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viernes, 19 de diciembre de 2014

Emmi Pikler: Los niños necesitan moverse.

Quiero compartir ESTE ARTÍCULO sobre el desarrollo de los niños que ha compartido nuestro amigo Max de Familias en Ruta.

Niños libertad de movimiento

Empieza así:

“¿Ya tiene un año y medio y todavía no anda?. ¿Ya ha cumplido los dos y todavía no habla?. El mio con un año ya era tertuliano de radio”. Seguro que esto os suena, ¿verdad?. Vivimos en una sociedad donde no hay tiempo que perder y parece que la competición hacia el éxito empieza desde el mismo nacimiento. Tendemos a comparar el estado de desarrollo de nuestros bebés sin darnos cuenta de que corremos el riesgo de ir demasiado deprisa a riesgo de saltarnos las etapas necesarias de un proceso que es diferente en cada niño.


moverse en libertad Pikler





martes, 24 de diciembre de 2013

Averigüemos que les apasiona a nuestros hijos.

Fuente: http://www.abc.es/20111026/ciencia/abci-entrevista-howard-gardner-201110260157.HTML

Es una reunión interesante de diferentes inteligencias. Resulta inusual que un entorno académico reconozca, por ejemplo, el atletismo». Howard Gardner, laureado psicólogo y profesor de Harvard, pudo ver escenificada la teoría que le hizo famoso, las inteligencias múltiples, el pasado viernes en la entrega de los Premios Príncipe de Asturias, rodeado de personalidades de los campos de las artes, el deporte, la ciencia, la economía... Todos los premiados sobresalen por hacer algo completamente diferente, pero ¿Haile Gebreselassie, considerado el mejor corredor de fondo de todos los tiempos, es menos inteligente que Giacomo Rizzolatti, científico que descubrió las neuronas espejo? Para Gardner, claramente no. Lo que ocurre es que sus inteligencias pertenecen a ámbitos distintos. Este investigador, hijo de alemanes huidos del nazismo, recibía el galardón en la categoría de Ciencias Sociales por mantener, precisamente, que no existe una única inteligencia, sino ocho: la lingüística, la lógico-matemática, la visual-espacial (dibujar, interpretar un mapa), la musical, la corporal (danza, deportes), la intrapersonal (conocimiento de uno mismo), la interpersonal (conocimiento de los demás) y la naturalista (observación y clasificación de las cosas). Este concepto, además de reconocer al máximo nivel capacidades que antes eran menospreciadas frente a las habilidades académicas tradicionales, ha obligado a replantear el sistema educativo. El sábado fue nombrado doctor Honoris Causa por la Universidad Camilo José Cela de Madrid.
-¿Cómo podemos identificar nuestro potencial?
-Creo que el mejor modo de hacerlo es intentar enseñar algo nuevo a alguien y ver cuánto tarda en aprenderlo. Por ejemplo, enseñamos a un grupo de estudiantes a jugar al ajedrez. Después de 20 partidas, algunos ganarán casi siempre. Claramente esos son los que tienen más potencial.
-¿Hay gente competente en todos los tipos de inteligencia?
-Todo el mundo tiene todas las inteligencias, pero la vida no es justa... Hay gente que brilla en todos los tipos, como Leonardo Da Vinci, y otros... bueno, no las desarrollan igual. Pero lo importante de esta teoría es que existen una serie de perfiles: algunos tienen picos altos en algunas tareas y otros en otras, pero siempre podemos mejorar en las más bajas.
-¿Qué aconsejaría a los padres para potenciar la inteligencia de sus hijos?
-Présteles mucha atención y averigüe qué es lo que les interesa y les apasiona sin proyectar en ellos sus prioridades, pasiones ni debilidades.
-¿Qué opina de los test que miden el coeficiencte intelectual?
-No sirven, es como poner a alguien un sello en la frente: tú eres listo, tú no. Eso es muy negativo.Es mucho mejor descubrir en qué destaca alguien, qué debe aprender y darle ayuda para ello. Y si no es así, probar otra cosa.
-Si tuviera en sus manos la educación de un país, ¿qué es lo primero que cambiaría?
-La educación no debe centrarse únicamente en la escuela: también depende de la familia, los medios de comunicación, el vencindario, todo lo demás... Además, los profesores deben ser profesionales.
-Explíquese.
-Tienen que tener vocación y demostrarlo. Aceptar una responsabilidad, tener estatus y ser respetados.
-¿El sistema educativo actual desperdicia el talento?
-Nuestras comunidades desperdician el talento porque solo los privilegiados tienen opciones. Una de las cosas más interesantes de los sistemas educativos de Finlandia y Singapur, los mejores del mundo ahora mismo, es que son totalmente planos y justos. Es decir, no hay manera de saber cuánto dinero tiene la familia de cada estudiante en un colegio. En un sistema realmente justo, los alumnos con desventajas tendrían a los mejores profesores y las mejores escuelas.
-España tiene una alta tasa de fracaso escolar. ¿Qué nos recomienda?
-Mejorar la educación debería ser una de las prioridades principales de un gobierno. Y un consejo: aprovechar los medios digitales es muy importante. No sirve de nada hacer que los estudiantes memoricen las cosas si todo está aquí (saca un smartphone del bolsillo) Vamos a enseñarles cómo utilizar las fuentes de información y también a cuestionarlas. En cuanto a los jóvenes, si no hay oportunidades de empleo, la motivación es mucho más difícil, pero no se pueden quedar en casa. Pueden seguir mejorando sus destrezas y ayudar a otras personas. En el futuro, cuidar a nuestros mayores va a ser la mayor fuente de trabajo.
-Estamos cerca de unas elecciones generales en España y elegimos nuevo presidente. ¿A qué tipo de inteligencia deberíamos votar?
-No hay una receta de las inteligencias perfectas para un presidente, porque depende muchísimo de las circunstancias. Obama parecía tener un potencial enorme, pero ha heredado una situación económica muy complicada y no pudo comprender que la oposición no iba a ayudarle. Churchill fue un primer ministro brillante en la época de la guerra, porque fue capaz de levantar el país, pero durante un período económico difícil no hubiera tenido tanto éxito. Una vez pregunté a Sorensen, la mano derecha del presidente Kennedy, exactamente la misma pregunta.
-¿Y qué le contestó?
-Me dijo que lo más importante de un líder es que tenga buen juicio. ¿Y cómo podemos saberlo? Por las personas que asigna a cada puesto. Cuando John McCain eligió a Sarah Palin, probablemente en ese momento perdió las elecciones.
-En su teoría de inteligencias múltiples, ¿dónde colocaría la intuición?
-Cuando alguien puede hacer algo bien o pensar de forma correcta, pero es incapaz de explicar cómo lo consigue. Eso es la intuición. La gente puede tener muy buena intuición en un área, pero no en otras. Un matemático puede ver claramente la resolución de un problema muy complicado, pero no tener ni idea de cómo detener una pelea entre dos niños.
-¿Cuál es su definición de genio? Mucha gente consideraba que el recién fallecido Steve Jobs lo era.
-Un genio es alguien que descubre algo nuevo del mundo, y creo que él lo hizo. Así que, de acuerdo con esa definición, efectivamente, fue un genio. Yo le daría un premio Príncipe de Asturias.

domingo, 20 de octubre de 2013

Sandra Dodd me pone-menciona en su web. Que honor!

