viernes, 13 de marzo de 2015

La importancia de satisfacer las necesidades de los niños.

Quiero compartir este artículo de mi nueva web en donde hablo de la importancia de satisfacer las necesidades de nuestros hijos y como a veces no podemos... CLICK para LEER



Para poder criar a nuestros hijos de la forma en que la Naturaleza y la Vida misma lo programó, estableció y diseñó, primero tenemos que poder conectar con nuestras propias necesidades no satisfechas y luego averiguar qué es lo que un niño realmente necesita.
¿Cuáles son esas necesidades básicas y primarias?
Las necesidades primarias más básicas serían las siguientes:
  • Fisiológicas: Necesidad de alimento (lactancia materna), bebida y refugio. Para un bebé esto sería contacto y apego. Satisfaciendo dichas necesidades se garantiza la supervivencia.
  • Seguridad: Sentirse protegidos y psicológicamente y físicamente seguros, acariciados, besados, amparados, mirados y escuchados. Esta necesidad la tienen los bebes, los niños e incluso los adolescentes.
  • Motrices: La posibilidad de moverse y desarrollarse en libertad. Necesidad de movimiento espontaneo libre constante.
  • Pertenencia y amor: Sentirse queridos, aceptados, tenidos en cuenta y saber que pertenecen al grupo y a la familia.
  • Estima: Necesidad de respeto y valoración por quienes son, el sentirse útiles.
  • Auto realización: La necesidad de crecer, aprender, evolucionar, el autoconocimiento, conocimiento intelectual, razonar, la necesidad personal de alcanzar la plenitud.
¿Por qué, hoy en día, necesitamos que alguien nos recuerde estas necesidades?
Hemos perdido la capacidad de fusionar y conectar con neutros bebés, niños y adolescentes. Estar fusionados con un bebé es sentir lo que el bebé siente y por tanto satisfacer su necesidad debería ser un acto instintivo. Cuando no existe tal posibilidad de fusión, debido a la falta de recuerdo emocional de dicha fusión en nuestra experiencia infantil, ser la madre que nuestros hijos necesitan que seamos no es tarea fácil ni se puede lograr sólo con buena voluntad. Tenemos que conectar con nuestra realidad personal. Lo que si solemos hacer es intentar interpretar lo que le pasa al niño y desde esa interpretación intentamos satisfacer su necesidad. Cuando interpretamos no estamos fusionando ni conectando. ¿Querrá mamar? ¿Estará sucio? ¿Tendrá hambre, frío, calor? Si llora mucho podemos pensar que es muy demandante. Esto se ve desde nuestra mirada adulta no desde lo que realmente le está sucediendo al niño. El bebé tiene dos instintos básicos de supervivencia: Succionar, el cual le proporciona el alimento, y el llanto, el cual le asegura la presencia de mamá para satisfacer su necesidad. Un bebé nace inmaduro y dependiente. Cuanto más satisfacemos dicha necesidad de apego, contacto, mirada, sostén… más seguro y lleno de mamá estará y por tanto menos dependiente será en posteriores etapas. Muy al contrario de lo que se suele pensar: Cuanta más mamá le damos más va a querer y precisamente es todo lo contrario: cuanta más mamá obtienen en la primera infancia más saciados y llenos están para afrontar su nueva deseada independencia. Si no podemos satisfacer la etapa de la dependencia es cuando quedan carencias emocionales no satisfechas las cuales arrastramos el resto de nuestras vidas.
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lunes, 9 de marzo de 2015

