

Yvonne: Repito, no se trata de no enseñarles sino de no forzarles a aprender lo que nosotros consideramos necesarios sino que sean ellos los que vayan marcando el ritmo y el momento adecuados. Claro, que hay que enseñarles si nos piden algo en concreto. Hay niños Unschoolers que quieren aprender a tocar un instrumento musical, por poner un ejemplo, y sus padres les buscan un profesor atento, cariñoso y respetuoso pero dicho profesor le enseña porque el niño así lo desea y el día que deje de gustarle o interesarle, cosa que puede ocurrir, dejaría de recibir dichas clases. Y a por otra cosa. Hay niños que prueban 3 o 4 instrumentos hasta dar con el que les gusta. Y hay que con 4 años ya saben claramente cuál les apasiona. Y hay quienes prueban varios instrumentos y finalmente no se quedan con ninguno. Y todo está bien.

Marvan: Pero por otro lado creo que en el mundo en el que vivimos y si quiero abrirles puertas de su futuro, hay algunas bases que tienen que saber, les interese o no, les guste o no. 

Yvonne: Primero que todo, ¿cuáles son esas bases? Para mí, como he dicho antes, la nutrición sana podría ser una de esas bases. Seguro que si ponemos a 10 madres juntas las bases necesarias de cada una serían distintas. En que te basas, ¿en el currículo escolar? Los niños sólo son niños mientras lo son y no son muchos años los que pueden serlo. Si parte de esos años de niños se los pasan preparándose para cuando dejen de serlo no tiene mucho sentido. Los niños tienen que y deben, en mi opinión, hacer cosas de niños no de adolescentes. Y los adolescentes deben ser adolescentes cuando lo son, ni antes ni después. Si se pasan la adolescencia preparándose para cuando sean adultos entonces tampoco serán adolescentes los únicos años de su vida que puedan serlo.

Qué paradoja, la niñez es la etapa más corta de la vida de un ser humano y muchos adultos se la pasan intentando que los niños no se comporten como tales… Un niño juega y jugaría todo el día si así se lo permitiésemos. Si instintivamente la actividad que un niño escoge espontáneamente, si se le da la libertad, es el juego libre, ¿por qué nos empeñamos en que debería estar haciendo otras cosas? La naturaleza es sabía. Si el niño juega y quiere y necesita jugar horas y horas es porque así es el diseño original. ¿Por qué cambiarlo? ¿Qué necesidad hay? Sólo nos traerá consecuencias negativas por el mero hecho de no haber satisfecho dicha necesidad básica. Cuando esa necesidad ya esté satisfecha estarán preparados para la siguiente. Un ejemplo, Ainara ya no necesita mover su cuerpo tanto. Está en plena fase pre-operativa. Cuando vamos a algún lugar para que jueguen libremente y salten y corran, Ainara viene y habla conmigo, lee un rato, se pone a dibujar, cose…

¿Qué pasa en la adolescencia si no se ha podido ser un niño ni se ha podido hacer lo que hacen los niños? Muchas cosas pasan pero seguimos interesados en prepararlos para lo que vendrá y siguen sin poder ser adolescentes y hacer lo que los adolescentes harían si se lo permitiésemos. La adolescencia es la etapa en la vida en donde uno se hace a sí mismo. Es como un renacer. Salen al mundo solos. Ya no dependen de papá y mamá. Se empiezan a conocer. Empiezan a ver a sus padres totalmente separados de lo que ellos son… Dejan de estar fusionados. Lo que más desean en este mundo es pensar y hablar sobre lo que han estado pensando. Los adultos lo llamamos “no hacer nada” o “perder el tiempo”. Nadie puede conectar consigo mismo sino pasa cierto tiempo consigo mismo. La adolescencia es la etapa de las dudas, de investigar, de probar, de inventar, de descubrir, de cuestionar… pero si se la pasan preparándose para cuando ya no sean adolescentes, ¿cuándo van a serlo? Hemos conocido a muchos adolescentes interesados en todo tipo de cosas en donde las herramientas necesarias no han sido ningún problema: La escultura, el dibujo, escribir, la música, bailar, nadar, acrobacias, malabares, la cocina, la jardinería, el tennis, ballet, fotografía, montar su propio negocio, coser, informática, programación, ajedrez… la lista es interminable. Y de una afición han ido a otra y de otra a otra más académica y luego una más artística… En mi opinión, no deberíamos sentar a nuestros hijos adolescentes y preguntarles ¿qué quieres ser de mayor? Ellos ya SON quienes han venido a ser. Tiene que ser muy frustrante, por lo menos para mí lo fue, que te pregunten con tan siquiera 14-15-16 años, ¿Qué quieres ser? Es que acaso no soy nadie, podrían pensar. Y si nos respondieran yo quiero ser madre, como lo hizo una ex-alumna mía. O simplemente quiero ser yo misma y feliz. A esta edad uno no puede saber de ninguna manera qué quiere ser de mayor. Lo único que pueden saber es ¿Qué te gusta AHORA? ¿Qué te gustaría hacer hoy, mañana, la semana que viene, el mes que viene… y poco más. Esa es la pura y dura verdad, eso es todo lo que muchos adolescentes saben ahora de sí mismos pero nosotros los adultos, cuya gran mayoría aún no sabemos exactamente que queremos ser de mayores, les presionamos para que tomen una de las decisiones más importantes de su vida a la edad de 14-15 años? Y lo peor de todo es que la respuesta debe de satisfacernos y coincidir con el nombre de no sé qué carrera universitaria o título académico.

Os recomiendo estos PDFs que ha escrito-hecho Marvan sobre cómo hacer mates con regletas y cómo usar las piezas de lego en mates. También tiene este en donde nos cuenta cómo utilizan las "educajas" en su casa. Nosotros los tenemos y la verdad es que hay ideas muy buenas. Gracias Marvan.