Hace casi un año hice este post a raíz de un debate que tuve con varias personas sobre qué es y qué no es Unschooling. Sandra Dodd ha puesto la traducción que yo hice pero para mi sorpresa también ha dejado los comentarios que yo puse sobre el original de Pam Sorooshian.

Aquí os lo dejo:

http://sandradodd.com/spanish/childled

martes, 24 de septiembre de 2013

El sueño infantil.

El debate científico sobre la realidad del sueño infantil.




http://lacienciadelsuenoinfantil.blogspot.com.es/
 
Pero a pesar de esta tendencia, las técnicas basadas en el controlled crying estaban tan arraigadas en la literatura popular sobre crianza que todavía siguen siendo la primera opción para muchos profesionales y familias a la hora de tratar este hipotético y culturalmente establecido BIC. Desgraciadamente, esta situación se ve mantenida porque, a pesar del debate existente en el mundo de las publicaciones científicas, algunos profesionales se empeñan en mantener estas técnicas vigentes a toda costa, negando incluso la existencia misma del debate.
Pero el debate existe y las más de cien publicaciones citadas en esta revisión lo atestiguan. El malestar que provoca la aplicación de las técnicas basadas en el crying it out o controlled crying, junto con las evidencias científicas, que nos hacen pensar que su éxito en conseguir el comportamiento deseado no es gratuito, sino que se está cobrando un precio en la salud física, psicológica y emocional de los niños al forzarlos a un comportamiento que va en contra de sus instintos primarios de supervivencia, nos hacen pensar que se han quedado obsoletas y ES HORA DE CAMBIAR DE DIRECCIÓN. Ya no tiene sentido calificar de patología un comportamiento que ha demostrado ser todo lo contrario: una reacción natural y saludable al sentimiento de abandono y peligro que provoca una costumbre establecida por meras razones culturales.

miércoles, 21 de agosto de 2013

"Yo también quiero ser Unschooler".



Hace tiempo, al principio de este blog, escribí varios artículos sobre qué es Unschooling (aprendizaje autónomo) y también di mis modestos consejos sobre cómo pasar de ser Homeschooler a Unschooler o cómo flexibilizarnos los adultos en cuestiones de educación, aprendizaje y crianza respetuosa.

 

Ahora quiero hablar sobre experiencias de otras familias. Querer ser Unschooler no es algo que se pueda decidir o hacer de un día para otro. Me explico, para mí, personalmente hablando, el Unschooling es mucho más que una forma de aprendizaje autónomo. Es toda una filosofía de vida. Por ejemplo: ¿Cómo se puede ser Unschooler y tener unos horarios super rigidos en las comidas o en ir a dormir?

 

Hace poco varias familias se pusieron en contacto conmigo porque querían flexibilizarse y desescolarizarse un poco y necesitaban ayuda, consejo, alguien con quien compartir sus inquietudes. Habían visto alguna conducta en alguno de sus hijos que les hacía sospechar que el niño/a en cuestión no era feliz, no se sentía a gusto o sus necesidades no estaban siendo satisfechas adecuadamente y pensaron que podía ser debido, quizás, a la forma en que los trataban o les enseñaban. Efectivamente era debido a eso y más factores, pero ¿cómo podían ayudarle a sentirse mejor?

 

Después de haber visto este proceso en estas familias me he dado cuenta de que esto del Unschooling no es para todos. Aunque uno quiera serlo no basta con la intención. El aprendizaje autónomo junto con la crianza respetuosa hay que sentirlo, vivirlo, nos tiene que salir de dentro. No nos lo pueden meter desde fuera. Los demás solo pueden despertar algo que ya tenemos dentro. Nadie nos puede ayudar a ser quienes no somos en realidad. Ser auténticos con nosotros mismos es esencial.

 

Hay niños que funcionan  bien siendo “dirigidos” moderadamente. También hay que saber y reconocer que para un niño que ha estado “dirigido” durante algunos años le será mucho más difícil saber qué quiere hacer en determinados momentos que uno que no ha tenido que pasar por una enseñanza dirigida. Una mamá me decía: “¿Es que los tuyos no se aburren nunca? Mi hija, desde que le damos libertad, no sabe qué hacer, está todo el día aburrida y solo quiere estar delante del ordenador o ver la tele o que yo le diga lo que tiene que hacer”. Esta niña está en pleno proceso de desescolarización aunque no haya ido nunca a la escuela. Es muy difícil saber qué hacer con nuestro tiempo si nunca, antes, hemos tenido la necesidad ni la oportunidad de escoger lo que realmente queremos, deseamos o necesitamos. Dos ejemplos muy claros sobre esto serían: A la mayoría de adolescentes que van a la escuela les cuesta mucho, muchísimo, escoger que quieren estudiar cuando llegan a la edad de ir a la universidad. Hasta entonces nunca han decidido (no se les ha sido permitido escoger) qué quieren hacer ni cuándo ni cómo y un buen día les dicen que tomen una de las decisiones más importantes de su vida. No pueden saberlo y es absolutamente lógico. No les hemos dejado escucharse hasta ese día en el cual están confusos e indecisos. El otro ejemplo serían los jubilados. ¿Cuántos hombres jubilados conocemos que están tristes y deprimidos por qué ya no tienen que ir a trabajar? En mi opinión, deberían estar saltando de alegría por tener todo el tiempo del mundo para hacer todo aquello que les apasiona. ¿A caso no les gusta hacer nada? El problema es que durante toda su vida han sido los “otros” los que han decidido qué tenían qué hacer, cómo, cuándo y dónde. Ahora que son “libres” no saben qué hacer con esa libertad y se deprimen o piden querer volver a trabajar.

 

Pues, algo parecido les pasa a los niños cuando han sido dirigidos y luego levantamos los límites o dejamos de dar órdenes…  Se sienten un poco perdidos e inseguros.