30 PELÍCULAS: Sobre aprender y enseñar...

Muchas de estas películas ya las he visto y otras aun no he tenido el placer pero todas ellas están basada en la figura del docente desde una mirada distinta.
Que las disfrutéis.
El club de los poetas muertosCon un reparto encabezado por Robin Williams, Robert Sean Leonard y Ethan Hawke, esta cinta se estrenó en 1989. Ambientada en la exclusiva Academia Walton de Nueva Inglaterra, la llegada del nuevo profesor de Literatura y sus novedosos métodos de enseñanza son el contrapunto a las estrictas reglas académicas de este centro escolar. Robin Williams encarna a John Keating, un docente con el que un grupo de estudiantes aprenderá a luchar por sus sueños y a no rendirse. También descubrirán el significado de la expresión latina ‘carpe diem’.
Los chicos del coro2. Los chicos del coroBasada en la película de 1945 ‘La jaula de los ruiseñores’, ‘Los chicos del coro’ es una cinta francesa ambientada a finales de los años 40: hasta un internado de reeducación de menores llega Clément Mathieu, que utilizará la música y el canto para cambiar las vidas de un grupo de jóvenes para siempre.
La lengua de las mariposas3. La lengua de las mariposasJose Luis Cuerda dirigió esta película en 1999, con un reparto encabezado por Fernando Fernán Gómez. Encarna a Don Gregorio, un docente de un pequeño pueblo de Galicia que simpatiza con la Segunda República y que establece una relación muy especial (a las puertas de la Guerra Civil Española) con Moncho, un niño de corta edad al que le inculcará junto al resto de sus compañeros el amor a la poesía, la naturaleza y la libertad.
El indomable Will Hunting4. El indomable Will HuntingRebelde y con una gran capacidad intelectual. Así es Will Hunting, un joven de Boston con una capacidad innata para las matemáticas; el destino ha querido que en su camino se cruce con el del profesor y terapeuta Sean McGuire que le ayudará a reconducir esta asombrosa habilidad y a superar los problemas emocionales que ha ido arrastrando a lo largo de su vida. Se estrenó en 1997 y en ella participan Robin Williams, Matt Damon, Ben Affleck, Mini Driver…