NOTA: Marvan, muchas gracias por inspirarme y espero no haber sido demasiado sincera con lo que pienso y siento. Ya sabes que te valoro y aprecio mucho pero seguimos teniendo puntos de vista distintos. Ni mejores ni peores. Un beso para tus queridos hijos de nuestra parte.



domingo, 18 de enero de 2015

El Unschooling y la Crianza Consciente me han hecho ser mejor persona...


Ellos son mi motor. Gracias Ainara, Urtzi y Naikari por haberme escogido. 

El hecho de no querer ser autoritarios con nuestros hijos ni querer dirigirlos académicamente ha hecho que, tanto mi pareja como yo, nos planteásemos y nos cuestionásemos muchas más cosas sobre la forma, que tenemos algunos adultos, de relacionarnos con los niños y demás personas.

Nos hemos dado cuenta de que los niños sólo pueden llegar a ser ellos mismos en la medida que se sientan queridos, valorados, respetados, tenidos en cuenta, importantes... Necesitan de cierta seguridad psicológica para sacar lo mejor que hay en ellos.



Al querer respetar sus necesidades nos hemos dado cuenta de la importancia de respetar las nuestras y las de los demás adultos. Al querer hablarles sin gritos ni sin amenazas hemos visto que entre los adultos también es necesario relacionarnos con respeto y amor. Cuando hemos querido dejar de juzgarlos o criticarlos hemos visto la importancia y la necesidad de dejar de juzgar y criticar a las demás persones que no son como nosotros. Al validar sus sentimientos y emociones hemos visto la importancia de validar a las demás persones cuando no actúan o son como a nosotros nos gustaría que fuesen. Al no castigarles, premiarles ni sobornarles hemos visto otra forma más amorosa y pacífica de relacionarnos entre los adultos, también. Cuando les hablamos de nuestras necesidades en vez de exigirles obediencia vemos y reconocemos como nos hemos estado relacionando con nuestros familiares y amigos de forma agresiva.

Querer ser “buena” madre (la madre que cada uno de mis 3 hijos necesita que sea) ha hecho que sea mejor esposa, mejor compañera, mejor amiga... en definitiva... soy mejor persona gracias a nuestros 3 tesoros. Ellos han hecho que yo quiera  y necesite crecer y aprender y desaprender cada día de mi vida junto a ellos. Al querer lo mejor para ellos cuestioné y cambié muchas creencias viejas que ya no me sirven y este cambio personal hizo y sigue haciendo que las demás personas de mí alrededor también se beneficien de ello.



No puedo ser respetuosa con ellos y no serlo con mi pareja o mis amigos o familiares. No puedo dejar de juzgarlos y estar juzgando al vecino. No puedo darles libertad y exigir coses a los demás. No sé validarles y no entender  o empatizar con los demás...

La primera vez que vi la película “Mejor Imposible” de Jack Nicholson (As Good As It Gets, en inglés), hace unos 12 años (aún no era madre), me encantó el trozo de la conversación que Jack tiene con Helen Hunt en donde ella le pide que le diga algo bonito y después de pensárselo un poco Jack le dice: “Tú haces que yo quiera ser mejor persona”. Esa frase me llegó muy adentro en ese momento y pensé que eso era lo más bonito que alguien te puede decir. Bien, pues... Nuestros hijos han hecho que tanto mi pareja como yo queramos ser mejores padres y en definitiva nos ha hecho, también, ser mejores persones.



No ha sido solamente el hecho de ser padres lo que nos ha hecho darnos cuenta de que podíamos mejorar como personas sino el querer criarlos de una forma más consciente. La Crianza Consciente ha hecho que nos cuestionemos muchas de las actitudes que se suelen tener con los niños y que socialmente están aceptadas. Alguien dijo una vez (no recuerdo quien) que si un gran grupo de personas hace algo “mal”, equivocado, erróneo... por un periodo de tiempo lo suficientemente largo eso dejaba de verse así y se convertía en lo normal o lo correcto. Viene a decir que si MUCHAS personas hacen algo equivocadamente durante MUCHO tiempo eso se vuelve cotidiano y por tanto es aceptado por la mayoría sin ser cuestionado. Como por ejemplo, gritarles, amenazarles, castigarles, sobornarles, criticarles, obligarles a aprender algo que ni tan siquiera les interesa ni entienden todavía.

Yo digo y defiendo que NO tiene por qué seguir siendo así. Otra forma de relacionarnos con los niños no sólo SÍ es posible sino que es urgentemente necesaria.

El Unschooling nos ha hecho ver que cuando a un niño se le permite ser él mismo en un entorno cálido, seguro y rico el aprendizaje surge espontáneamente. No se puede no aprender. Los niños aprenden de todo en todo momento y sin la necesidad de motivarles externamente.




Gracias a la Crianza Consciente y al Unschooling nuestros hijos pueden ser las persones que han venido a ser, libres de expectativas, juicios y críticas por parte nuestra.

Gracias a la Crianza Consciente y al Unschooling yo he tenido la oportunidad de sanar viejas heridas de mi infancia al poder darles a mis hijos algo muy distinto de lo que yo recibí. He podido desescolarizarme tanto física como mentalmente y eso me ha ayudado a ver mejor a las personas por lo que son y no por lo que hacen o tienen.



Os invito a navegar por la Crianza Consciente y el Unschooling conmigo y con todas las demás familias que estamos en este maravilloso y recuperado camino. Gracias por leer esto y estar aquí. Hay niños que te necesitan no lo olvides. Sé tú el cambio que este mundo necesita. Seamos todos el mejor modelo para la próxima generación y rompamos las cadenas del pasado.