 

En mi opinión, el “hándicap” lo tenemos los adultos, los padres. En especial las mamás.  Creo, por no decir sé, que todos los niños nacen siendo autónomos, auténticos, curiosos… pero con el tiempo los vamos “domesticando”, “domando” y les acabamos robando lo más preciado: la motivación intrínseca y la curiosidad intelectual innata. Solemos hacerles lo que nuestros padres, inconscientemente,  también nos hicieron. Hay muy pocos seres humanos criados con libertad de decisión y de elección y con respeto y en los cuales se haya confiado. A la mayoría nos han dicho (con palabras o sin ellas) cosas como: “hay que estudiar  para llegar a ser alguien, tú no sabes nada, los adultos siempre tenemos razón, esto no se hace así, qué sabrás tú, ahora no es el momento, eso son tonterías, no te puedes levantar todavía, no salgas, vas a caerte, no subas, me pones de los nervios, pesado, es que no te enteras, tú no tienes razón, yo sé más que tú, aunque no te guste hay que hacerlo, para conseguir cosas hay que sufrir, cállate, mírame, no lo toques, vete, déjame, no me molestes, ahora no puedo, por qué lo digo yo, hazlo y punto…” Podría seguir hasta mañana. Con todos estos introyectos ¿cómo vamos a poder, nosotros, dar a nuestros hijos esa libertad que no conocemos?, ¿cómo vamos a confiar en ellos en que sí van a aprender  todo aquello que vayan a necesitar sin que les tengamos que estar dirigiendo y programando si nunca confiaron en nosotros?. ¿Por qué muchos adultos necesitamos hacer las cosas bajo presión o porque alguien nos lo manda y si no es así, simplemente, no lo hacemos? La respuesta es fácil, porque así es cómo nos lo enseñaron. Tuvimos que pasarnos muchos años haciendo y estudiando cosas  que no queríamos y aprendimos la lección muy bien: Si no nos obligan no lo hacemos, si no nos sentimos obligados no hace falta hacerlo…

 

En conclusión, hay padres y madres que no pueden ser Unschoolers y por consiguiente sus hijos tampoco lo podrán ser (como hijos). Lo más difícil es desescolarizar nuestras mentes adultas. Hay muchos padres y madres que tienen muchos miedos sobre los títulos, niveles… y prefieren darles a sus hijos unos conocimientos básicos que ellos escogen para así sentirse, ellos, bien. Otros temen mucho el qué dirán sus amigos, familiares, vecinos…

 

Algo muy importante es que si la mamá o el papá no están bien, no se sienten seguros, no están cómodos, tienen dudas, no son auténticos, copian o imitan a otras familias… el Unschooling no podrá “florecer” de ninguna manera. ¿Cómo va a aprender un niño de una forma autónoma y satisfacer sus necesidades si ve que mamá o papá están mal? Primero tenemos que tener un papá y una mamá felices para luego poder permitir que nuestros hijos lo sean. No se puede ser Unschooler al precio que sea. Primero es la relación con nuestros hijos y pareja antes que cualquier otra cosa.

 

He visto alguna mamá o papá sufriendo al dar libertad a sus hijos y esa ansiedad, inseguridad, miedo… puede hacer más daño que bien a los niños. Yo sufro y lo paso mal cuando mi hijo, Urtzi, se sube a los arboles muy alto o escala muros. Hay momentos en que tengo que pedirle, con respeto pero con firmeza, que por favor se acerque un poco más al suelo ya que mi corazón va a mil. Hay mamás que también sufren si sus hijos no leen a los 6-7 años o no se saben las tablas de multiplicar. Y supongo que por eso les enseñan o se las hacen aprender. En ambos casos hay miedo y falta de confianza.

 

Más vale una familia Homeschooler  feliz que una Unschooler infeliz. Más vale tener los niños en el cole que  tenerlos en casa con un/a mamá/papa estresada/o e irritable.

 

Una anécdota real: Hace 2 años, en Inglaterra nos hicimos amigos de una familia Unschooler de la cual aprendí mucho. Al año siguiente nos invitaron a pasar unos días en su casa y allí vi que el matrimonio no llevaba nada bien el tema del Unschooling. La mamá era una Unschooler convencida y muy radical pero el papá no estaba cómodo. El necesitaba tener horarios para acostar los niños, más orden y rutina… Ella no quería cambiar nada hasta que un buen día al cabo de unos meses me escribió contándome que se habían separado por que el marido ya no podía sostener más la situación… La cuestión es que al separarse ella tiene que trabajar más y por lo tanto ha tenido que escolarizar a los niños.

 

Y yo me pregunto, ¿estos niños no hubiesen estado mucho mejor con papá y mamá juntos aunque la mamá hubiese tenido que ceder un poco en el tema del Unschooling? ¿No hubiese sido mejor tener que acostarse a una hora determinada con mamá o tener que aprender algo en concreto que tener que ir al cole y tener a papá y mamá separados? Pienso que un matrimonio es más importante que querer ser Unschooler, en este caso.

 

Lo ideal sería poder dar a nuestros hijos lo que legítimamente les pertenece y merecen pero, quizás, no siempre nos sea posible.

 

Me siento tan afortunada por poder llevar la vida que deseamos y por poder darles a nuestros hijos toda la libertad, confianza y respeto que merecen. GRACIAS!

miércoles, 27 de marzo de 2013

Paloma Goñi me entrevista.

Paloma es una periodista de Málaga y tiene un blog fantástico con mucha información de todo tipo: Aires de Cambio

Aquí os dejo la entrevista:

Yvonne Laborda es la madre de tres niños a los que educa en casa, en familia. Defiende el aprendizaje autónomo del niño y es partidaria del ‘unschooling’, es decir, del aprendizaje no dirigido. Vive en la provincia de Lleida y escribe sobre educación en familia y sobre otros muchos temas en su blog ‘We live learning‘.

-¿Qué significa para ti ‘unschooling’?

‘Unschooling’ es un término que utilizamos internacionalmente porque es el nombre que le dio John Holt al aprendizaje que no se asemeja al aprendizaje formal de la escuela. En nuestra casa defendemos el aprendizaje autónomo del niño, lo que le sale de forma intrínseca. A partir de esos intereses vamos introduciendo todo lo demás, pero no forzamos la parte académica, no decidimos qué día ni cuándo hay que empezar a dar una materia. Empezaron a preguntar por las letras y entonces les explicamos para qué sirven. No le damos primero las herramientas y luego les explicamos para qué sirven, que es la forma tradicional, sino que lo hacemos al revés. Esperamos que el niño quiera hacer algo, que tenga la curiosidad.

-¿Es este tipo de educación más fácil cuando el niño es más pequeño?