La clase5. La claseEl abandono escolar, la falta de educación, la inmigración o la necesidad de estimular a los alumnos son algunos de los temas que plantea la película ‘La clase’. El hilo conductor es un joven profesor de lengua francesa que imparte clases en un instituto multiétnico de un barrio marginal de París.
Lecciones inolvidables6. Lecciones inolvidablesJunto a algunas de las propuestas que hemos incluido como, por ejemplo, Rebelión en las aulas o Diarios de la calle, forma parte de ese grupo de películas en las que la llegada de un nuevo profesor a un centro conflictivo marcará un antes y un después para sus alumnos,  estudiantes sin aspiraciones y con una actitud conformista que aprenderán lo que significa luchar. La protagoniza Edward James Olmos y está basada en la vida de Jaime A. Escalante, docente de Matemáticas.
Música del corazón7. Música del corazónNo sólo se adentra en el mundo de la enseñanza sino que también es una historia de superación personal, en concreto la de la violinista Roberta Guaspari a la que interpreta Meryl Streep. Guaspari enseñará a un grupo de alumnos de Harlem a tocar el violín, transmitiéndoles toda su energía y pasión hacia este instrumento musical.
La sonrida de Mona Lisa8. La sonrisa de Mona Lisa:Ambientada en el año 1953, ‘La sonrisa de Mona Lisa’ es una crítica al papel de la mujer en aquellos días. Hasta el colegio femenino de Wellesley llega la profesora de arte Katherine Watson (Julia Roberts) que enseñará a sus alumnas la importancia de pensar por sí mismas y que más allá de ser buenas esposas y madres la vida les puede proporcionar otras muchas posibilidades.
9Diarios de la calleDiarios de la calleEn esta película, la actriz Hilary Swank interpreta a Erin Gruwell, una docente que imparte clases en un instituto multiétnico en el que la violencia o el racismo son frecuentes. Para acercarse a sus estudiantes y ayudarles, Gruwell les descubre personajes como Ana Frank y les propone escribir a cada uno de ellos su propia historia y experiencias que compartirán con el resto de sus compañeros.
Rebelión en ls aulas10. Rebelión en las aulaSidney Poitier encabeza este clásico del cine, que tiene lugar en una escuela conflictiva. Poitier encarna a un ingeniero en paro que, hasta que le salga un trabajo que verdaderamente le interese, acepta un empleo como de maestro este centro. Tendrá el difícil cometido de ganarse la confianza de un grupo de estudiantes desmotivados, difíciles y rebeldes.
1Película Mentes Peligrosas1. Mentes peligrosasEstrenado en 1995, este drama fue protagonizado por la actriz Michelle Pfeiffer, que da vida a una exmarine que llega a un instituto marginal de California; sus estudiantes son conflictivos y ganarse su respeto no será fácil. La llave para aproximarse a estos chavales será la poesía, y les ayudará no sólo a graduarse sino que también les trasmitirá contenidos morales y éticos para el día de mañana.
Película La Ola12. La OlaEn 2008, Dennis Gansel dirigió esta película alemana. ¿Su lema? ‘El poder mediante la disciplina, fuerza mediante la comunidad, fuerza a través de la acción y fuerza a través del orgullo’. El punto de partida es un experimento que decide llevar a cabo un profesor de un colegio alemán para explicar a sus alumnos cómo funcionan los gobiernos autoritarios. La situación desembocará en un conflicto de consecuencias desproporcionadas e inimaginables: violencia, vandalismo, aislamiento por parte de un grupo de estudiantes…
Película Vivir es fácil con los ojos cerrados13. Vivir es fácil con los ojos cerrados: Javier Cámara se puso a las órdenes de David Trueba en este film basado en la vida de Antonio, un profesor de inglés que decide irse a Almería a conocer a su ídolo musical: John Lennon. En su camino se encontrará con Juanjo y Belén, dos jóvenes con una vida difícil y complicada. Los tres no sabrán que juntos iniciarán un viaje muy especial en busca de los sueños y la libertad.
Película Hoy empieza todo14. Hoy empieza todoHoy empieza todo’ forma parte de las películas de cine social y fue rodada con técnicas propias de los documentales. La cinta es una crítica a la burocracia del sistema y a lo indiferente que puede llegar a ser. Está ambientada en un pueblo al norte de Francia, donde una parte importante de sus habitantes se encuentra en paro a consecuencia de la crisis del sector minero; situación que aprovecha el director de la escuela infantil de la localidad para pedir ayuda y apoyo a las familias de los estudiantes y al resto de la comunidad. La película plantea de trasfondo otras situaciones difíciles: abusos, desestructuración familiar, alcoholismo…
El profesor Holland15. El profesor HollandRichard Dreyfus y Olympia Dukakis son algunos de los actores que participan en esta película. Relata la vida del profesor de música Glenn Holland en una escuela de secundaria de Portland (Oregon). Holland es músico y compositor y, como consecuencia de una serie de dificultades económicas, debe iniciar una nueva etapa como docente, una profesión que acabará amando.
El Profesor16. El ProfesorEn 2011, Adrien Brody estrenaba ‘El Profesor’, una película desarrollada (como otras cintas recogidas en esta selección) en un centro de enseñanza donde los alumnos resultan problemáticos y sus logros académicos escasos. A pesar de contar con un don especial para conectar con el alumnado, Henry Bathes (al que encarna Brody) le resta importancia, sobre todo porque nunca permanece mucho tiempo en los institutos a los que le destinan para hacer sustituciones. La situación cambia al llegar a su último destino y pronto se convertirá en una referencia a seguir no sólo por sus estudiantes, sino también por muchos de sus compañeros.
El milagro de Anna Sullivan17. El milagro de Anna SullivanPaciencia, rigor, constancia… son algunas de las cualidades de Anna Sullivan, una profesora habituada a trabajar con niños que padecen algún tipo de discapacidad. Un día es contratada para educar a Helen Keller, una niña que siendo tan sólo un bebé se queda ciega, muda y sorda, una situación que la lleva a vivir aislada en su propio mundo. Sullivan conseguirá que venza sus problemas de comunicación.
Cadena de favores18. Cadena de favores¿Qué haríais para cambiar el mundo? Esta pregunta es el argumento alrededor del cual gira la película ‘Cadena de favores’, que llegó a la gran pantalla en el año 2000. Su reparto incluye, entre otros, a Haley Joel Osment, Kevin Spacey y Helent Hunt. Spacey interpreta a un docente de Ciencias Sociales que pide a sus alumnos que piensen en una idea para cambiar el mundo. Entonces, uno de ellos, Trevor (Haley Joel Osment), le explica que su proyecto consiste en hacer de manera desinteresada favores a otras personas, las cuales (a su vez) también deberán hacerlos a otras personas para que la cadena de favores continúe y no se rompa. La cinta es un canto a la solidaridad y la ayuda desinteresada, que hacen que el mundo que nos rodea sea un poco mejor.
19. Descubriendo a ForresterDescubriendo a ForresterGus Van Sant, del que también hemos incluido la película ‘El indomable Will Hunting, dirige este film que plantea temas como el miedo al fracaso, el talento innato que tienen las personas, el valor de la amistad y la lealtad…  Relata la vida de un joven del barrio del Bronx (Jamal) con una gran capacidad para el baloncesto y la escritura que un día comienza a estudiar en un prestigioso colegio de Manhattan. En su vida entrará la joven Claire y, gracias a ella, entablará amistad con William Forrester, ganador de un Pullitzer y un hombre con un carácter un poco difícil. Mientras que Jamal poco a poco consigue integrarse en el día a día del elitista centro en el que estudia (y se prepara para ser un buen escritor gracias a Forrester), éste, a su vez, se apoyará en el joven para superar sus traumas y sus miedos y dejar de aislarse del mundo.
Una mente maravillosa20. Una mente maravillosaLa vida del matemático y ganador del Premio Nobel de Economía John Forbes Nash fue llevada a la gran pantalla en esta película, protagonizada por Russell Crowe; una historia de superación con dosis de mucho sufrimiento, pero también de amor. El personaje principal, Nash, debe enfrentarse a la enfermedad de la esquizofrenia.
Película Profesor Lahzar21. Profesor LahzarCinta canadiense nominada a los Oscars de 2011 en la categoría de mejor película de habla no inglesa. Se desarrolla en la ciudad de Montreal y su protagonista es Bachir Lazhar, un docente de origen argelí que atraviesa una dura situación personal y que un día empieza a impartir clases en una escuela de primaria que acaba de sufrir una dura tragedia.
Película Al frente de la clase22. Al frente de la claseAl frente de la clase es una película basada en la vida de Brad Cohen que desde pequeño padece el Síndrome de Tourette. Cohen es todo un ejemplo de lucha constante, esfuerzo y tenacidad, y su sueño es convertirse en docente. Lo consigue y, tras encontrarse con muchas puertas cerradas, un día le dan la oportunidad de desempeñar su labor como profesor.
Película Ni uno menos23. Ni uno menosAvalada por numerosos premios, esta conmovedora película se desarrolla en el mundo rural. Su protagonista (Wei Minzhi) es una joven que debe tomar las riendas de una humilde escuela mientras que el profesor que normalmente imparte las clases tiene que ausentarse un mes. Para que Wei Minzhi reciba el salario que le corresponde por desempeñar esta labor debe conseguir que sus estudiantes no abandonen. Uno de ellos se marcha a la ciudad en busca de una vida mejor y ella le seguirá para que regrese.
Película Detrás de la pizarra24. Detrás de la pizarraSu protagonista es la actriz Emily VanCamp que, en este film, da vida a la profesora Stacey Bess. Bess no es un personaje ficticio, sino una docente que en la vida real escribió el libro ‘Nadie los ama, nadie’. Precisamente, Detrás de la pizarra está basada en esta novela en la que su autora describe sus experiencias al frente de un grupo de niños que recibe clases en un refugio que de manera improvisada acaba convirtiéndose en su escuela.
Película María Montessori, una vida dedicada a los niños25. María Montessori, una vida dedicada a los niñosRelata la vida de esta destacada figura en el ámbito educativo, creadora de la Metodología Montessori. Además, indaga en su vida personal y refleja su incapacidad para hacerse cargo de su propio hijo lo que contrarresta con su pasión por los más pequeños.
Película Half Nelson26. Half NelsonEn esta película Ryan Gosling interpreta a Dan, un profesor de instituto que imparte clases en Brooklyn. Sus clases son diferentes a la enseñanza tradicional y aboga por una metodología mucho más participativa que haga pensar al alumnado. Durante sus clases, Dan se muestra activo, es dinámico y tiene el control de lo que sucede en ella… Pero detrás de esta fachada el profesor oculta un secreto: su adicción a las drogas.
Película Estrellas en la tierra27. Estrellas en la tierraUna película rodada en la India protagonizada por un profesor y un niño que tiene dislexia, lo que provoca que su aprendizaje y progresión en la escuela no sea similar a la del resto de sus compañeros.
Película El profe Omar28. El profe OmarOmar se dedica a dar clases de informática y un día recibe la noticia de que debe trasladarse a una escuela rural. A la espera de que la tecnología llegue a sus aulas, Omar hará frente a diferentes dificultades al tratar de ayudar a los niños de la zona e, incluso, algunos padres se enfrentarán a él.
Película El club de los emperadores29. El club de los emperadoresNos remonta a 1972 a la prestigiosa y elitista escuela masculina Sant Benedict donde imparte clases de historia William Hundert, al que da vida el actor Kevin Kline. Hundert ama y siente una infinita vocación hacia su profesión y la enseñanza, e intenta transmitir a su alumnado esa pasión. Un día llega a las aulas el hijo de un senador de Virgina, un joven rebelde y carismático que- pasados los años- se convierte en un importante hombre de negocios con el que nuestro profesor se reencontrará…
Película Ser y tener30. Ser y tenerSe trata de un documental francés que refleja la entrega y la dedicación de un profesor hacia sus alumnos en una pequeña escuela rural al norte del país. Su protagonista es un hombre paciente que ha sabido ganarse el respeto de su alumnado al que conoce bastante bien y les trasmite valores, lo que la naturaleza les puede llegar a ofrecer… El documental recoge también la labor educativa que ejercen los padres como complemento a la enseñanza recibida en la escuela.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Padres libres, hijos libres... El poder de la palabra.