Bueno, depende. En mi caso, mi hija mayor tiene 8 años, así que estaríamos en la franja de los pequeños, porque mis hijos tiene 4, 6 y 8 años. Pero, por ejemplo, lo que es leer y escribir, que son de las cosas más difíciles neurológicamente hablando, si el niño ve que puede aprender a leer y escribir casi solo… Eso ya le da la confianza suficiente tanto al padre como a la madre y al niño para ver que todo lo demás ya viene. Explicarle lo que es una raíz cuadrada porque sí, sin que tengan ningún tipo de interés… me escuchará, lo hará, pero en el fondo no lo va a retener. ¿Qué sentido tiene saber algo que no necesitas? A medida que van teniendo esos intereses se van dando cuenta que una cosa se va solapando con la otra. Mucha gente me dice: “Habrá que enseñarle esto porque dentro de cinco años le hará falta”. Nosotros no somos muy partidarios en nuestra casa de hacerlo así, porque quién sabe lo que va a necesitar dentro de cinco años.

-¿Cómo decidisteis que esta era la educación que queríais para vuestros hijos?

Todo fue poco a poco. Yo no lo tuve claro desde el principio. Tuve a mi primera hija, me pedí seis meses en el trabajo, luego pedí un año y me quedé embarazada de mi segundo hijo y me pedí otro año. Mi primera hija ya tenía un año y medio, pero no la llevé a la guardería porque podía cuidarla en casa, así que pensé en esperar hasta que tuviera 3 años. Cuando tenía dos años y pico, me leí mi primer libro de educación alternativa, de Rebeca y Mauricio Wild, de la pedagogía Pestalozzi. Hizo algo dentro de mí, le empecé a dar vueltas y le planteé a mi pareja el no llevar a los niños al colegio. Él no había ido al colegio hasta los 6 años, así que… A partir de ahí nos fuimos informando, conocí a otras familias, empecé a leer sobre John Holt y ya tuvimos muy claro que no los queríamos escolarizar. Ahora incluso nos iríamos del país si fuera necesario. En España hay un vacío legal, no está prohibido, pero tampoco regulado, estamos en un limbo legal. Así que si hubiese problemas y nos obligaran a escolarizar, nos iríamos a otro país. Para nosotros es una filosofía de vida, toda nuestra vida gira entorno a esto.

-Se habla mucho del aprendizaje de los niños ‘unschoolers’, pero también es un gran aprendizaje para los padres…

Para nosotros, la desescolarización a nivel mental es muy importante. Tanto mi compañero como yo, como nuestro entorno, todo el mundo se ha educado en la escuela. Nosotros llevamos casi impregnado en nuestro ADN que no se aprende a no ser que sea en una institución que se llama colegio y con un profesor. Desescolarizarte de todo esto es una pasada. Hasta los 14-15 años fui muy mala estudiante, tuve una infancia complicada. Así que yo estudié de mayor, soy muy autodidacta. Pensé que si el adulto aprende así, aprendes porque te gusta algo, pues los niños también. La escuela tiene 100-150 años, siempre hemos aprendido los unos de los otros. Nosotros no separamos lo que aprendemos de lo que vivimos. Nuestros intereses se solapan. A mi hijo le interesan ahora los dinosaurios y yo estoy aprendiendo muchísimo de los dinosaurios, cosas de las que no tenía ni idea. No te puedes ni imaginar lo que disfruto. Para ser ‘homeschooler’ o ‘unschooler’, los primeros que lo tiene que ser son los papás. Una mamá que no tenga curiosidad, que no le gusta leer, que no le gusta aprender, que no le gusta preguntar e investigar, es muy difícil que puedan tomar esta decisión. A veces me dicen: “¿Y estos papás pasotas que no quieren explicar, que no son curiosos?”. Y yo les pregunto: “¿Un papá así realmente se plantearía educar en casa?”

-Tenéis encuentros regulares con otras familias afines. ¿Es para que los niños se relacionen con otros niños?

Lo hacemos un poco por la socialización, pero no solo para ellos, sino para toda la familia. Nuestros hijos socializan aun sin estos grupos, van a algunas actividades como arte o hockey y allí ven a niños que van a la escuela, pero queremos que vean que no son los únicos que se educan en casa, por eso nos gusta mucho ir a estos encuentros. A los papás y a las mamás también nos va muy bien porque podemos compartir inquietudes.

-¿Cómo encontrar a otras familias que eduquen en casa?

En España hay dos asociaciones, una a nivel estatal que se llama ALE y si te asocias puedes ver qué familias hay en tu zona. En Cataluña está la coordinadora catalana. Hay reuniones fijas. El primer viernes de cada mes es en un parque de Barcelona, luego cada viernes hay otra en Manresa y los martes y los jueves cerca de Tarragona. En nuestra zona de Lleida hay pocas, solo unas 3 o 4 familias, pero en la zona de Barcelona, Manresa y Tarragona hay más y entonces nos tenemos que mover un poco en coche. Todo esto tiene un proceso y va surgiendo conforme los niños lo van necesitando. Cuando tienen 3 o 4 años no necesitan socializar tanto, pero a medida que van creciendo su dinámica es más de juego compartido, en equipo…

-¿Te preocupa que no puedan acceder a los títulos, que quieran hacer algo que no puedan por falta de titulación?

A mí personalmente no me preocupa mucho por varios motivos. Yo estudié bastante por mi cuenta, estuve viviendo fuera y no tengo titulación universitaria. Soy un ejemplo de una persona que se ha podido ganar la vida bien mientras trabajaba, sin tener títulos universitarios. Aún así, tampoco es tan difícil. Si ellos se quisieran sacar la ESO, hay un examen por libre y lo podrían hacer. Podrían hacer bachillerato y acceder a la universidad. En nuestro caso, yo les hablo en inglés a los niños. Así que también está la posibilidad de la Open University, en la que a partir de los 16 años uno puede hacer un acceso totalmente libre a cualquiera de las carreras.

-Es interesante, porque estos niños están acostumbrados a que si quieren hacer algo, lo pueden hacer.

Claro. Ellos no aprenden que aprender es aburrido y obligado, sino que es como un premio. Parece raro decir algo así porque muchos niños al salir del colegio sueltan los libros y no quieren saber nada más. Mis hijos a las tantas de la noche siguen aprendiendo. También es verdad que igual se levantan a las 8 y hasta las 11 solo juegan. Porque su cuerpo por la mañana lo tienen tan activo que quieren jugar.

-Está muy arraigada la idea de que los niños pequeños son esponjas y que por eso hay que aprovechar los primeros años para que aprendan más y más cosas. ¿Se nos está olvidando su desarrollo físico y emocional?

Pensamos que la inteligencia solo es la cognitiva, pero inteligencias hay muchísimas. Hay niños que aprenden mucho haciendo, vivencialmente. Hacen un experimento, visualizan e interiorizan. Sin embargo, otros son menos de hacer, más de que les lean y les expliquen, por ejemplo. Esto de como esponjas también hay que vigilarlo, porque a veces los agotamos. Si nos aprovechamos de ese poder que nos ha dado la naturaleza de aprender por absorción, si introducimos muchísimo, luego llegan a edades que a lo mejor se colapsan, se aburren, ya no quieren.

-Tú por ejemplo tienes 3 hijos y cada uno aprenderá a su manera…

Sí. Por ejemplo, el niño es súper movido. A veces bromeando pensamos que si fuera al colegio estaría ya diagnosticado y con un montón de etiquetas… Él no se puede concentrar quieto, es muy curioso, se concentra en movimiento.

-Cada vez en los colegios se aprende a leer antes. Antes era a los 6 años, pero ahora se empieza prácticamente a los 3 años. ¿Por qué tanta prisa?

Si miras en los países nórdicos, en Finlandia hasta los 7 años los niños no van a la escuela, no se les enseñan las letras antes. Aprenden a leer a los 8 años, pero tienen los índices de lectura juvenil más altos del mundo. ¿Por qué? Porque hasta entonces han jugado, que es lo que toca. El niño, hasta los 6, 7 u 8 años, está en su etapa sensoriomotriz, que todo lo absorbe del ambiente, imitando, jugando, moviéndose. Si en esa etapa lo hacemos estar quietecito, memorizando, las letras y tal… pues si que hay algún niño que con 4 o 5 tienen un interés brutal por leer, pero muchos otros no.

-¿Cómo lleva la familia que eduquéis en casa? ¿Lo comprenden?

En mi caso lo tengo bastante bien. Un lado de la familia lo acepta mucho y la otra parte sabemos que no están del todo de acuerdo, que ellos no lo harían, pero no comentan. Yo creo que necesitan más tiempo. Pruebas. Ahora que mi hija mayor está haciendo el blog, se lo quiero enviar. También ven que los niños son súper sociables, que hablan con cualquiera, con un niño de 8 años o un hombre de 80, que para ellos no hay jerarquías, que son extrovertidos, que se separan de nosotros con mucha facilidad… La gente ya va viendo cosas y vas viendo que su actitud va cambiando. Porque claro, ellos realmente están preocupados por los críos. Es un poco ignorancia, porque ellos no se han informado y tú tampoco les informas mucho porque ves que no tienen mucho interés. Están preocupados porque piensan que a los críos realmente les va a ir mal. Pero cuando ven que son felices, que son libres, que realmente están aprendiendo igual o más, que encima son sociables… pues se dan cuenta de que somos gente normal y corriente y que simplemente aprendemos de otro modo. Porque hay otros modos de aprender, no sólo el colegio. La escuela hace falta, es una necesidad social tal y como está montado todo hoy en día. Y bien que exista. Lo único es que hay algunas familias que lo quieren hacer de otra manera. ¿Qué sentido tiene que todos aprendan lo mismo a la vez cuando realmente no todos tenemos las mismas necesidades a la vez? A mí cuando me preguntan que por qué no llevo a mis hijos a la escuela, mi respuesta es: “¿Y tú por qué los llevas?” Me suelen responder que es para que aprendan, que es porque hay que hacerlo. Y les digo que no, que no hay que hacerlo, que yo no lo hago. Los que no los llevamos a la escuela nos lo hemos pensado mucho.
 


sábado, 2 de marzo de 2013

Cada familia es única.

Articulo sobre (Unschooling) aprendizaje autónomo en Life Learning Magazine.

En este artículo se habla de algunas de las ideas erróneas que tienen algunas personas sobre Unschooling y la educación en casa en general.
 
Cada familia es única y dentro de cada familia, cada hijo es único. No podemos simplemente hacer lo que otros hacen sin primero ver si eso realmente encaja, resuena... con nosotros. El cambio SIEMPRE es posible pero tiene que venir de dentro y no simplemente por haberlo leído, oído o visto.
 
A las familias que empiezan ahora a educar en casa yo les diría: Leer mucho, informaros mucho, hablar con otras familias, ver muchas formas de hacer diferentes, hablar también con niños y sobre todo estar abiertos a todo y estar dispuestos a cambiar si algo no encaja con vosotros o vuestros hijos.
 
Este articulo me ha encantado y creo puede ayudar a muchas otras familias a escoger, seguir o simplemente encontrar su camino. Disfrutarlo.



Liberate Your Education
Unschooling Is Not One-Size-Fits-All
By Susan Wight


donuts
Photo © Julia Metkalova/Shutterstock
Sarah has heard that if her children want chocolate biscuits for breakfast, they will eat a balanced diet over time without well-meaning interference from her. Meanwhile, she’s struggling to buy enough chocolate biscuits to keep up with them and is torn between her concerns about nutrition and a reluctance to impose restrictions on her children.
Beth is tired, super tired. She’s just worn out from standing in the kitchen cooking an endless supply of snacks and meals for children who are hungry at different times, but she doesn’t want to impose her idea of mealtimes on them.
Mandy has heard that unschooling means her children must direct their own learning so she avoids answering their questions.
Frances is frustrated that her children just drop their rubbish on the floor and leave her to pick it up. She doesn’t want to tell them off, but feels resentful after cleaning up after them all day.
Something odd is happening in the world of unschooling. We are currently seeing home educators who previously described themselves as “unschoolers” beginning to distance themselves from the term because the more “radical” elements of it are no longer something they identify with. This article is my attempt to examine and explain this phenomenon. Firstly, we need to look at how unschooling has evolved.
The term “unschooling” was coined by John Holt in the second edition of his magazine Growing Without Schooling in 1977. He used the word there to mean “taking kids out of school.”
During the 1980s, the term “homeschooling” was the generic term and “unschooling” or “life learning” came to mean home education without a curriculum. The distinction seems to have come about because home education practice was so diverse as to defy one term.
“If you reject the authority of schools, why look for another authority to replace it with? All of us look to home educators who are further along the road than us for hints and ideas but let’s not make gurus of anyone.”