Fotografía




Quiero compartir este artículo que escribí el mes pasado para el blog "ALTERNATIVO"


Hoy necesito hablar sobre la importancia y el poder que tiene, sobre nuestros hijos y niños en general, el hecho de nombrar los hechos reales y los sentimientos que realmente tenemos dentro.
Muchas veces les decimos cosas a nuestros hijos las cuales están muy distanciadas de su vivencia real y de su realidad emocional. Por poner un ejemplo, imaginemos esta situación: Un niño está aburrido, se siente cansado y tienen hambre. En un momento dado empieza a molestar a sus dos hermanas empujándolas o interrumpiendo su juego. Viene la madre que está en la cocina preparando la cena y dice en voz alta: “Ya está bien Lluís, otra vez, siempre igual… ¿es que no puedes dejar de molestar a tus hermanas ni un solo día…? Tranquilízate o vete a tu cuarto un rato”.
En este caso nadie nombra lo que realmente le pasa a Luis (que está aburrido, que se siente solo, que tienen mucha hambre y que está agotado). Lo que sí decimos es que es un pesado. Y le retiramos nuestra aprobación, presencia y por consiguiente nuestro amor incondicional que en este caso está condicionado por su comportamiento.
Podríamos decir que el amor, aceptación, mirada, presencia… que Lluís recibe de su madre está condicionado por cómo se comporta.  El traduce: no sé qué me pasa pero hay algo que no está bien en mí y mi mamá no me quiere ni me acepta cuando me “porto mal”. En este ejemplo lo que se nombra desde la mirada y la vivencia de la mamá no tiene nada que ver con la vivencia emocional de Lluís. La mamá piensa que Luís es un pesado y Luís se siente sólo y rechazado. Nadie le ha puesto palabras a lo que le pasa realmente a Lluís. A Lluís le pasa algo pero eso es nombrado desde la interpretación de su madre. Dichas interpretaciones no reflejan la realidad emocional de nuestros hijos.
Cuando mamá o papá nombra como cierto cómo somos, qué deseamos o incluso qué sentimos puede llegar a afectarnos y condicionarnos el resto de nuestras vidas. O bien solemos ser fieles a lo que se nombró o nos rebelamos contra ello. Los niños pueden llegar a registrar e interiorizar más lo que se nombra que lo que realmente les pasa o sienten. Queda grabado en el inconsciente y luego de adultos nos sale en forma de reacciones emocionales, automáticos. Nadie suele nombrar nuestras carencias o necesidades no satisfechas. No por ello dejan de existir. Hay personas adultas que no podemos nombrar ni tan siquiera lo que nos pasa debido a la falta de conexión con nuestro autentico ser.
Luís empezó a molestar a sus hermanas por qué se sentía mal y ese mal estar le hizo tener esa reacción emocional negativa. Nadie se preocupó de ver o averiguar qué es lo que le pasaba a Luís o qué es lo que le provocaba dicho mal estar. ¿Qué podríamos haber hecho para que el discurso y la realidad de Luís no fueran tan distintos? Quizás podríamos decirle: “Lluís cariño, veo que estás aburrido y quizás te sientas solo ya que tus hermanas están jugando entre ellas y yo estoy en la cocina. ¿Te gustaría venir a ayudarme? La próxima vez que te sientas así puedes venir y pedirme que esté contigo. A tus hermanas no les gusta que las empujes.” De este modo estamos nombrando lo que realmente le pasa y siente. Aún mejor hubiese sido estar presente y ver lo que pasaba para poder atender a Luís antes de que se sintiera tan mal como para hacerles “algo” a sus hermanas. Cuando nuestros hijos no pueden tener nuestra presencia o mirada de una forma natural pueden llegar a provocar que vengamos aunque sea haciendo algo que no “está bien”. Es más importante tener a mamá cerca. Hablarle así sería validar sus sentimientos y aceptarlos. Cuando nos sentimos comprendidos y queridos también podemos empatizar con los demás. Somos los adultos quienes deberíamos darles ese modelo.
Desde el punto de vista del niño que distinta hubiese sido su realidad si su mamá le hubiese hablado así. No se sentiría mal por el rechazo de su madre sino todo el contario. El hecho de nombrar lo que realmente le pasa le puede ayudar a identificar mejor sus sentimientos y en un futuro poder evitar tener esas reacciones emocionales. Que al fin y al cabo sólo son la expresión de su necesidad de amor no satisfecha. Pero para ello necesita de un adulto que sea capaz de conectar con sus propias necesidades no satisfechas y dicho adulto también tienen que ser capaz de saber  identificar las suyas propias. En este caso la madre también tuvo una reacción emocional hacia su hijo. En este otro artículo en donde hablé sobre la importancia de mantener o recuperar la conexión emocional con nuestros hijos comenté algunos de los factores que nos imposibilitan dicha conexión.