By the 1990s, “unschooling” had a definite child-led-education connotation. In The Unschooling Handbook (1998) Mary Griffith defined it as: “... learning what one wants, when one wants, in the way one wants, for one’s own reasons… choice and control reside with the learner…She may find outside help in the form of parents, mentors, books, or formal lessons, but she is the one making the decisions about how best to proceed. Unschooling is trusting that your children are at least as clever and capable as yourself.”
Some unschoolers argued that families weren’t “real unschoolers” if they had textbooks in the house, and others said that textbooks were okay if they were treated as resources, available but not pushed. Some parents said they unschooled everything except math and others accused them of not being unschoolers at all.
From about 2000, the term “radical unschoolers” began to be used for those who allowed children unrestricted access to video games or TV, while “unschoolers” restricted access to these things. Some families began to extend the principles of radical unschooling into their attitudes towards bedtimes, food, chores, and rules.
In 2005 Rue Kream’s book Parenting a Free Child: An Unschooled Life used the term “unschooling” for the type of boundary-free lifestyle many were associating with radical unschooling. Importantly, while Kream advocated unregulated food and TV, she stipulated that she and her husband, Jon, were active facilitators, fellow explorers and, at times, guides for their children. She wrote, “My children do not watch TV in a vacuum, and they do not watch it mindlessly. Jon and I are there with them, answering their questions, talking about things we think are interesting or important or irritating, and listening to their opinions on what we are seeing.” They took a similar line with food – sure, they removed the boundaries but, at the same time, they did a lot of talking about healthy choices.
Since then, what was once thought of as “radical unschooling” has come to be associated with “unschooling” itself. Today, unschooling can mean anything from home education without a curriculum, to the removal of all limits and rules in education, sleep, diet, and media use. The disagreement in definitions makes it difficult for parents to know exactly what others mean when they say they are unschoolers. It seems that many new unschoolers are picking up on the “no limits” philosophy but missing the message about parental involvement that Rue Kream saw as an essential part of the it. The whole image of unschooling is feeling the impact of this misinterpretation.
Different approaches work for different families. The thing is, life learning is highly individual – it is about your family and your life. You take the principles of free education, apply them to your life, and come up with something tailored to fit your own family. The same should be true whether you call your style “unschooling,” or “radical unschooling,” or whatever. Each family’s home education should be theirs, not a poor copy of someone else’s.
I am alarmed by the number of new home educators who don’t find it liberating to be able to choose their own way; they want someone to tell them what to do. Even those choosing an informal style want to adopt it like a recipe: add these ingredients, mix in this manner, bake at this temperature, and you’ll end up with this result. Life doesn’t work like that and nor does home education. I can’t replicate someone else’s version of life learning because I don’t live their life, in their house, on their land, with their children.
Perhaps this less independent phase of home education is symptomatic of the growth of mainstream home education – many have not come to home education as a philosophical decision, but as refugees from a system that didn’t work for them. They are seeking a replacement system. There is nothing wrong with undertaking home education as a last resort – I certainly did. What concerns me is the level of anxiety I am seeing amongst so many new home educators. Something is wrong.
"We need to help and learn from each other rather than choosing one person to hold up as an example to all."
Ultimately, if you reject the authority of schools, why look for another authority to replace it with? All of us look to home educators further along the road for hints and ideas but let’s not make gurus of anyone. We need to help and learn from each other rather than choosing one person to hold up as an example to all. I think the emergence of unschooling gurus is a problem. New home educators seem to follow them and try to implement what they say, even when it is seriously at odds with their own value system. This just doesn’t work.
Another issue is that there seems to be an attitude in certain unschooling circles that if families don’t let go of all restrictions, they just aren’t enlightened enough. The truth is that most families loosen up about home education as time goes on. Making new home educators feel uncomfortable does not help them in this process. Between the gurus and the “enlightened” crowd, new home educators can receive a large dose of anxiety, ridicule, and confusion. This results in the kinds of situations described at the beginning of this article.
I think an “unschooling guru” is an oxymoron anyway. Life learning isn’t a recipe. It is a way of life, an attitude, a way of trusting families to find their own educational path independently of institutions and without experts telling them what to do. It is inherently independent. Having a guru telling you how to be independent has a Monty Python flavor to it! I think home educators need to critically examine all aspects of home education philosophy before applying them to their own lives and not feel compelled to accept the whole package without question.
Parenting is a major part of home education. Most of the problems currently being raised in unschooling are parenting issues. Having rejected the authoritarian models of schooling and parenting, parents are unsure what to replace them with. “No limits” can lead to permissiveness unless you find an effective way to balance children’s needs within the larger family context. The model I’ve found very beneficial and a good fit with life learning and respect for children is the one advocated by Dr. Thomas Gordon in Parent Effectiveness Training (PET) which I will briefly outline here.
Firstly, PET points out that different behaviors are acceptable in different situations, to different people, and at different times. Say, for example, a boy throws a ball in the house. This might be perfectly acceptable to his dad who is pleased to see his son’s developing skills, but totally unacceptable to his mom who is worried that her vase might get broken. The behavior itself is not inherently good or bad but where and when it takes place, and who is affected by it, determines parental reactions. The PET method encourages families to identify whether there is a problem and, if so, who owns the problem. Next, parents learn the valuable skill of active listening to better understand their children’s feelings and problems and to then effectively and honestly communicate their own problems. In our example, the problem belongs to the mother who needs to say, “I’m really worried my vase will be knocked over and broken.” The final stage is for parents and children to work together to come up with a solution acceptable to all parties. For example, the father and son might move outside or to a playroom to continue the ball game. This method is a positive approach to parenting, based on mutual respect.
In my experience, when children and teenagers have been listened to, they are more likely to listen to parents. I can’t claim to be an expert at PET but it has provided our family with a useful framework to work within. Home educators who have rejected the authoritarian parenting model may also find it useful.
Let’s go back to those unschooling problems and look at them one by one in the light of these PET principles. I would really encourage families to talk honestly with their children about problems as they arise and come up with a solution together that meets the needs of both parents and children; however, I’ll offer some ideas here that may clarify the process.
"What we call our home education style doesn’t matter as much as what we actually do and how comfortable we feel with it. If you aren’t comfortable with the way your family is living, something needs to be changed. Don’t be afraid to make changes. Home education isn’t static. Not only does it vary from family to family, it grows with the family over time, changing as the children’s needs and abilities change."
Sarah has the chocolate biscuit problem. Obviously, some unschoolers are comfortable with the “no limits” attitude to food but Sarah isn’t. Essentially, she’s trying to implement something she doesn’t believe in. She has some very reasonable concerns about diet and dental care that her silence is not going to solve.
One aspect of the “no limits” philosophy Sarah seems to have missed is the talking that Rue Kream advocated. Rather than falsely accepting a situation she isn’t comfortable with, she needs to talk to her children about healthy eating and her concern over their topsy-turvy diet and negotiate a solution together. She also doesn’t have to keep stocking the pantry with food she’d rather the family didn’t eat. She could take the “no-limits” attitude to food but ensure the pantry and refrigerator are stocked in accordance with what she knows about healthy diet practices. If there is a packet of chocolate biscuits available for the week, and a whole lot of healthy things to choose from, the children might eat the chocolate biscuits first but won’t be living on them. On the weekly shopping trip Sarah could allocate a budget for chocolate biscuits and continue the diet discussion into budgeting as well.
Beth found herself in the kitchen all day because she had latched onto the unschooling idea of no set mealtimes. The fact is that a more relaxed lifestyle does remove the need for set bedtimes and mealtimes, but only to the point where it works for everyone in the family. When flexibility starts to create problems rather than solve them, it has gone too far. Clearly, that’s what has happened here. I’m concerned that Beth is encouraging her children to think she just exists to serve them – not a healthy attitude to foster. Empowering children should not mean enslaving parents. Firstly, Beth could explain to the children that this meal arrangement just isn’t working for her and ask for their suggestions. Solutions might include some flexibility with mealtimes but one sitting for each, or regular mealtimes with leftovers in the fridge for those who weren’t ready. Another option is to have a selection of foodstuffs available for the children to prepare their own meals and snacks as they get hungry.
Mandy avoids answering her children’s questions because she has misunderstood the concept of self-directed learning. It doesn’t mean children should never learn from their parents. I think refusing to answer children’s questions is both unnatural and unkind. Life learning does not mean children can’t learn from their parents. Parents are natural teachers who should be actively involved in their children’s education as guides and mentors. Certainly, encourage children to become independent in finding answers but don’t teach them that parents are unhelpful or that questions are a nuisance.
Frances has the problem of not liking picking up after untidy children. This is similar to Beth’s problem – in an effort to respect her children’s freedom, she’s enslaving herself. A simple statement of, “It would really help me out if you guys could put your rubbish in the bin” might solve the problem. If the children didn’t modify their behavior, Beth would need to talk to them further and move onto problem solving.
I think that the type of situations described above – and others, such as some children’s behavior at conferences – are giving unschooling a bad name; it is starting to look like unparenting, which it isn’t. Home educators need to work together to correct this idea. Regardless of the style chosen, parenting is a major part of home education. There is no one right answer; different solutions would work for different families. Sometimes kids come up with solutions we’d never think of. The secret is to find a solution that works for the people involved.
So I say to new home educators: Begin with your own family and your own values, read widely on education, and by all means talk to other, more experienced home educators. Then think about everything you’ve read and heard and resist the temptation to follow a guru down a path you don’t feel comfortable on.
What we call our home education style doesn’t matter as much as what we actually do and how comfortable we feel with it. If you aren’t comfortable with the way your family is living, something needs to be changed. Don’t be afraid to make changes. Home education isn’t static. Not only does it vary from family to family, it grows with the family over time, changing as the children’s needs and abilities change.
Perhaps we don’t need labels at all. Home education offers a unique opportunity to do what works for each individual family. There are no hard and fast rules for how we manage our time, our resources, and our interactions. It is all about finding what works for us.
Home education gives us the freedom to be individuals. Let’s do just that.
Susan Wight is the coordinator of the Home Education Network in Australia, editor of Otherways Magazine and co-author of Tales Out of School. She’s big on informing and empowering new home educators but critical of anyone who sets themselves up as a home education guru. Her article “The Joy of a Reading Childhood” appeared in our Sept/Oct 2012 issue.
This is one of a small number of articles available for free on this website. To support our work, and to read more articles, subscribe today.