Para poder nombrar lo que nos ocurre a nosotros, y de este modo liberar a nuestros hijos de lo nuestro y no proyectarlo sobre ellos, es necesario, a veces, romper con alguna de nuestras cadenas del pasado. Me refiero a dejar de repetir algunos de los comportamientos que nuestros padres tuvieron con nosotros. Solemos hacerles a nuestros hijos lo mismo que nos hicieron. Deberíamos preguntarnos: ¿Qué tipo de padres quiero para mis hijos? Muy probablemente a esta madre también le retiraban el amor, la mirada, la aceptación y la presencia cuando no se comportaba cómo sus padres esperaban. Pocos hemos sido respetados, aceptados, comprendidos y queridos por quienes éramos. La mayoría hemos tenido que “ganarnos” el amor, el aprecio, el cariño, la mirada y la aceptación de nuestros padres, abuelos, profesores… Y ese es el modelo que, inconscientemente, vamos dando a nuestros hijos generación tras generación.
Cuando nuestros hijos tienen comportamientos que a nosotros no nos gustan solemos tener reacciones emocionales hacia ellos del mismo modo que Lluís tuvo hacía sus hermanas. Queremos que nuestros hijos dejen de tener dichas reacciones cuando nosotros, como adultos responsables que deberíamos dar ejemplo, no podemos ni sabemos cómo dejar de tenerlas. Les pedimos que sean de un modo que ni nosotros somos capaces de ser. Solemos gritarles, castigarles, criticarles, etiquetarles… cuando nos sentimos frustrados o impotentes por lo que está pasando y sólo vemos el comportamiento del niño y no vemos qué lo causó o cómo se siente, sólo sabemos que estamos molestos y que queremos que pare, se calle o se vaya.
Saber y poder nombrar lo que nos pasa a nosotros por dentro es de vital importancia si queremos y deseamos que ellos también puedan llegar a hacerlo. Cuando nos enfadamos, sea con un niño o un adulto, suele ser porque alguna de nuestras necesidades no está siendo satisfecha y debido a esto nos sentimos de un modo y el modo en que nos sentimos nos hace reaccionar de determinada manera. Si entendemos que cuando nos sentimos mal es cuando, también, actuamos mal  podremos ver que si nuestros sentimientos son armoniosos nuestra actitud también lo será. Nadie que se siente feliz, en paz, querido, escuchado, aceptado, valorado… necesita comportarse mal ni tiene reacciones emocionales negativas. Cuando hacemos todo lo posible para que nuestros hijos sean felices y se sientan bien, en vez de sólo querer cambiar su comportamiento, automáticamente nos empezamos a sentir bien nosotros. Y la relación entre ambos mejora y es más amorosa y pacífica. Es que el amor transforma y cambia a las personas. Tanto a quienes lo reciben como a los que lo dan.
En conclusión, si les decimos a nuestros hijos cómo nos sentimos cuando ellos hacen o dicen esto o lo otro y que por favor necesitamos un poco de silencio, orden, tranquilidad, respeto, libertad… entonces les será más fácil poder satisfacer nuestra necesidad. Si por el contario les gritamos o nos enfadamos y les criticamos y reprimimos se sentirán aún peor y su necesidad de ser queridos y aceptados no estará siendo satisfecha y la cadena vuelve a empezar. Se sienten mal y desconectados de sus padres por tanto más difícil lo tienen para sentirse bien y actuar armoniosamente. No obstante, para que nosotros podamos nombrar lo que nos pasa tenemos que estar conectados con nuestras emociones y luego con nuestras necesidades no satisfechas. Si nosotros podemos darles este modelo ellos podrán luego expresar las suyas.
El hecho de poder nombrar lo que realmente sentimos y nos pasa a nosotros es muy liberador desde el punto de vista del niño ya que le despojamos y le liberamos de lo que es nuestro y dejamos de culparle por lo que sentimos nosotros. Además de liberarle de la necesidad (inconsciente) de seguir haciéndolo en un futuro con sus hijos.
Ellos no provocan, en realidad, nuestro enfado. Simplemente son el detonante, y no la causa en sí, que hace que conectemos con nuestras necesidades no satisfechas.  Yo he llegado a hablarles a nuestros hijos de mi propia infancia en algún momento puntual debido a alguna reacción que he tenido. Es muy importante que sepan que cuando no nos comportamos respetuosamente con ellos es porque en ese momento no somos capaces o no sabemos hacerlo de otro modo mejor. Simplemente hemos perdido el control.
A muchos de nosotros en nuestra infancia nos han pegado, gritado, amenazado, criticado, juzgado y castigado. Al ser ese el modelo que recibimos muchos no sabemos hacerlo de otro modo. Cuando alguno de nuestros hijos despierta ese enfado, esa frustración, esa impotencia, ese miedo, esa rabia… reprimidos en nuestro interior es cuando sin pensarlo podemos llegar a repetir ese viejo patrón. Simplemente nos sale el automático. Nombrar eso que nos está pasando ayuda mucho y nos libera tanto a nosotros como a nuestros hijos.
Por ejemplo: “En este momento, hijo mío, no sé qué me está pasando pero es como si un volcán estuviera en mi interior y creo que voy a explotar. Voy un momento al balcón, al lavabo, a la habitación antes de que haga o diga algo que no quiero. En seguida vuelvo, te quiero”. Esta actitud no sólo nos ayuda a ambos a comprendernos y aceptarnos más sino que les damos las herramientas necesarias para que ellos también puedan gestionar mejor sus emociones y enfados. Les hacemos de modelo. No obstante, quizás no siempre podremos actuar de dicha manera…