jueves, 6 de diciembre de 2012

Traducción de : The Hidden Agenda de Daniel Quinn.

Doy las gracias a nuestro amigo Ira por esta magnifica traducción sobre cómo aprenden los niños... y por qué se diseñaron y para qué las escuelas. Son 10 páginas pero no tienen desperdicio alguno. Excelente.

https://www.dropbox.com/s/b70p12d28ha2oyl/Schooling%20The%20Hidden%20Agenda%20traducido.pdf?m

Un saludo para Thaïs, Ira, Naia y Kenai. Os llevamos en nuestro corazón.







jueves, 8 de noviembre de 2012

Unschooling no es Child-led-learning.

Del blog de Pam Sorooshian: "Learning Happens". (Lo he traducido al final del texto en inglés. La negreta son aportaciones mías personales).

 
I do not refer to unschooling as “child-led learning” and I encourage others not to use that term because I think overuse of it has led to some pretty serious misunderstanding of what unschooling is really like.

 
The term, “child-led learning,” does emphasize something very important – that the child is the learner! I couldn’t agree more. However, it also disregards the significant role played by the parent in helping and supporting and, yes, quite often taking the lead, in the investigation and exploration of the world that is unschooling.

 
On an unschooling email list, someone once asked if it was “okay” as an unschooler to ask if her child wanted her to read to him. She expressed concern that that was being overly leading – that she should wait for him to ask her, if he was interested. In other words, she thought unschooling should be entirely “child led.”

 
Questions like this concern me because it is such a distortion and extreme position and far removed from the reality of the unschooling life that my family has lived.

 
Unschooling is more like a dance between partners who are so perfectly in synch with each other that it is hard to tell who is leading. The partners are sensitive to each others’ little indications, little movements, slight shifts and they respond. Sometimes one leads and sometimes the other.

 
Asking a child if he wants you to read to him should not be thought about as any different than asking if he wants to go outside and play pirates or help you bake a cake or wash the dog or play a game.

 
Unschooling IS very very often comprised of asking if the kids want to do something. That is a HUGE part of unschooling. (Caps for emphasis.)

 
Unschooling is also strewing – bringing ideas, objects, experiences, opportunities of all kinds into their lives. We don’t force them. We don’t force them. But we certainly offer. And we often recommend, too. And once in a while we say, “I think you should….”.

 
Unschooling is not child-led learning. Neither is it parent or teacher-led. It is child- focused. It is child-considered. It is child-supporting.

 
When someone asks if it is okay to ask if their kids want to read with them, I am really worried that they are taking a far far too hands-off approach – a wait-and-see approach – sitting back and waiting for the kids to come up with ideas of what they want to do. Unschooling parents are very involved in offering the world to their child. There is an art to knowing when to back off and when to step up and be actively involved, but even when kids are busily pursuing an interest on their own, unschooling parents are paying attention and readying themselves to offer enhancements or extensions or alternatives, etc.

 
Calling it “child-led learning” gives the wrong impression. It leads to people thinking unschooling means waiting for a child to tell the parent, “I want to do math.” That’s not at all how it works.


TRADUCCIÓN (Lo he traducido en cursiva y la negreta son aportaciones mías personales).


Unschooling no es “Child-led-learning”.

No me refiero al unschooling como "aprendizaje-dirigido-por-el-niño" y aconsejaría no usar ese término ya que ha llevado a serios malentendidos sobre lo que unschooling realmente es.

 
El termino, "Child-led learning", enfatiza algo muy importante - que el niño es quien aprende! No puedo estar más de acuerdo (y yo también, él es quien aprende y decide qué aprender y cuando). Sin embargo, hace caso omiso al rol significativo del padre/madre en ayudar y atender y, sí, a veces tomar el liderazgo, de la investigación y exploración del mundo que es el unschooling. (Los padres tienen un rol muy activo, son facilitadores de información y experiencias. Los niños son quienes deciden qué coger y cuando y qué dejar).

 

En un foro sobre unschooling, alguien preguntó si estaba "bien" como unschooler preguntarle a su hijo si quería que le leyera un libro. Ella expresó su preocupación sobre el hecho de que aquello podía ser llevar la iniciativa - que quizás debería esperar a que el niño se lo pidiera si es que tenía interés. En otras palabras, ella pensó que el unschooling debería ser completamente "dirigido-por-el-niño". (Yo me pregunto qué puede ver de malo una mamá en ofrecerle a su hijo un libro o preguntarle si le apetece que le lea mientras el niño tenga la total libertad de decir sí o no gracias).

 

Preguntas como esa me preocupan por que son una distorsión y una postura extrema y muy lejana de la realidad de la vida como unschoolers que mi familia ha vivido. (Las hijas de Pam ya son adultas).

 

Unschooling es más como un baile entre compañeros los cuales están en tan perfecta sincronía el uno con el otro que se hace difícil saber quien lidera (quien lleva a quien). Los compañeros se percatan de cada pequeña indicación, de los pequeños movimientos, de ligeros giros, cambios y entonces responden. A veces uno lidera y a veces el otro. (Yo añadiría que el "kid" de la cuestión está en que no haya rechazo por parte de nadie).

 

Preguntarle a un niño si quiere que le leamos un libro no debería ser distinto de preguntarle si quiere salir a fuera a jugar a piratas o ayudarnos a hacer un pastel o lavar el perro o jugar a algún otro juego. (O si quiere un zumo de limón recién exprimido… ¿o es que, también, tenemos que esperar a que nos lo pida?).

 

Unschooling tiene mucho que ver con preguntar a los niños si quieren hacer algo (ellos deciden si hacerlo o no). Esa es una parte IMPORTANTE del unschooling.

 

Unschooling, también, es traer ideas, objetos, experiencias, oportunidades de todo tipo a sus vidas. No les forzamos. Pero sí ofrecemos. Y a menudo recomendamos, también (aquí no estoy tan de acuerdo en dar mi opinión e influenciarles con lo que yo pienso, prefiero que decidan por sí mismos). Y muy de vez en cuando decimos, "Creo que deberías..." (Aquí, yo diría que, depende mucho de qué. Siempre y cuando no sea algo arbitrario. A mí personalmente me gusta mucho lo de: "expose but not impose" y lo de "inspire but not require". Sería: exponer pero no imponer y inspirar pero no pedir/demandar).

 

Unschooling no es "aprendizaje-únicamente-dirigido-por-el-niño". (El padre no dirige pero sí propone, muestra, sugiere…). Ni tampoco aprendizaje-dirigido-por-el-padre/profesor". El foco de atención es el niño. Se tiene en cuenta al niño. Se apoya al niño. (El niño es el centro. Es muy difícil traducirlo y dar a entender lo que realmente se entiende en inglés). (Yo diría que ni el padre ni el niño son pasivos si no que interactúan entre sí. Él padre no está simplemente esperando a que el niño pregunté u ocurra algo si no que, también, de vez en cuando sugiere, pregunta, propone... y el niño siempre tiene la libertad de aceptar o no).

 

Cuando alguien pregunta si está bien preguntarles a sus hijos si quieren leer con ellos, yo estoy realmente preocupada de que ellos se lo tomen demasiado como un "hands-off". (Como si se "lavasen las manos". Si no pide no hago, si no dice no intuyo, si no pregunta no le interesa...). (Yo me pregunto: ¿Y cada vez que pide se le da? Hay padres/madres quienes no ofrecen,  ni preguntan para no "interferir" en la vida y aprendizaje de sus hijos. Para mi es una postura demasiado cómoda. Pero de verdad, ¿cada vez que SÍ piden, preguntan, quieren o necesitan algo se lo dan de inmediato? Sin excusas, ni pensando en si pueden o no, o si quieren hacerlo  o no, o si les apetece o no conducir, o salir de casa en ese momento… Si una mamá es muy casera y no le gusta salir de casa ni conducir, ni los animales... ¿Qué pasa cuando un hijo/a suyo quiere un perro, un gato… ir a la piscina, en bici, a la playa o visitar a un amigo que vive a más de una hora o simplemente cualquier cosa que a la madre o al padre no les apetezca? ¿Qué ocurre entonces? ¿Qué le dicen? Hacer sin que pidan es interferir y lo ven negativo. Y no hacer o dar cuando piden, ¿qué es?.

 

Decir que unschooling es "aprendizaje-dirigido-por-el-niño" da una impresión equivocada. Hace pensar a la gente que unschooling es esperar a que un día un niño diga a su padre o madre: "Quiero hacer mates". Así no es, en absoluto, como funciona. (Un niño nunca podrá saber todo lo que está allí fuera en el mundo esperándole ni podemos pretender que lo sepa pero simplemente esperar a que lo descubra por sí solo sin nuestra interacción con el mundo me parece una postura demasiado cómoda). (A todos esos padres y madres que defienden esa postura de no intervenir nunca, no preguntar ni ofrecer nunca y de no actuar con ningún tipo de intencionalidad, yo les volvería a preguntar: ¿Cuándo sí preguntan, piden, quieren algo se lo dais sí o sí o solamente si os va bien, os apetece o tenéis ganas...? Es que yo creo que es muy fácil decir que uno no interviene por el bien de los niños pero con esa actitud podemos caer en la comodidad de no hacer por ellos lo que ellos esperan y necesitan de nosotros con el pretexto de que les dejamos libres. Hay una línea muy fina entre el atenderles y el desatenderles. Es tan fácil cruzarse de brazos y esperar. Y si no pasa nada, pues seguir esperando así hasta que pase algo o no). (Cuando digo ofrecer, proponer, exponer, mostrar… no me estoy refiriendo a aspectos académicos si no a ir a ver museos, exposiciones, ferias, librerías, bibliotecas, playas, montañas, amigos familiares… Como ya he comentado anteriormente: Mostrarles el mundo tal y como es para que ellos vean en todo lo que uno puede interesarse y luego dejarles hacer y escoger. Ellos son los que tienen la última palabra sobre qué quieren aprender, cuando y de qué manera).

Aquí el original:
http://learninghappens.wordpress.com/2011/09/24/unschooling-is-not-child-led-learning/

http://sandradodd.com/unschool/definition.html

viernes, 17 de febrero de 2012

martes, 14 de febrero de 2012

Publican mis articulos.

El blog de homeschooling spain ha publica un articulo mio sobre Unschooling y el bolg homeschooling méxico también y además la entrevista que me hizo Joan en Radioschooling. Me hace mucha ilusión y lo quería compartir.