Que sanador es un: “Cariño, perdona por haberte gritado pero es que he perdido el control. Necesitaba tranquilidad y silencio y no he sabido hacerlo mejor, te quiero”.  Que distinto hubiese sido para muchos de nosotros haber oído esas palabras cada vez que nuestros padres perdían el control, ¿verdad? La verdad es que  culpamos a nuestros hijos por lo que nosotros no sabemos controlar. Necesitamos que primero ellos se controlen para luego nosotros recuperar el nuestro. Y yo me pregunto: ¿No debería ser precisamente al revés? Que fuéramos los adultos que les mostrásemos como poder mantener la paz interior y saber gestionar los conflictos sin necesidad de perder el control. Podemos romper esas cadenas y empezar a hacerlo de otro modo. Nombrando y poniendo palabras a lo que nos pasa puede ser un primer gran paso.
Solemos decir con mucha facilidad: “Es que está celoso, es que es un terremoto, no para quieto ni durmiendo, es un pesado, un caprichoso…” Lo que no vemos ni percibimos es que quizás no esté para nada celoso. Simplemente necesita más mamá y la mamá está ocupada con el nuevo bebé pero nadie le está poniendo palabras a lo que realmente siente el niño.
Muchas veces nombramos la palabra celos y la realidad del niño es otra muy distinta: carencia de mamá. No son celos del bebé en sí mismo sino la falta de mamá que le hace sentirse triste y solo. Sería muy liberador oír: “te gustaría estar más con mamá, ¿verdad? Desde que llegó tu hermanita pasamos menos ratos juntos. Como lo siento. Ahora, cuando se duerma me pongo a hacer algo contigo. ¿Qué te gustaría hacer?” Quizás tampoco sea un terremoto, y lo único que necesita es correr y más ejercicio físico y más aire libre. Al no poder satisfacer su necesidad motriz se mueve todo el día en todas partes. Pero nadie ve eso ni lo nombra. Tampoco es que sea un pesado, simplemente está aburrido y no sabe cómo canalizar ese mal estar en su joven cuerpo y desgraciadamente se siente solo en dicha circunstancia ya que nadie sabe nombrarlo ni ayudarle. Quizás no sea un capricho el hecho de que quiera o prefiera comer esto a aquello. Hay veces que el cuerpo nos pide más de esto y menos de aquello.
Lo que solemos hacer es interpretar lo que le sucede al niño y se nos olvida que su vivencia puede, a veces, estar muy alejada de dicha interpretación. Les decimos que se pongan la chaqueta porque  hace frío cuando ellos en realidad no lo sienten así. Somos nosotras las que estamos sentadas en el banco quietas mirándoles mientras sentimos frío pero ellos están corriendo y jugando. Les negamos incluso lo que su propio cuerpo está sintiendoIncluso los profesores, los médicos, los pediatras y los abuelos interpretan erróneamente lo que le pasa al niño o lo que el niño está sintiendo.
Nombrar lo que les ocurre a los niños es darles voz. Cuando les damos voz les estamos queriendo, aceptando y respetando tal y como son ahora. Esta aceptación y amor incondicional es lo que les da la seguridad psicológica, la autoestima, el valor y poder para llegar a ser quienes han venido a ser y no quienes nosotros queremos que sean. Es muy difícil poder darles voz cuando nosotros tuvimos tan poca siendo niños. Pero eso se nos ha olvidado intelectualmente hablando. No obstante, nuestro cuerpo emocional si lo recuerda y nos sale en forma de reacciones automáticas inconscientes. Descargamos sobre nuestros hijos todo aquello que no pudimos descargar sobre aquellos adultos siendo niños.
Los niños por si solos no siempre pueden decirnos lo que les pasa, por tanto, lo manifiestan en su actitud. Ya hemos comentado que cuando se sienten mal se portan “mal” y cuando se sienten felices y en paz su actitud también lo refleja. Que maravilloso sería poder hacerles sentir bien la mayor parte del tiempo. Hay niños que pueden llegar a enfermar como consecuencia emocional. Ya sabemos que también hay un origen emocional en muchas enfermedades. No nos damos cuenta de que, a veces,  sólo pensamos en nuestro bienestar y se nos olvida el  del niño. A un nivel inconsciente es como que nuestro niño interior no lo tuvo y ahora de adultos lo anhelamos.
Una vez entendemos mejor parte de nuestro pasado podremos vivir un presente más consciente y de este modo poder llegar a cambiar el futuro. No olvidemos que nuestros hijos serán los padres de nuestros nietos. Mi gran deseo es que en esta generación de padres podamos romper de una vez por todas con todos estos patrones y rompamos la cadena para poder  liberar a todos los niños del futuro. ¿Nos queremos sumar al cambio? Entonces, empecemos a responsabilizarnos de lo que sentimos y hacemos y dejemos de interpretar y juzgar tanto a los demás.
Os ánimo a todos y a todas a empezar a ponerle nombre a lo que sentís y a lo que vuestros hijos sienten para llegar a comprenderlos, respetarlos, aceptarlos y quererlos más y mejor.
Me siento feliz en este preciso momento por haber tenido la oportunidad de compartir estas reflexiones aquí y ahora. Gracias por leerme.

domingo, 1 de marzo de 2015

Jean Liedloff ▸ El concepto del continuum

Aquí os dejo este fabuloso vídeo de Jean Liedloff traducido al castellano por Boris Krygel, un padre Argentino comprometido...

Gracias Boris por esta joya. Un saludo.




Boris Krygel nos hace esta magnifica presentación:


Si tenés hijos chiquitos, no podés dejar de ver este material impresionante, que hasta hace unos pocos meses atrás sólo estaba disponible en inglés. Si tenés hijos grandes, tampoco. Y si estás a punto de ser mamá o papá, ni hablar... En definitiva, ya que no todos son o serán padres algún día pero sí todos –sin excepción– somos hijos, es altamente recomendable para cualquiera que destine 54 minutos de su vida para aprender lo que Jean Liedloff tiene para decir acerca del cuidado infantil no-adversativo, fruto de sus años de experiencia conviviendo con los Yekuana, un pueblo originario de la selva amazónica venezolana.


Lo que Jean fue observando intuitivamente a lo largo del tiempo, y que más tarde convalidaría apoyándose en investigaciones interdisciplinarias contundentes, era sorprendente, e iba totalmente a contramano de nuestro sistema de creencias acerca del parto, la lactancia, el colecho, la crianza y la educación infantil... Fue testigo de las vivencias de niños que no sólo no pelean entre ellos, sino que ni siquiera discuten, que juegan, exploran y aprenden sin supervisión de adultos y raramente se accidentan o enferman, y de bebés que son cuidados eficientemente por chicos pequeños y en ningún momento presentan los típicos síntomas de incomodidad y malestar que habitualmente solemos advertir en ellos quienes formamos parte de esta sociedad “civilizada”...



“Hemos perdido la confianza en nuestro propio ser, en nuestra propia naturaleza esencial. Obviamente, no sólo desconfiamos de los niños, sino también de nosotros mismos, desconfiamos de nuestra propia naturaleza humana. El motivo por el que siempre hablo de niños y bebés es porque es en esta instancia cuando primero se manifiesta esto, y aquí es donde esto comienza y se va estructurando. Pero estoy hablando de todos los seres humanos, estoy hablando de la sociedad”.



“Si queremos dilucidar cómo la sociedad se ha ido tornando tan... desagradable –por decirlo suavemente–, tan peligrosa, tan infeliz, tan enajenada, tan inestable... cualquier calificativo que queramos ponerle y que explique por qué somos tan infelices, la razón es porque durante la infancia nuestra predisposición natural para ser felices, dichosos y merecedores de ser amados acaba siendo tan socavada, que nos vemos obligados a vivir según esas expectativas minadas... Nuestra experiencia queda condicionada por todo aquello en lo que creemos. Y creemos en aquello en lo que se nos dijo que creyéramos, de acuerdo con nuestras experiencias durante la infancia”.